martes, 19 de febrero de 2019

Monumentos al calzado: La bota del peregrino en Finisterre

Esta bota hecha en bronce es un monumento al peregrino que se encuentra en Cabo Finisterre, en las estribaciones de esa bellísima zona del "fin del mundo".
Tradicionalmente los peregrinos llegados a este punto abandonaban el calzado que habían usado en una de las etapas del Camino de Santiago.
En su origen se trataba de un par de botas fundidas en bronce, pero con el paso del tiempo una de ellas fue robada.
La tradición todavía llega a más, los peregrinos en ese extremo de la ruta, no solo abandonan los calzados sino que queman las ropas que también han usado en el camino. Esa costumbre, en determinadas épocas del año, dan a este paraje una aspecto de basurero y se pretende colocar contenedores y crematorios para que el medio ambiente de la zona no se vea alterado. Algunos autores dicen sobre esta tradicional quema de ropas y calzado:  "Por medio de este rito, el peregrino se deshace de todo lo material y con el fuego intenta quemar todo aquello de lo que se quiere deshacer y que no le beneficiará para comenzar una nueva vida".

domingo, 17 de febrero de 2019

El mundo zapatero ha perdido a un insigne artesano

Pedro Lozano en su taller realizando una de sus obras artísticas.
Acabamos de recibir la triste noticia del fallecimiento de Pedro Lozano, un zapatero de Palencia que ha regentado hasta el último momento un taller artesano para hacer zapatos a medida y para pies con deformaciones, últimamente también con la colaboración de su hijo.
Hay que recordar quién fue Pedro Lozano para comprender su figura profesional y humana y la generosidad que tuvo con el Museo del Calzado, al donar parte de su obra maestra, que figura en una de nuestras salas.
Conocí a Lozano en el año 1993 con motivo de la preparación del primer concurso de zapato artesano, al que concurrió junto con otros eminentes zapateros como fueron: Julio Vibot, también de Palencia, Isabelino de Diego, de Almería o Manuel Reina, de Madrid. Todos ellos participaron con el museo en el logro de aquellos primeros premios a la artesanía y juntos hicimos más fuerte e importante nuestro Museo del Calzado. Pedro Lozano tuvo vinculaciones muy estrechas con nuestra muestra: además de donarnos una magnífica colección, realizó varias exposiciones de trabajos específicos relacionados con el calzado a medida que era su mayor realización artística. También recibió la Medalla de Plata de nuestra institución y fue homenajeado por su trabajo artístico.
El día 3 de diciembre del año 2010, el Consejo de Ministros aprobó la concesión de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo a nuestro entrañable amigo Pedro. Todos sus amigos recibimos la noticia con una enorme alegría, se había hecho justicia y los españoles, a través del Gobierno de la nación, rendían homenaje de reconocimiento a uno de los zapateros más brillantes que ha tenido nuestro país.
Pedro Lozano ya no estará entre nosotros, pero su obra y su recuerdo seguirán perennemente entre las paredes del Museo del Calzado de Elda, como símbolo y ejemplo de un artista del calzado que encumbró su profesión a lo más alto, legando a las nuevas generaciones el resultado de su "obra maestra", como solía llamar Lozano a ese excepcional trabajo. Marcando con ello un ejemplo de abnegación, disciplina y perfección. Descanse en paz nuestro querido amigo Pedro Lozano.

jueves, 14 de febrero de 2019

21. Logos y marcas de calzado eldense: Rafael Romero Utrilles, "Ancla". Antonio Guill Pastor, "Los 4". Pascual Orgilés Bernabé, "Cachola"

