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sábado, 21 de marzo de 2026

Memoria de nuestras fábricas: La fábrica de Hormas Aguado

 

La industria del Isidro Aguado Aravid, fue pionera del sector hormero en España, desde su fábrica en Elda se suministraban hormas a casi la totalidad de empresas del país. Su último descendiente Isidro Aguado Sánchez, donó una única y extraordinaria colección de máquinas al Museo del Calzado que engrandeció su patrimonio dando testimonio de un mecenazgo personal digno de encomio.
Toñi Pérez nos muestra una visión de la industria Aguado a través de una nueva entrevista.
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Hormas Aguado, de artesanía a industria

 

Isidro Aguado Aravid marcó el inicio de una tradición familiar que se extendería por generaciones

 

José M.ª Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda la fábrica de Hormas Aguado

 

La fábrica de hormas Aguado no fue solo un taller; fue un auténtico semillero de innovación y maestría en el mundo del calzado. Fundada por Isidro Aguado Aravid en el siglo XIX, esta empresa surgió en una época en la que el calzado artesano comenzaba a consolidarse. Desde muy joven, Isidro mostró talento y dedicación, elaborando zapatos a medida para pies con deformaciones y creando sus propias herramientas, ya que en aquella época casi no existían productos comerciales para el oficio. Como señalaba José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda: “Quizás sea la fábrica más importante que ha habido en la historia de la de componentes”. Su habilidad para tallar hormas de manera precisa marcó el inicio de una tradición familiar que se extendería por generaciones.

 

Con el crecimiento de la demanda, Isidro Aguado decidió profesionalizar su actividad, trasladando el taller a la zona de la Alfaguara, aprovechando la energía hidráulica del río Vinalopó. Allí construyó naves para maquinaria, oficinas y secaderos, gestionando con precisión todo el proceso de fabricación: desde el corte de hayas traídas de los Pirineos hasta la secadora y el modelado de cada horma.

 

Naves edificadas en la partida de Alfaguara próximas al río Vinalopó del que tomaba las aguas para el movimiento de una noria que ponía en marcha el embarrado de las máquinas

La dedicación de Isidro y su hijo Marino permitió que la fábrica se consolidara como referente, atrayendo a fabricantes que antes importaban sus hormas y formando a generaciones completas de hormeros, muchos de los cuales se convertirían en figuras clave del sector.

 

Una de las naves de la antigua fábrica de hormas

A lo largo del siglo XX, la fábrica Aguado se adaptó a los cambios tecnológicos, incorporando tornos reproductores y electricidad, manteniendo siempre un compromiso con la calidad artesanal. La empresa no solo abasteció a la industria nacional, sino que también atendió pedidos internacionales, como el envío de 40.000 hormas a Cuba, demostrando la magnitud de su capacidad productiva. Como recuerda Amat: “Era una escuela de hormeros, todos los hormeros de Elda han pasado por Isidro Aguado… cualquiera que tuviese que trabajar en la horma, tenía que pasar por él”. Hoy, la historia de la fábrica Aguado sigue siendo un testimonio del ingenio, la perseverancia y la pasión que impulsaron al calzado español a niveles de excelencia mundial.

Grupo de trabajadores de la fábrica de hormas en el primer tercio del siglo XX 
Entrevista sobre la fábrica en Radio Elda



