domingo, 9 de febrero de 2020

Elda debe ser sede de la Feria del Calzado para mujer de media y alta gama

Así de sencillo y así de claro.
Después de años dando tumbos por nuestra geografía para tratar de hacer rentables las Ferias del Calzado en España, caen en la cuenta del fracaso al que se ha llegado y buscan en la provincia de Alicante que sea IFA la que organice las próximas Ferias del Sector Zapatero, concretamente lo que hasta ahora se hacía en IFEMA, primero, y en La Nave, después.
Hay que felicitarse porque, aunque tarde, se haya reconocido que las sedes de la Feria debe estar donde se encuentran los cimientos de la industria, donde se fabrican la mayor parte de los zapatos de España y naturalmente los de moda especialmente.
Dicho lo anterior y dado que se apela a los alcaldes de las ciudades zapateras, a los empresarios y sus asociaciones, vamos a exigir con mayor fuerza se atienda a nuestro pueblo.
Elda fue la sede que inició las Ferias del Calzado en España.
Con la sede de FICIA en Elda, se produjeron las mejores y más fructíferas ideas para agrandar la base industrial de fabricación del calzado en este país, y desde Elda se inició el milagro económico que dio trabajo y riqueza a las ciudades zapateras.
Desde Elda venimos denunciando la situación decrépita de las Ferias del Calzado en España, mientras en otros países prosperan y reciben cientos de peticiones de fabricantes, muchos de ellos españoles.
Es un hecho constatado que las Ferias se nos arrebataron de nuestra ciudad por intereses muy discutibles, se nos dijo que había que propiciar escaparates donde los visitantes y compradores pudieran llegar con mayor facilidad e intensidad.
Elda no ha olvidado y no olvidará sus momentos de esplendor, pero nada es irreversible para siempre y ahora se vuelven a dar las circunstancias para que una parte de aquello pueda regresar a la ciudad de la que nunca debió salir.
IFA, que ofreció también desde Elda todos sus certámenes, puede y debe ser la que organice las nuevas Ferias del Sector. Pero ahora IFA ya no está en Elda, se encuentra en Torrellano que es una partida del término municipal de Elche.
Es el momento de luchar por nuestra ciudad. Es el momento de reivindicar más que nunca nuestras señas de identidad.
Proponemos que las próximas Ferias del Calzado organizadas por IFA tengan dos sedes en recintos feriales diferentes, una, quizás la más grande, en los pabellones de Torrellano, para el calzado en general.  Pero en Elda debe realizarse una sección dedicada a los zapatos de mujer de media y alta gama. Con esta propuesta nadie legítimamente podría oponerse porque Elda mantiene la hegemonía de ese tipo de calzado y a Elda se le debe una compensación nunca otorgada por la pérdida de sus ferias.
Los Salones Princesa podrían ser esa subsede de IFA y en ellos se podrían concentrar los stands de calzado para mujer de alta gama y las marcas más emblemáticas de ese calzado.
Andrés Molina es un hombre joven que ha demostrado su pragmatismo y profesionalidad al frente de muchas arriesgadas propuestas. En este caso él podría ser el anfitrión de unas Ferias de Calzado que revertirían nuestro futuro.
Elda se lo ha merecido y debe reaccionar ante este nuevo experimento que ofrece el Consell.

jueves, 6 de febrero de 2020

El Museo del Calzado ante su 21 cumpleaños


El día 4 de febrero de 1999 se inauguró el Museo del Calzado en el edificio que hoy conocemos.
Desde aquellas fechas han ocurrido muchas cosas, pero quizás lo más importante es que la consolidación de la muestra expositiva se ha convertido en algo consustancial con la ciudad. Elda ya no se concibe sin este museo que rinde tributo a la industria del calzado en general, y que marca la diferencia entre la fabricación de calzados en España y la que se realizaba en la ciudad de Elda.
A través de sus salas podemos apreciar la enorme transformación, tanto en calidad como en diseño, comparativamente con cualquier otra ciudad zapatera del país, pero esto hoy ya ha cambiado; la calidad, el diseño y el prestigio de la industria y sus componentes, han evolucionado a mejor en todos los rincones zapateros de España.
El mensaje que se lanza desde este museo es nítido y perfectamente audible:
 "El Calzado fabricado en España tiene una historia en la que el hilo conductor es la calidad".
 Esto no ha cambiado. Desde el Museo del Calzado los conceptos de diseño, calidad y prestigio del zapato español, son un reclamo que se actualiza de forma permanente. Otra cosa es que los propios empresarios, a los que más beneficia este escaparate, lo perciban como propio o por el contrario se sientan ajenos a ello. Esta percepción entra en contradicción con la que experimenta el visitante, que ve en la muestra permanente, el empuje y la fortaleza de la industria del calzado nacional.
En el seno del Patronato del Museo se sientan todas las instituciones sectoriales que tienen que ver con el zapato: La Federación Nacional de Fabricantes de Calzado (FICE)La Asociación Valenciana de Industrias del Calzado (AVECAL)La Asociación Española de Componentes de Calzado (AEC)La Fundación FICIA e Inescop, sin embargo la viabilidad económica del museo sigue en peligro. Ninguna de estas eminentes asociaciones e instituciones aportan más que buenos consejos, mientras el Museo del Calzado hace cada día milagros para poder respirar con los fondos aportados por los únicos que lo mantienen: El Ayuntamiento de Elda y la Diputación Provincial, en menor medida.
Cuando se plantea este fenómeno anti natura, muchos interlocutores no dan crédito a este desinterés. Algunos se preguntan el porqué de un museo que actúan únicamente y casi en exclusiva para ayudar al prestigio de los zapatos españoles en su conjunto, no sea sustentado económicamente por ese mismo sector al que se supone se entrega.
En el último año he podido visitar algunos museos internacionales en ciudades de países europeos de nuestro entorno, y todos sin excepción, reciben ayudas de forma directa o indirecta de las asociaciones sectoriales de la industria que representa, incluso en una de ellas me llamó la atención la instalación de un complejo sistema de presentación de tendencias, de las firmas que exhiben sus zapatos en el museo del calzado y que, a través de las asociaciones que las representaban, habían costeado a su cargo un moderno sistema informatizado para que sus afiliados pudieran ser visitados desde aquel museo a través de internet.
Sería comprensible que unas instituciones desvinculadas y desinformadas de lo que ocurre en el Patronato de la Fundación del Museo, pudieran no comprometerse económicamente con el mismo, pero en nuestro museo, todas, absolutamente todas, las que tienen que ver con el mundo del calzado en nuestro país, están también representadas en el museo, con voz y con voto.
Un aniversario para una reflexión: No es justo dejar en la precariedad a lo que se supone es una de las primeras armas de promoción.    