Tarjeta fábrica de Romero Utrilles (Museo Calzado)
Rafael Romero Utrilles, apodado "El Salao", fue quizás el industrial más notable de los que han existido en Elda, además de la extraordinaria industria que construyó en los terrenos que hoy ocupan la calle Dahellos, también por los premios conseguidos en 1902 y que probablemente dieron lugar al dicho "Elda, París y Londres". La edificación ocupaba 1.160 m2 y estaba rodeada de un jardín con una verja sobre una valla que la limitaba y su fachada daba a la actual calle Jardines; la puerta principal al jardín estaba rematada con dos adornos simulando antorchas sobre dos pilares de obra que sustentaban una puerta de forja; el resto lo cerraba una simple valla de madera y cañas .
La industria se creó en el año 1876 y fabricaba calzados de todas las clases, desde el zapato corriente hasta el zapato de más puro estilo y diseño para mujer. La producción de la empresa alcanzaba los 800 pares diarios con una producción anual de 297.600 pares que eran realizados por una plantilla que superaba los 450 trabajadores; era una de las fábricas más grandes de aquellos años en los que en Elda se estaba consolidando como un referente en la industria de fabricación de calzados.
La marca de fábrica era un ancla ordinaria con cepo de madera y cadena
Al finalizar el siglo XIX y primeros años del XX, era una de las fábricas más dotada de maquinaria moderna y la más popular.
Rafael Romero estuvo presente en varios certámenes internacionales y desde principios de siglo exportaba parte de su producción a Europa. En el año 1902 y con motivo de la Exposición Internacional del Trabajo, celebrada en París, se le otorgó una medalla de oro de la exposición, en ella dicho galardón, por una cara, está la representación de la República Francesa y por el revés el nombre del industrial; ese mismo año en la Feria Exhibición celebrada en Londres, obtuvo también la medalla de oro del certamen y en esa distinción figura, en una cara, las efigies conmemorativas de la coronación de los Reyes de Inglaterra Eduardo VII y Alejandra, por el revés también el nombre de Rafael Romero Utrilles y el año de referencia.
Antonio Guill Pastor, fue un fabricante de calzado para niños que tenía una pequeña industria en la calle Valencia y realizaba una producción de 200 a 400 pares a la semana. La modesta empresa sin embargo tenía como garantía, realizar unos zapatos cuidados para niños y niñas en fabricaciones de pegado y cosido, vendiendo sus zapatos al mercado nacional en la década de los años 50. La marca de fábrica era "Los 4", con la leyenda de garantía que era la mejor respuesta de confianza para sus clientes. Como ya hemos indicado en otras ocasiones, la ciudad de Elda se caracterizó desde el principio por la fabricación esmerada de calzados de todas las clases, con una variedad de industrias que fabricaban calzados para niños, si bien más adelante irían desapareciendo las industrias de otras fabricaciones para centrarse casi en exclusiva en la fabri cación de calzado para mujer de alta gama.
Pascual Orgilés Bernabé, fue un gran zapatero de silla especialista en "entachado" y "cosido enredado". Con Juan Poveda Orgilés, iniciaría un tallerico para hacer zapatos y venderlos a terceros. La pequeña empresa lo facilitaba todo lo necesario: los cortes aparados, contrafuertes y topes, hormas, plantas, suelas, tacones e incluso los clavos y el cement, los zapatos por tanto serían casi unas obras de artesanía. En el años 1943, Pascual Orgilés montó su primer taller en su domicilio, en la actual calle Manuel Maestre, allí lucharía en momentos muy duros para abrirse camino en un mercado saturado de oferta como era el territorio peninsular, pero con un cuidado zapato hecho enteramente a mano, sus zapatos llegarían a todos los rincones de España.
La llegada a la empresa de su hijo, Pascual Orgilés Juan, cambió de forma radical la política de la empresa de puertas a fuera,  coincidiendo con los años de apertura al mercado americano, Pascual hijo fue uno de los primeros expedicionarios a la conquista de Nueva York, después vendrían otras ciudades y más adelante Europa; los zapatos fabricados a partir de esos años reunían los mismos conceptos de calidad pero el diseño se modernizó y los modelos tenían unas características muy complejas que los hacían únicos y muy difíciles de admitir competencia.
La marca de la empresa era Cachola.