sábado, 6 de abril de 2019

Elda puede revertir su preocupante pérdida de población

Que no quede la menor duda, si nos lo proponemos podremos cambiar los signos negativos que afligen a nuestra ciudad y le presagian un incierto futuro.
La pérdida de población es una consecuencia de la falta de empuje de la industria y los servicios derivados, eso repercute en el empleo, en el coste de la vivienda, en el valor del suelo, en la renta per cápita, obligando a muchos a buscar trabajo fuera de la ciudad. Pero no debemos caer en el desánimo, esos parámetros pueden revertirse, aunque requiere una fuerza especial por la unión de todos los principales actores: Partidos Políticos, Asociaciones Empresariales y de Trabajadores, con el apoyo de los ciudadanos que deben alentar cualquier iniciativa que tienda a mantener el empleo y crecer.
¿Cómo se hace esto? Es evidente que lo más necesario y definitivo sería una diversificación industrial de nuestra primera industria, la del calzado, pero esto no es ni inmediato, ni posible de la mano exclusivamente de la iniciativa privada, necesita un mayor empuje , como ya ocurriera hace años con los Altos Hornos de Sagunto, por poner un ejemplo. La diversificación podrá venir de la mano de la iniciativa privada, pero para ello pasarían décadas. Por lo tanto y para mantener el empleo y la riqueza, debemos afianzarnos a lo único que tenemos, nuestra industria zapatera para la fabricación de zapatos de alta gama de mujer, ahí está nuestro presente y futuro inmediato. Debemos tener muy claro que, para lo bueno y lo malo, Elda sin el calzado no tiene futuro.
Mantener el empleo en el sector pasa por mantener nuestra seña de identidad. Es decir, ante la presión industrial y comercial de otras ciudades zapateras, es necesario que la capitalidad zapatera de ese tipo de calzado de alta gama no se diluya, no se apague o se pierda, ese sería el primer esfuerzo. Para ello hay que mantener en «primera línea de batalla»: el prestigio y la calidad del zapato fabricado aquí.

¿Cómo se hace esto? Es evidente que lo más necesario y definitivo sería una diversificación industrial de nuestra primera industria, la del calzado, pero esto no es ni inmediato, ni posible de la mano exclusivamente de la iniciativa privada, necesita un mayor empuje , como ya ocurriera hace años con los Altos Hornos de Sagunto, por poner un ejemplo. La diversificación podrá venir de la mano de la iniciativa privada, pero para ello pasarían décadas. Por lo tanto y para mantener el empleo y la riqueza, debemos afianzarnos a lo único que tenemos, nuestra industria zapatera para la fabricación de zapatos de alta gama de mujer, ahí está nuestro presente y futuro inmediato. Debemos tener muy claro que, para lo bueno y lo malo, Elda sin el calzado no tiene futuro.Mantener el empleo en el sector pasa por mantener nuestra seña de identidad. Es decir, ante la presión industrial y comercial de otras ciudades zapateras, es necesario que la capitalidad zapatera de ese tipo de calzado de alta gama no se diluya, no se apague o se pierda, ese sería el primer esfuerzo. Para ello hay que mantener en «primera línea de batalla»: el prestigio y la calidad del zapato fabricado aquí.
¿Qué medios utilizamos? No cejar en mostrar al mundo a través de exposiciones y lanzamientos de tendencias, desde Elda, ese tipo de calzado que queremos mantener y potenciar. Las ventas directas que puedan derivarse de una exposición, muestra o feria son relativas. De lo que se trata es de mantener en vilo nuestras constantes de calidad, ellas nos llevan a la búsqueda de nuevos mercados y consolidación de los existente, invertir en imagen es importante y necesario. Naturalmente para ello se necesitan más medios, y no sólo de tipo económico. Sumar a esas exposiciones (dos veces al año), la marca «Zapatos de Elda» para afianzar nuestra procedencia es vital. También la tan deseada «Cátedra del Medio Vinalopó» para conseguir que la Universidad-Empresas conveniadas para potenciar nuestro zapato, aporten medios económicos y de imagen.
Para que todo eso funcione es necesaria la presencia de las asociaciones empresariales del sector Zapatero y Elda perdió hace años su liderazgo y también su voz. Ahora dependemos de una asociación comunitaria ubicada en otra ciudad. Elda debe recobrar su fuerza empresarial y su voz para canalizar iniciativas beneficiosas para esta comarca. Por eso no sería descabellada la creación de una Cámara de Calzado, un foro empresarial que marque pautas y arrope a ese amplio grupo de industriales zapateros de la comarca del Medio Vinalopó.
Estas serían las bases y estas las propuestas para, desde ahí, luchar por mantener el empleo y desarrollar otras acciones que vislumbren un futuro para la ciudad. No tomar medidas, no hacer nada, es languidecer en el tiempo y seguir con más de lo mismo, y eso ya sabemos a dónde nos lleva.
Los eldenses hemos superado todos los escollos del pasado, hemos creado donde no lo había y no sólo para nosotros mismos sino para todo el sector zapatero, es hora de pronunciarse de nuevo.
No debemos dudar de que las inversiones en imagen que afiancen nuestra industria actual, revertirán en unos años en beneficio de la industria del calzado del Medio Vinalopó y de la ciudad de Elda en particular.
*Publicado el 5 de abril de 2019 en el diario INFORMACIÓN