sábado, 25 de enero de 2020

Visitando los Museos. Museo del Calzado de Street en Somerset, Inglaterra



En una bella ciudad situada al sur de Inglaterra se encuentra la ciudad de Street en Somerset.
En 1825 James Clark creó una zapato de piel de oveja. Es el primer zapato de la prestigiosa marca Clarks y, de aquel sencillo modelo, llegaron a fabricarse miles de pares de zapatos. En 1851, los hermanos Clark ganaron dos premios en la Gran Exposición de la industria Británica. 
La empresa C & J Clark introdujo cambios estructurales y pasa también al campo de la tecnología. Dicha firma diseña y patenta su propia máquina de coser (las que se llamaron máquinas de coser 'Crispin') y, en lugar de utilizar trabajadores externos, comienza la introducción de un sistema de fábrica con condiciones de trabajo adelantadas a su tiempo.

En 1883, C & J Clark lanza la gama Hygienic, el primer zapato diseñado para adaptarse a la forma del pie; Una innovación que sigue siendo la base de la reputación de Clarks. Mientras desarrolla el lado comercial del negocio, William Stephens Clark se mantiene fiel a los ideales de sus raíces cuáqueras. Invierte en la comunidad, cuida a sus trabajadores y les construye viviendas.
El final de la década de 1940 marca el comienzo de un nuevo período de crecimiento. La ciudad de Street es demasiado pequeña para satisfacer la demanda, por lo que la compañía establece 15 nuevas fábricas en pueblos y ciudades cercanas. Establecen tiendas en los distritos londinenses de Kensington y Richmond y, en 1957, la prestigiosa Regent Street de la capital se convierte en el escenario de una tienda insignia de Peter Lord. Además, la bota Desert, diseñada por Nathan Clark, hace su debut en 1950 desencadenando una tendencia que todavía perdura.
La ciudad de Street de Somerset sigue siendo la sede de C&J Clark. También es el escenario de Westway, el centro de distribución masivo y de vanguardia que sirve a los clientes mayoristas y minoristas de la compañía en todo el mundo.
Con estos antecedentes se creó en 1951 el museo del calzado con sede en Street, Somerset, que albergaba más de 1500 zapatos desde la época romana hasta la actualidad. El museo también contaba la historia de Clarks desde sus inicios a principios del siglo XIX.

Había cuatro galerías que muestran el desarrollo de la industria del calzado en la ciudad y los artículos en exhibición incluyen maquinaria y herramientas para la fabricación de calzado, materiales publicitarios y cientos de zapatos.
El zapato más antiguo exhibido es una suela de sandalias para niñas del siglo II y hay zapatos romanos que se encontraron cerca de Langport. También se exhiben zapatos medievales de Londres.
Zapatos georgianos y victorianos hechos de una amplia gama de materiales como satén, brocado de seda, lino, lana y cuero. También hay hebillas y botas de botones laterales eduardianos y botas altas de encaje. Además de una selección de calzado de todo el mundo.
Como uno de los zapatos más destacados y admirados son los zapatos de boda de la princesa Diana, junto con una réplica de los zapatos usados por la reina Isabel II cuando se casó con el príncipe Felipe.

El museo estaba enclavado en un antiguo caserón donde se iniciaron los primeros trabajos de la firma. Se quiso mantener su estado y por ello no estaba adaptado para personas con movilidad reducida, ni siquiera había aseos, aunque en las proximidades se habilitaron unos pequeños servicios para los visitantes, naturalmente tampoco existía bar ni restaurante. Se puede afirmar que el museo de Street era un museo en estado puro, es decir, colocado ahí para remarcar la antigüedad de la marca que lo mantenía. Entre sus actividades mostraban exposiciones temporales basadas en la historia de la moda.
El Museo fue confiado en 2002 a la custodia de Alfred Gillett Trust una Fundación sin ánimo de lucro con sede en Somerset. Guillett, además de coleccionista inició también un pequeño museo de geología en la zona, fue un familiar de Glark y el iniciador de aquel museo del calzado al que dedicó gran parte de su vida, investigando y recopilando el patrimonio industrial de la ciudad de Street para que la población pasase a la historia como el más importante exponente de la fabricación de calzado en Inglaterra.

Actualmente se conservan más de 100,000 objetos y archivos históricos que abarcan seis generaciones de la empresa familiar, ayudando a contar la historia del desarrollo de Street como una aldea de la empresa con casi 200 años de herencia en la fabricación de calzado.
Las grandes y variadas colecciones de objetos, libros y archivos proporcionan una rica fuente de información e inspiración sobre la familia Clark, C & J Clark Ltd y la historia local de Street.
Se ofrece su amplia biblioteca para los estudiosos del calzado, realizando múltiples encuentros, exposiciones y charlas sobre el zapato en general.
Entre los fines de aquella fundación destaca la de compartir la rica historia de la industria del calzado de Street, demostrando los principios de administración, integridad y mentalidad comunitaria, sobre los cuales se fundó la colección, e inspirando a la próxima generación de creadores, pensadores e innovadores de calzado, con la idea de inspirar y compartir con el gran público la historia cultural de la fabricación de calzado. Pero por encima de todo destaca el mensaje de la calidad de los zapatos fabricados, fomentando el comercio y la actividad industrial que es la base de la riqueza de la zona.
En el momento actual se trabaja en bocetos para dotar a este museo de amplios y nuevos recintos para albergar sus colecciones.
J.M.A.