sábado, 9 de febrero de 2019

20. Logos y marcas de calzado eldense: Jerónimo Guill - Anita; Juan Martinez García-Milady

Anuncio en Alborada de la fábrica de Hijos de José Jerónimo Guill y parte de la plantilla de trabajadores en 1939
José Jerónimo Guill en 1915, inició su taller de calzado en la calle 17 de Abril, nº 31, con algunos amigos y familiares, en total 6 trabajadores para fabricar calzados tipo "Luís XV", ese zapato que ha sido y es el orgullo de los zapateros eldenses. El primer taller tenía 150 m2 que con los años irían ampliando para llegar a 600 m2. El pequeño taller se transformó en una gran empresa que producía un tipo de calzados de bottier, en línea con los más prestigiosos fabricados en Elda, entre ellos Marcial Sarrió, que sería propietario de una gran industria.
Al fallecimiento de José Jerónimo, en1948, la empresa se transformó en Hijos de Jerónimo Guill, figurando como gerente Antonio Esteve, una industria consolidada con una producción de 1.200 pares de calzado a la semana de señora y con las más altas calidades del zapato eldense. La plantilla era de 75 trabajadores sin contar el trabajo a domicilio, especialmente en el aparado. Se trabajó con la marca "Anita", que era el nombre de una de las hijas del fundador de la empresa José Jerónimo.
Esta industria fue también crisol de alguno de los mejores fabricantes de calzados que se establecieron por su cuenta años después. Jerónimo Guill participó en la creación del Banco de Elda y de la SICEP. Esta empresa cerraría sus puertas en 1974 dejando un grato legado de prestigio.
En la década de los años 50 hubo una marca de fábrica "Calzados Milady", creada por el industrial Juan Martínez García. La empresa estaba ubicada en la calle Donoso Cortés, a la altura del Parque de la Concordia y exactamente tras la cruz que existe en el mismo. Durante años se especializó en dos tipos de calzado, el de señora de alta gama con la marca Milady y un zapato muy atractivo y de gran calidad para niños bajo la marca "Chiri" . Juan fue una persona muy activa y gozaba de gran simpatía. Alcanzó la presidencia de la Asociación de Fabricantes de Calzado en la comarca y trabajó con mucho dinamismo en favor de la industria del calzado en general, pero especialmente en la de la comarca a la que representaba. Martínez García fue presidente de una asociación muy conflictiva porque coincidió en el tiempo con las luchas intestinas en el seno del Comité Ejecutivo de FICIA y en la Federación de Fabricantes FICE, sin embargo su trabajo estaría siempre dedicado a salvaguardar los intereses de la industria y especialmente de las Ferias de Elda, posicionándose claramente contra aquellos que propugnaban llevárselas fuera de nuestro término.

sábado, 2 de febrero de 2019

Monumento al zapatero en la ciudad de Almansa



                                     
         
La actividad zapatera en Almansa data de mediados del siglo XIX, ya que hasta ese momento solamente había en la población alguna tenería y zapateros a medida o remendones. Al igual que sucedió en Elda y otras ciudades, se fueron desarrollando talleres familiares y artesanales para autoconsumo local o para la venta en mercadillos de poblaciones próximas. De ahí se pasaría a la creación de grandes y medianas fábricas que daban acogida a los trabajadores que iban abandonando el campo para incorporarse a esa recién creada industria. Como paso en otras poblaciones, la línea férrea entre Madrid, Valencia y Alicante, desarrolló el comercio y disparó las ventas de calzado creando más fábricas hasta convertirse en una importante ciudad zapatera. 
la familia Coloma fue fundamental, siendo Antonio Coloma Gil que, en 1815, era ya artesano zapatero y más adelante desarrollaría una de las industrias más impresionantes de España. Pero Almansa además se especializó en un zapato elegante para hombre, un prestigio que hoy todavía permanece.
El Ayuntamiento de Almansa encargó la construcción de una escultura,  que fue inaugurada en 1986, al escultor andaluz José Noja. Se trata de una estatua de bronce en la que se ve a un viejo zapatero montando un zapato. Está situada en una de las entradas a la primera fase del Polígono Industrial "El Mugrón".

martes, 29 de enero de 2019

19.- Logos y marcas de calzado eldense: Pablo Guarinos Juan. "Calzados X" y Pedro García Amat. "Elefante"



                 Logotipos de la marca "Calzados X" junto con el industrial Pablo Guarinos Juan
Pablo Guarinos Juan,  fue un industrial muy conocido y prestigiado en la primeras parte del siglo XX.
La fábrica estaba ubicada en la calle que llevaría su nombre, "calle de Pablo Guarinos", tras la guerra civil pasó a llamarse calle del General Aranda y en la actualidad calle de Pedrito Rico; tanto la nave industrial como la vivienda del propietario se encontraban en las casas de Tobar por ser el conjunto de edificaciones donde estaba la industria de aquel célebre empresario zapatero. Esta empresa fabricaba calzado de señora y de niño, en fabricación manual, y con una plantilla que llegó a tener más de cien  personas, para hacer una producción de 150.000 pares al año de calzados, lo que supone unos 3.000 pares por semana. Hasta el año 1930 estuvo trabajando con la marca X (equis), pero a partir de ese año, por fallecimiento del titular,  pasaría a denominarse Vda. de Pablo Guarinos Juan y la marca de fábrica sería PAGUVI.

Más tarde en 1934 dejó de fabricar zapatos para convertir la razón social en almacén de curtidos que estuvo vigente hasta 1949 fecha en que se disolvió la sociedad, pasando los clientes a la empresa creada por José Bertomeu en calle Antonio Maura, 17, que fue la persona que dirigía aquel almacén de curtidos desde su creación en 1934.