domingo, 19 de enero de 2020

Elda 2020. Este será tu año


                   
                             Monumento a la Familia Zapatera (imagen Josep Sumalla Jordana)
Se nos fue un año más y es momento de reflexión y buenos deseos. El cambio de rumbo de la ciudad es algo inaplazable y urgente.
Elda recuperará con fuerza su poder y su prestigio a poco que unamos nuestras fuerzas y canalicemos nuestras ideas.
En las últimas semana del año se han promovido una serie de reuniones de tipo empresarial que, sin objetivos claros ni dotación, podrían suponer un mensaje de buenas intenciones, que debería abrirse a nuevos interlocutores, posibilitando la búsqueda de objetivos concretos. Los argumentos de siempre nos situarán en el mismo lugar en el que estamos. Debemos ser más ambiciosos en los planteamientos con fórmulas creativas e innovadoras.
Como eldense deseo hacer llegar a mis paisanos y especialmente a nuestro Ayuntamiento en Pleno, alguna de las posibles soluciones que vengo planteando todos estos años, con una súplica especial: que sean tratados sin personalismos y simplemente como ideas que nacen de ciudadanos de Elda que desean mantener el progreso para la ciudad. Por lo tanto lo que aquí se plantea no es solamente el idílico proyecto de un soñador, se trata de un plan elaborado y contrastado con algunos de los empresarios y trabajadores que conocen nuestra industria y han sabido identificar las causas y los efectos de la regresiva situación como población  industrial.
Apelo a los jóvenes empresarios, a los emprendedores, a los Sindicatos Obreros, a los trabajadores, a los vecinos de los diferentes barrios de la ciudad, a los colectivos culturales. a todos aquellos que aman a nuestra industria del calzado y a los que nos visitan por esta misma causa. El tiempo puede llegar a crear una visión difusa de la trayectoria de Elda como capitalidad  de la industria del calzado y como ciudad pujante en materia de innovación y creatividad alrededor de su principal industria de fabricación de calzado, los jóvenes deben conocer cuáles fueron los momentos de mayor gloria de Elda y como se produjeron los hechos hasta llegar a la situación actual.
También es obligación del gobernante exprimir al máximo las ideas y rechazarlas o aceptarlas con fundamentos, nunca por ideologías o protagonismos, máxime cuando está en juego el nivel y calidad de vida de muchas personas.
 Todo lo que aquí se dice no es nuevo, ya se ha reiterado en distintas ocasiones,  pero no por ello deja de encerrar un mensaje de esperanza.
El calzado es nuestra industria soporte y en ella debemos apostar fuertemente porque la tan deseada diversificación industrial no es cuestión que, con nuestras solas fuerzas, podamos conseguir a medio plazo.
¿Dónde nos encontramos?
Es un tiempo delicado para nuestra industria de fabricación de calzados pero, como en otras ocasiones, este momento es uno más de los vividos en otras épocas, del que podemos salir airosos y con fuerzas renovadas. Lo preocupante es que los indicadores en, pérdida de tradicionales mercados, falta de crecimiento en producción y empleo en nuestra ciudad, difieren sensiblemente de lo que está ocurriendo en otras poblaciones zapateras del país, y esto no depende más que de nosotros mismos, del poder de convocatoria y de la percepción que, los otros, especialmente los canales de comercialización del calzado en general, tienen sobre la cualificación y valía de nuestros productos fabricados.  
Alguna de las empresas más emblemáticas han perdido parte de su imagen y al abocar su plena producción a comercializadoras con sus propias marcas, alguna de ellas de excelente trayectoria y prestigio, crean una dependencia vital. Cuando esas comerciales deciden desplazar sus producciones, deslocalizando su actividad, desencadenan un impacto económico muy negativo, no sólo en todos los integrantes de la cadena de producción y suministro, sino en el entorno socio laboral de la zona, desorientación a los empresarios y trabajadores que se habían entregado a ellas. El objetivo es muy claro, hay que desandar el camino, es decir, volver a la relocalización, volviendo a la marca y a la propia identidad. Cuando una o varias empresas comerciales deciden abandonar nuestro territorio no hay marcha atrás, en la mayoría de casos no hay segundas oportunidades y cuando se toma la decisión es para no volver más. En nuestro caso  debe seguirse una estrategia en la que no solo sea una cuestión de ahorro de costes sino también en la búsqueda de la calidad y la seguridad.  Y transmitir la imagen de que fabricar en Elda y su comarca es una decisión que comporta beneficios en todos los órdenes y supone en sí mismo una solvente marca de origen.  
Desandar caminos erráticos
A poco que salgamos de nuestro entorno cercano veremos que en España  hay ejemplos muy significativos de empresas que abandonaron sus propias marcas y su mejor imagen para entregarlas a otros con ubicaciones fuera de nuestro territorio nacional e incluso más alejados en países asiáticos, sin embargo tras el furor que supuso la "moda" de marcharse a buscar otras prestigiosas marcas que fabricaban en países con costes más bajos, han regresado estableciendo de nuevo sus estrategias comerciales desde nuestro país, desde las zonas industriales de mayor prestigio para lo que fabricaban, es el caso de industrias del juguete, de la confección, incluso de procesos de fabricación muy específicos como es la fabricación de guitarras, por nombrar algunos ejemplos y que podremos encontrar en cualquier hemeroteca . 
Elda debe y puede recuperar su imagen más emblemática, más digna y prestigiosa. Para ello muchos estamos aportando soluciones de inmediata aplicación con el fin de intentar transformar esta realidad en una oportunidad y conseguir resultados lo más rápido posibles, ya que el tiempo apremia y la ciudad ya no puede perder un sólo minuto en reafirmarse en sus señas de identidad más notables.
Proponemos un Plan de Ciudad, un proyecto de imagen con una serie de medidas que nos conduzcan por la buena senda, para vender zapatos, crear empleo y riqueza. Desde Elda y comarca apoyándonos en nuestra historia industrial, en el buen hacer de los profesionales de la industria. Necesitamos convencer de nuestras cualidades y con esas bases restablecidas, lo demás vendrá por añadidura. Contamos con el magisterio y dedicación de nuestros especialistas y profesionales, pero no encontramos motivación alguna para poder incrementar el comercio desde la situación en la que estamos hoy.  Si perdemos el soporte que sustenta la imagen de ciudad como sede de la industria zapatera de calidad para zapato de alta gama, Elda estará abocada a la irrelevancia dentro del conjunto de ciudades zapateras de nuestro entorno.
Mejorar nuestra imagen como zapateros de calidad
Con propuestas ya conocidas:
1.- Que Elda vuelva a convertirse en centro de diseño y moda de zapatos de mujer de alta gama, con exposiciones de tendencias desde nuestro territorio y donde los emprendedores dispongan de un escaparate para cada temporada.
 ¿Qué lograríamos convirtiendo a Elda en Centro de Presentación de Tendencias?
Nuestra ciudad se transformaría en lugar y ciudad de referencia para asentar cada temporada las bases de los diseños que conformarían las diferentes colecciones de los diseñadores y emprendedores presentes en cada muestra. La ciudad realizaría un efecto llamada ante los fabricantes de este tipo de calzado en la Comunidad, por supuesto, pero también en España. En esa presentación, como ya se hizo en otras ocasiones no muy lejanas, se desvelarían también los avances en nuevos materiales y todo eso se podría realizar con escasos costes y con la colaboración del Museo del Calzado y de los Salones Princesa para dar realce a la muestra y cabida a los diferentes stands.  Elda ofrecería la moda y la calidad con sus propios recursos.
2.- Involucrar a la Universidad y a las empresas de mayor calado de la comarca para que firmen un convenio de colaboración alrededor de la "Cátedra de Calzado del Medio Vinalopó".
¿Qué quiere decir esto?
En momentos como los actuales en los que la deuda comunitaria y estatal es muy alta y hay pocas posibilidades de obtener subvenciones para promocionar nuestro calzado, un convenio por medio de una Cátedra, entre la Universidad de Alicante y las Empresas más sobresalientes del sector en el Medio Vinalopó, tanto de fabricación de calzados como auxiliares, creerían un fondo económico a partes iguales que sería tutelado por un consejo rector y serviría para realizar campañas de promoción de nuestro calzado femenino de calidad.  También para realizar encuentros o simposios sobre tendencias, mercados o nuevos materiales, entre otras actuaciones. Ya la Universidad de Alicante, hace solo unos años, declaró y se comprometió a poner en la mesa una cantidad económica si los empresarios comprometían cantidades similares. Esta Cátedra es necesaria y su fundamento da legitimidad a nuestro zapato de calidad. 
3.- Potenciemos la marca "Zapatos hechos en Elda", "Zapatos de Elda" o cualquier otra que nos defina como origen de ese zapato de calidad.
¿Para qué sirve y como se llega a conseguir esta marca?
Aprovechando el paréntesis navideños he recabado de nuevo información de la Oficina Europea de Marcas y la cosa es tan sencilla como la presentación de una instancia y memoria (incluso brindo mi colaboración para perfilar todo ese trabajo, ya que el grueso del mismo lo he elaborado desde hace varios años), para obtener la marca "Zapatos de Elda" - "Elda city shoes".
La marca señala con claridad el origen de los zapatos y aquellas empresas locales que deseen aplicarla deben cumplir con unos objetivos muy claros, tanto en calidad de materiales, procesos de fabricación nacionales y empleo de mano de obra legal. Obsérvese la importancia de estos conceptos e imagínense la brutal respuesta que podría darse desde Elda al prestigio, a la calidad y de forma especial también al clandestinaje. La marca podría las bases para el futuro cuando se apruebe la Denominación de Origen para productos no agroalimentarios y nuestro pueblo esté posicionado en primera línea de petición. Y todo esto en manos de una entidad como el Museo del Calzado  que arbitraría los medios necesarios para llevar a buen puerto esta marca y su aplicación. Teniendo en cuenta que en su Patronato están implicadas todas las asociaciones y organismos e instituciones que tienen que ver con el sector zapatero, no existe otra institución con mayor poder de convocatoria ni más comprometida con la actividad industrial de la ciudad.
Si todo lo anterior es importantísimo, lo más necesario para el Museo del Calzado es que a través de la organización que se pudiese montar, se autofinanciaría en todo o en parte y ya no precisaría medios económicos ajenos para subsistir. La simple vigilancia y aplicación de las normas para aplicar la marca Zapatos de Elda, conllevaría unas tasas que ayudarían a su autofinanciación proveniente de las industrias que decidan aplicarla e incorporarla a sus zapatos, todo esto con un protocolo de transparencia y promoción que sería una ayuda muy importante para las empresas que lo decidiesen implantar en sus zapatos.  
La marca Zapatos de Elda es mucho más importante de lo que algunos pueden imaginar. La ciudad ha creado esta marca a través de generaciones de fabricantes de calzado que han dejado una estela de calidad y de prestigio, especialmente en el zapato de mujer de lata gama, ¿porqué no admitirla como propia?. Esa marca conlleva una garantía que hoy es inalcanzable a corto o medio plazo por ninguna otra ciudad zapatera porque para prestigiar ese tipo de marca hay que emplear una larga vida a ello, como Elda lo ha hecho en el trascurso de los años.
La Oficina de Marcas de Alicante espera nuestra inscripción ya desde hace cinco años..
Asentar el liderazgo de Elda como ciudad zapatera