Pedro García Amat empezó su formación en el mundo del calzado en la fábrica de Francisco Vera Santos, aprendiendo el oficio de desvirador. A finales de los años 20 adquirió un solar frente a su casa y allí construiría su primera nave industrial de 500 m2 y en la parte alta (como era habitual en la época) se habilitó su nueva vivienda. En el año 1929 se produjo en Elda un rebrote de la famosa "huelga del hilo" por la cual las aparadoras consiguieron que los fabricantes cuando le entregaban los cortes para coser en sus casas, les dieran también el hilo para apararlos, ya que esas mismas aparadoras debían poner no solo el hilo sino también las agujas y naturalmente hacerse cargo de las reparaciones de las máquinas de aparar. Fue en año 1940, recién acabada la guerra civil, cuando Pedro García se decide a fabricar zapatos de mujer (pollita) y sobre todo caballero.
La empresa tenía por marca de fábrica “Calzados El Elefante” y llegó a tener 40 trabajadores para hacer alrededor de 200 pares día de zapatos de niño, fabricación que abandonaría años después para dedicar la empresa a fabricar zapatos de mujer y de hombre.
                                                   
Fachada de la primera fábrica en la calle Hilarión Eslava. Pedro García recibiendo la medalla de plata al mérito en el trabajo. Año 1982.
En el año 1958, se incorpora a la empresa el hijo mayor del industrial, Pedro García Vidal, dando un mayor impulso a la empresa y canalizando la fabricación hacia la exportación; en el año 1965 se construye una gran fábrica en la actual Avda. del Mediterráneo, con una superficie de 4.500 m2 y empleando a más de 500 trabajadores, quizás la que tenía mayor cantidad de obreros en la época, para hacer zapatos de señora y de caballero en dos grandes secciones de mecánica, con una producción de 200 pares día de cada fabricación. La Empresa cambió de nombre y pasó a llamarse Pedro García S.L. Mas tarde en el año 1970 se asoció a Caressa, compañía Americana  y se llamó  Manufacturas del Calzado Pedro García S.A.. Más adelante, en el año 1980 se transformó en una sociedad anónima laboral y se llamó Selecta Shoes Internacional hasta finales de los ochenta que se disolvió.
               
                  Fachada principal de la fábrica de Pedro García donde actualmente hay construida una gasolinera

domingo, 16 de diciembre de 2018

18.- Logos y marcas de fábricas de calzado eldenses: Antonio Martínez "Bellini"; Blas Amat; "Luxelda"


Antonio Martínez Maestre, fue el fundador de la firma “Calzados Bellini”, el año 1942 consolidando la empresa la marca. “Calzados Bellini” se centraba en la fabricación de calzado sport para señora de alta calidad, con una producción aproximada de 500 pares a la semana. Antonio apostó por las Ferias del Calzado y montó su propio stand, relanzando las ventas y la exportación. La marca Bellini se representaba en el reflejo de un espejo sosteniendo una mano femenina uno de los modelos fabricados por esta empresa. Entre los muchos fieles empleados con los que contó esta empresa, destacaba Jaime Gómez Bonnin, que gozaba de gran popularidad entre los compradores por su simpatía y su capacidad de gestión, convirtiéndose en la mano derecha del propietario de la industria.
Vista de la sección de zapateros de la fábrica de Blas Amat
Blas Amat inició la fabricación de calzado artesano en el año 1897. De una pequeña casa, en la antigua calle Del Vall, se pasó a la construcción de una nave industrial que tenía una superficie de 1072 metros cuadrados, con una parte delantera para oficinas y la vivienda del propietario y su familia, todo ello rodeado de un bien cuidado jardín (como era costumbre en aquellos años del siglo XIX y principios del XX).
En esta empresa llegaron a trabajar 150 personas para fabricar 300 pares diarios de calzados mixtos, es decir, zapatos para señora, chicarro y algo de caballero.
Las crónicas de la época decían: "La fábrica fundada por Blas Amat, honra a la ciudad de Elda, pudiéndose decir que contribuyó en gran manera al justo crédito del que goza nuestro pueblo".

Luxelda, fue una fábrica de calzado de "lujo" como expresaba su propia marca. Estuvo ubicada en la calle Ramón Gorgé, muy cerca de la Plaza Sagasta, sin embargo su bellísimo zapato y la calidad ofrecida, superó aquellos escasos doscientos metros de su primera ubicación. Se instaló en una nave casi tres veces mayor en la calle José María Pemán y llegó a tener una plantilla que superaba los cincuenta trabajadores ofreciendo un trabajo esmerado que llegaba a muchas aparadoras que realizaban su aparado desde los domicilios particulares (recordemos que esa ha sido una de las facetas características del aparado eldense), Esa forma de trabajar tenía su parte positiva al contribuir a mejorar los ingresos familiares, en contra, la opacidad que no aseguraban el desempleo de esas trabajadoras y tampoco la jubilación.

*Publicado el 16/12/2018 en el semanario Valle de Elda