Para ello debemos tomar buena nota de lo mucho que se aprende viajando por ciudades zapateras de Europa y América. Crear un buen ambiente social de donde vivimos y lo que hacemos es necesario que el calzado sea el hilo conductor de casi toda nuestra actividad profesional e incluso lúdica. La ciudad de Elda debe convertirse en un reclamo total del zapato de calidad de alta gama, implicando a todas sus actividades, a su planeamiento y proyecto de ciudad, incluso abordar aspectos relacionados con el comercio y el urbanismo. Una ciudad que aplica singularidades alrededor de su más importante y casi única industria es esparcir a los cuatro vientos el producto de su trabajo.
El zapato en el mundo es un complemento, quizás el único complemento, que entusiasma a casi todos. Detrás del calzado femenino hay una gran cantidad de personas que lo siguen por: fabricación, historia, comercio. Crear un novedoso reclamo nos haría únicos en Europa. Sumando a lo ya experimentado como "La Mujer Mejor Calzada de España"; poniendo de nuevo en actividad el "Concurso Luís García Berlanga sobre zapato femenino" y todas las actuaciones que aquí se exponen, convertirían a Elda en algo especial y muy difícil de igualar.
1.- Renombrar una Avenida con bulevar para asignarle el nombre de la "Bulevar de las Mejores Calzadas" ¿qué mejor motivo de llamada para un pueblo que ostenta esa singularidad y es único en lo que hace?. Quizás nadie se sienta ofendido si a esa moderna Avenida de Ronda o Camilo José Cela, se le renombra a su bulevar se colocan placas de hormigón con los nombre de las Mejores Calzadas, eso sería una atracción en sí misma y un motivo de alusión constante a nuestra ciudad y su industria, al mismo tiempo que se cumple con un deseo expresado de dedicar a mujeres los nuevos nombres de calles de Elda. ¿No quieren asignar calles con nombres de mujeres notables?. En eso hay un motivo más. El bulevar de la Mejores Calzadas se llenarían de placas de hormigón con el nombre de cada Mejor Calzada y el año de su designación, incluso un mosaico explicando los méritos del personaje, ya son veinte con la última nombrada ¿se figuran una avenida con decenas de placas y nombres de famosas que nos recuerdan que en Elda se hacen zapatos de alta gama calzado por mujeres excepcionales? ¿no creen que merecería una especial atención turística para observar esas inscripciones, comprar zapatos y degustar su tradicional cocina?. Esto es un logro que nadie nos ha regalado y nació un día como se alumbran las buenas ideas, con constancia y trabajo, por ello debemos explotarlo con la mayor intensidad para fortalecer nuestras señas y nuestro calzado. Las agencias o incluso el propio municipio podría fletar autobuses a los hoteles de las zonas costeras para atraer a ese otro turismo al que se le podría ofrecer algo más singular y tangible, con visitas a museos etc.   
2.- Crear una calle llamada "Calle del Zapato", esa calle es necesaria en nuestra población al igual que existe una Plaza del Zapatero,  pero no sólo eso, en esa calle se podrían instalar tiendas de zapatos que repoblaría esas céntricas calles con locales cerrados desde hace años. Me estoy refiriendo a Dahellos o José María Pemán, entre otras. Esa calle Pemán cuyo nombre se piensa sustituir, ¿porqué no llamarla calle EL ZAPATO?. Incluso se cambiaría el tipo de iluminación actual, por otro concebido expresamente que podría consistir en altas pantallas de policarbonato iluminados interiormente por lámparas leds de bajo consumo y en forma de tacón de aguja (es una novedosa idea ya explotada en algún otro país). Esa calle que se inicia en la Plaza del Zapatero formaría un buen conjunto icónico de la ciudad. Recuerdo en uno de mis viajes buscando zapatos que llegué, en una capital europea, a una calle que era famosa y conocida por su ambiente relacionado con el calzado, allí vi por primera vez esos altos tacones de aguja que iluminaban escaparates de comercios, me causó una impresión sorprendente que de forma imaginaria trasporté a mi ciudad.
Para completar esa propuesta se incentivaría a comercios de Elda para que se ubicasen en las inmediaciones de esa calle e instalase sus tiendas o sucursales, esas tiendas podrían incluso gozar de algunas ventajas o subvenciones municipales en los primeros años de implantación (IBI, Impuestos o tasas de apertura etc.). El propio municipio realizaría una guía con la referencia a las calles y lugares en los que se ofreciesen zapatos de calidad y expresamente a las instaladas en la calle EL ZAPATO.  La iluminación de esos altos tacones de aguja darán un clima de percepción y aceptación de lo que Elda ofrece. Completaría la oferta unos folletos elaborados con diseño y gusto para explicar el porqué de esta iniciativa.
3.- Promover un Taller Artesano para la Confección de Zapatos a Mano dirigido por un monitor profesional (eso ya se hizo en el Museo del Calzado y tubo una espectacular acogida) y con zapateros jóvenes, que harían demostraciones diarias de montaje del zapato. Este taller en principio no se autogestionaria económicamente, de ahí que deba ser el Ayuntamiento quien realice esa inversión y mantenimiento, más adelante con el producto del trabajo podría autofinanciarse. Pero lo importante es que contribuiría a nuestra expresión más genuina y personal. "Elda ofrece en su ruta turística un recorrido por la historia del calzado". El turismo visitaría esa calle y tendría la oportunidad de adquirir zapatos a buen precio a la vez que admiraría las técnicas manuales de confección, añadiendo un valor más a nuestro zapato de calidad.
4.- Convenir entre el Ayuntamiento y empresas de calzado de nuestro tejido industrial, una visita guiada a fábricas en producción para que los visitantes a Elda pudiesen apreciar los procesos de fabricación in situ. Dentro de ese circuito turístico habilitar uno o dos días para visitar fábricas en horario de trabajo. Esto no es único, en otros lugares de Europa y donde el que esto escribe ha tenido la oportunidad de verlo y asistir a ese tipo de visitas en grupo. Para ello bastaría con firmar un convenio de colaboración y marcar, dentro de cada empresa adscrita, una ruta o circuito para que el público pudiese recorrer sus diferentes secciones. Naturalmente sería optativo para las empresas comprometidas, posibilitando que el visitante accediera a las tiendas de venta de las propias fábricas.
5.- Impulsar desde Elda publicaciones que hagan referencia al calzado en general y específicamente al de calidad para mujer. En este pueblo supimos poner en un alto podio una serie de revistas y publicaciones sobre la moda en el calzado, también sobre tecnología zapatera. Lo hicimos de forma pionera y muy por encima de cualquier otra ciudad dedicada a la fabricación de calzado. Esto debe retomarse. Las presentaciones de tendencias deben venir avaladas por documentos elaborados por los mejores diseñadores de nuestro entorno. Lo que hacemos debemos transmitirlo a todo el mundo. También nuestra cultura zapatera. Pero ¿quién debe asumir la responsabilidad de estructurar estas tareas?. De nuevo debemos poner el acento en nuestro Ayuntamiento, es él y sólo él el que tiene el poder de convocatoria ante todos para exigir, si fuera el caso, poner los medios para hacerlos realidad.  
6.-  Impulsar con todos los medios a nuestro alcance una ruta turística que complete ese circuito: Visitas a Elda desde las zonas costeras; recorrido por la Calle del Zapato, calle Dahellos y Plaza del Zapatero con visita al Taller Artesano Municipal; visita a fábricas en producción; visitas al Museo del Calzado; degustación de comidas típicas eldenses. También como es lógico tiempo para visitar otros tesoros de la ciudad: Museo Arqueológico; Museo Etnológico; Kurhapies; Miguel`o y el de hormas de Isidro Aguado, es decir,  visita a la ciudad en su conjunto, Plaza Mayor etc..
7.- Es de gran importancia llegar a conocer la capacidad productiva de la ciudad de Elda, es decir, con el actual censo industrial debemos conocer la cantidad de zapatos que Elda podría fabricar en su conjunto, sumando a los industriales que venden sus productos de forma directa a otros que lo hacen a través de comercializadoras. Proponemos por lo tanto una Gerencia de Calzado cuya principal misión sea la de promocionar el calzado eldense, realizando los contactos necesarios entre las empresas y los mercados existentes, tratando sencillamente de vender e introducir nuestros fabricados en todos los mercados. Un gabinete cuya labor se contemplaría también en un protocolo de actuación.
Si nos empleamos a fondo esto puede dar resultados sorprendentes para Elda su comercio y servicios, muy necesarios para esta ciudad y siempre en beneficio del buen nombre como población zapatera.
Hemos sido testigos en el año que ha acabado de que algunas reivindicaciones que hemos solicitado insistentemente para nuestro pueblo: el Instituto de Formación Profesional del Calzado como referente nacional o la Escuela Nacional de Diseño Industrial de Calzado, se han marchado a otra población con presupuestos millonarios, sin piedad hacia nuestra ciudad que llevaba años reivindicando estos logros.
Estamos siendo testigos de cómo se nos cierran las puertas de la Administración Autonómica en cuestiones referentes al calzado, sin un plan que nos ayude a la necesaria Diversificación Industrial. Nada podemos esperar que nos sea a través de nosotros mismos. También vimos promesas incumplidas de ayuda al Museo del Calzado por "impedimentos legales" que no eran otros que pedir se hiciese un gasto sin tener fondos para ello, y nadie salió en nuestra ayuda.
Si sirve de referencia y para que los responsables de aquellas adjudicaciones no lo olviden, Elda, a través de su Escuela de Enseñanza Secundaria de La Torreta, pionera en España de las enseñanzas de Formación Profesional en calzado, en los años 1993 a 1995 intervino en el diseño de los Contenidos Curriculares de los Grados de Formación Profesional de la Piel: Confección, Calzado y Marroquinería para las enseñanzas profesionales en España. Durante tres años, participé como experto docente e intervine en la adecuación de esas enseñanzas a la formación profesional de la rama piel. En los años 1995 y 1996 se recogieron en dos libros los contenidos de los trabajos realizados: Confección ISBN 9788489167339 y Calzado y Marroquinería ISBN 9788489167445. En aquellos años el Instituto de Elda era el referente nacional de la formación profesional de calzado.  También intervine en nombre de la Formación Profesional de Calzado en un Congreso Internacional de Formación Profesional celebrado en Zaragoza en 2003, con una ponencia sobre las enseñanzas de calzado en España. Sin embargo en el último año 2019 hemos sido testigos de la humillación sufrida al adjudicar esa referencia nacional a otro centro mucho más joven en su implantación pero  probablemente con mejores padrinos.
De igual forma Elda, desde los años 70 viene demandando una Escuela de Diseño, con constantes alusiones y llamadas desde la Asociación Nacional de Modelistas y Diseñadores de España AMEC, para ser también un referente nacional en esta materia e impartir desde Elda las enseñanzas de diseño ya que en esta ciudad se concentraba el mayor número de diseñadores y desde Elda se lanzaban las diferentes tendencias de calzado cada temporada. Pero esta reiterada petición para nuestra ciudad también se ha adjudicado a otra población zapatera con un presupuesto millonario, y lo más desolador es que el conformismo haya atenazado lo que debiera haber sido una inmediata protesta.
¿A que estamos esperando para poner en marcha ideas novedosas? ¿Qué más nos puede pasar?. ¿Nuestros méritos como profesionales no son valorados?
¿Porqué nadie defiende las ideas que día tras día se ponen sobre la mesa? ¿Porqué ningún partido político, asume lo que es un hecho tangible de indudable gravedad?.
Elda se merece lo mejor y no podemos cerrar los ojos a la realidad ni seguir confiando en nada que no sea nuestro tesón y esfuerzo.
Apelamos a los jóvenes  con ánimo positivo y sin mirar el origen de las ideas, lo importante es que sean útiles y fructifiquen. Mi larga experiencia profesional y mis muchos años vividos al servicio del sector zapatero me avalan y me permiten una solvencia moral para afirmar sin reservas que a poco que se asienten esas ideas, Elda resurgirá en 2020 y este será su año.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Visitando los Museos. Museo del Calzado de Novo Hamburgo en Brasil



01 DICIEMBRE 2019

La ciudad de Novo Hamburgo es el foco preferente de la industria zapatera en Brasil.

El museo del calzado está ubicado en el Campus I de la Universidad de Feevale. En dicho lugar se mantiene una exposición permanente, muy cuidada y catalogada, con una serie de actividades culturales ligadas al diseño de la moda. 



El Museo Nacional del Calzado está preparado para mostrar a la comunidad internacional el gran atractivo de diseño y calidad de la industria del calzado brasileño. Muestra la trayectoria histórica de la ciudad, de su industria y del calzado.
     
Novo Hamburgo muestra con orgullo este museo que emplazado en la zona histórica de la ciudad, en un edificio que también tiene su propia historia como un recinto emblemático del pasado histórico de esta pujante ciudad que fue impulsada por familias alemanas desde 1824. Novo Hamburgo es hoy una gran ciudad con más de doscientos mil habitantes situada en el Valle del río Dos Sinos, a 40 km de la capital del Estado, Porto Alegre. Hasta los años 90 su industria principal fue casi exclusivamente el calzado pero la fuerte crisis de aquellos años forzó a una diversificación industrial con éxito.
J.M.A.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Elda y el calzado en la antigua Estación de Autobuses de Alicante

 
La antigua estación de autobuses de la calle Portugal en Alicante, es un lugar que todos los eldenses hemos visitado cientos de veces en el pasado, sin embargo con el traslado en septiembre de 2011 a las nuevas instalaciones en la zona portuaria de la capital, abandonamos aquellas visitas frecuentes y el lugar se convirtió en una zona destinada al esparcimiento, con jardines y plaza remodeladas, y lo que era la edificación de la estación se convirtió en sede de eventos relacionados con la cultura especialmente.
En esa nave del antiguo lugar de salida y entrada de autobuses de diferentes líneas, hay dos pinturas murales realizadas al temple por Gastón Castelló, de 9 x 8,35 metros, en el año 1949 y restauradas por el mismo autor en 1970. En una de ellas figura representa a la provincia de Alicante con sus pueblos y su red de carreteras, y escenas de las diferentes actividades industriales, agrícolas y artesanales, y en el otro un plano aéreo de la ciudad que resalta los lugares y monumentos más emblemáticos. Todo ello tal como lo concibió el autor en aquel año de 1949.
 
El cambio producido desde aquellos tiempos ha sido enorme. Pero si circunscribimos lo que afecta a nuestra población, observamos que a Elda se le atribuye la importancia y preferencia del dominio en la fabricación de calzado, y efectivamente en aquellos años Elda vibraba frente a cualquier otra población por su importante industria y su bien cuidado zapato, incluso teniendo en cuenta que en aquel tiempo la ciudad está marcada como una población de menor importancia frente a Novelda o Monóvar que era la sede judicial de la comarca.
 
Si el visitante, especialmente los más jóvenes, pasan por esa nave, contemplarán la obra de un gran artista y sentirán la misma satisfacción que sintieron sus padres cuando llegaban o partían de esa estación rumbo a nuestro pueblo, al contemplar a unos zapateros representando la industria provincial del calzado.

Diversificación del calzado en el Medio Vinalopó: Guía para una idea utópica


Polígonos modernos y bien comunicados son imprescindibles para el sector.
No es la primera vez que hablo de la deseada diversificación industrial de nuestra comarca.
Escribí un artículo en la revista Alborada en septiembre de 1977 y de nuevo en el blog de Valle de Elda en abril de 2019.
Dije, y me reafirmo de nuevo, que la ansiada diversificación de una comarca que tiene como principal actividad económica la que proporciona una única fuente industrial, es muy comprometida y arriesgada. Lo hemos padecido en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia reciente.
Pero llegamos a un punto en el que, o todo o nada, es decir, o tomamos el asunto muy en serio o cada vez seremos menos en este valle y nuestros jóvenes tendrán que salir a buscar trabajo a otras ciudades.
La situación todavía no es dramática, si bien empieza a dar indicios muy serios de que esto así no funciona.
Asumiendo riesgos quiero dejar constancia de los planteamientos que, desde hace años, vengo observando y tratando de trasladar a nuestra comarca con la vista puesta en esa meta final, la diversificación.
Conocí y viví como profesional, la desaparición de los Altos Hornos de Sagunto, la pérdida de casi cuatro mil empleos y la posterior recuperación con éxito de la nueva diversificación industrial en la zona. Aquello tardó casi diez años en reafirmar un nuevo rumbo, pero se consiguió. Deseo trasladar a la opinión pública que las circunstancias de Altos Hornos en Sagunto, una ciudad con dos núcleos urbanos y alrededor de cincuenta y siete mil habitantes, bastante menor que las suma de nuestras poblaciones del Medio Vinalopó (Elda y Petrer). Pero aquello fue otra cuestión muy diferente a la de la pérdida de nuestro calzado. Sagunto por cuestiones de otra índole y a pesar de las grandes inversiones realizadas en su acerería, cerraba por no ser competitiva. Una cuestión diametralmente diferente a la de nuestro calzado que solamente requiere complementar, con ayuda de la Generalitat y el Gobierno Central, el aporte necesario para que nuestras comarcas se mantengan y crezcan.
Sagunto no es el Medio Vinalopó: Nuestra supervivencia como poblaciones industriales se mantendrán pero no veo la posibilidad de crecer y sí un riesgo de ir mermando el mercado laboral. El caso de la ciudad saguntina era a vida o muerte, o se actuaba con firmeza o el paro sería total de la noche a la mañana.
Medios materiales e inmateriales en Sagunto: La población necesitó ayudas directas por valor de cientos de millones de pesetas y miles de metros cuadrados de superficie industrial, además de la jubilación de más de mil empleados. Aquello movilizó fondos importantes de todas las administraciones, pero también un claro deseo de repoblar, industrialmente hablando, aquellas zonas que surgían con dinero público (entre 50 y 100 mil millones de pesetas). La tenacidad de los habitantes de Sagunto y el Camp de Morvedre en general, continúa y sigue acudiendo a programas que la Generalitat promueve para mantener el nivel de empleo creado hace 35 años y que golpea de vez en cuanto a determinadas industrias punteras de la zona
Medios materiales e inmateriales para el Medio Vinalopó
Dejando claro que la situación no es comparable y surge por motivaciones diferentes. Vamos a tratar de marcar un camino para que podamos debatir conjuntamente las mejores soluciones de una situación intranquila.
Las comarcas del Medio Vinalopó, especialmente Elda y Petrer, deben mantener sus respectivas actividades industriales centradas en el calzado y el bolso o la marroquinería en general, aunque en este plan propuesto habrá que fijar metas muy claras para desmarcarse de políticas generalistas del sector que en poco beneficiarán a nuestra comarca.
Sin embargo la diversificación no viene por influencia divina, es más, en esa diversidad de trabajo la sola fuerza empresarial es imposible que llegue a poco en un periodo de tiempo corto. Reconvertir cinco o seis mil puestos de trabajo a otros sectores diferentes al calzado, no hay fuerza empresarial o inversión privada que pueda conseguirla. Por lo tanto es necesario y urgente que los cauces políticos funcionen para valorar el daño y efecto que puede provocar pérdidas en la fabricación de calzado y afines.
El compromiso de unos beneficios fiscales y económicos son sustanciales en el plan. La Generalitat debe obtener por sí o por su fortaleza en el Gobierno de la Nación, conseguir incentivos que redirijan a emprendedores y empresarios a ubicar sus industrias y servicios en esta zona geográfica. Pero eso no bastaría, además los Ayuntamientos deben proveer de suelo industrial en condiciones económicas aceptables y bien comunicados, porque los polígonos de Elda y Petrer serían insuficientes. Un Polígono Industrial Mancomunado en la zona más adecuada de ambos términos sería lo deseable.
Hecho lo anterior quedaría, a mi criterio, lo más importante que complemente esas ayudas: La firme voluntad de la Generalitat para encauzar las inversiones hacia esta zona a desarrollar.
Eso es posible y lo viví directamente con algunos de los empresarios venidos de fuera de la Comunidad en aquella década de los años 80 y 90. Las Consellerias implicadas deben redirigir las demandas de suelo a nuestros polígonos para hacer florecer nuevas industrias diferentes al calzado. Esta es la verdadera fuerza inmaterial y de menor coste económico.
Elda pudo hacerlo en 1986 con la Ley otorgada a nuestro pueblo y áreas de influencia de Preferente Localización Industrial, con ayudas a fondo perdido del 25% del total de la inversión, con créditos preferentes y exención de impuestos de carácter industrial. Pero la necesidad de desplazar la industria que, hasta esas fechas, estaba ubicada en el centro de la ciudad, copó la mayor parte del terreno industrial disponible, de nuevo en industrias del calzado que se trasladarían del casco urbano a ese polígono recién creado.
Ha pasado más de treinta años y la situación es casi la misma sino peor. Las industrias de Elda y Petrer necesitan diversificarse y desarrollarse sosteniblemente, incentivando un cambio de modelo productivo para desarrollar la innovación, mejorar los ejes de infraestructuras de la comarca, generar entornos de apoyo a las empresas y a la inversión productiva y generar empleo en los sectores afectados por procesos de deslocalización, sin perder de vista el desarrollo de modelos de formación que conecten con las necesidades reales de los sectores estratégicos. Esto y mucho más debe comprometer al poder político para exigir con firmeza y con determinación los apoyos necesarios.
Pero todo lo anterior no debe hacernos olvidar que nuestra industria actual, la del calzado, debemos mejorarla y liderar lo que entendemos nos corresponde por derecho, ese liderazgo en zapatos de mujer de media y alta gama. Para ello no repetiré lo que ya he dicho tantas veces. El prestigio de nuestro calzado es el que puede mantener el empleo en la comarca, apoyemos las propuestas de exponer nuestros diseños, creemos tendencias desde Elda, marquemos el origen de nuestra fabricación y concertemos apoyos entre empresas y universidad para obtener financiación en acciones que tiendan a potenciar nuestro zapato.
Quien quiera oír que oiga.
La idea de la fuerza o la fuerza de las ideas.
En términos económicos: «Cuando a una idea le ha llegado su momento, ni los ejércitos más poderosos pueden detenerla». Luchemos por ella.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Visitando los Museos. Museo del Calzado de San Juan de Madeira en Portugal

Una de mis últimas visitas para percatarme de la realidad de los museos del calzado en Europa, ha sido a San Juan de Madeira, en la zona norte de Portugal, cerca de Oporto, con una superficie muy pequeña de término municipal, apenas ocho kilómetros cuadrados, y una población que no alcanza los 22 mil habitantes.
En esa ciudad, centro industrial del calzado portugués, quedé gratamente sorprendido y asombrado de comprobar que todo lo que deseamos para España y el Museo del Calzado de Elda, en esa población se realiza con acierto.
Museos en lugares emblemáticos
Empecemos por decir que en ese pequeño pueblo hay hasta tres museos: el de calzado, otro de sombreros que rememora la industria del pasado y un tercero de arte contemporáneo. Todos disfrutan de áreas y espacios diferentes en edificios diferenciados y acordes con sus características. El de sombreros en el edificio de lo que fue una gran industria sombrerera de tres plantas, acondicionado con modernos entramados de madera y acero que no desdicen la belleza de las instalaciones y proceso productivo; el museo de arte contemporáneo está instalado en lo que fueron naves industriales cerradas, con amplísimas superficies y una exposición de obras de artistas portugueses y extranjeros.
El Museo destinado al calzado
El edificio destinado a Museo del Calzado es de nueva planta dedicado íntegramente a ese uso, con oficinas, almacenes  y un conjunto de salas que me dejaron atónito. La inversión realizada en este museo es enorme y fue el Ayuntamiento de la localidad el que realizó semejante  desembolso. Pero el mantenimiento es de una fuerza creativa increíble: los paneles programados con información, el servicio de atención al visitante, el conjunto de vitrinas y expositores de diseño  y en relación a su entorno.
La historia del calzado; la historia de la industria de la ciudad; la mecanización de las fábricas; el arte en el calzado y las marcas: la historia de las industrias más representativas de antaño; las marcas de calzado actuales y los diseñadores. Esto y mucho más puede encontrar el estudioso o el visitante de este tipo de museos.
           
Sin embargo lo más impactante para mí fue la proyección de la ciudad desde el diseño y las marcas.
La industria actual, el diseño y las marcas
 
Mención aparte merece el capítulo de promoción de las marcas y el diseño portugués. Cada uno de los diseñadores y  marcas de mayor prestigio y calidad, disponen de una vitrina individualizada donde se exhibe un zapato con el historial correspondiente. Acompañando a este ilustrativo reclamo, se presenta en un panel electrónico un índice alfabético donde el visitante se introduce en la marca o empresa y sigue las líneas de producción, de calidad y de diseño. Una forma de promoción magnífica que dirige al posible comprador, con una pincelada de información, al producto que pudiera interesar.
El Museo del Calzado portugués recrea con orgullo el pasado del sector, pero sobre todo el presente y futuro. En un edificio amplio y con posibilidades de ampliaciones sucesivas para poder unir otras muestras de complementos, e incluso vestidos de época con calzados al uso. Sencillamente sobresaliente.