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miércoles, 17 de junio de 2026

Nuestras fábricas: La fábrica de Francisco Candelas

 Tras unas semanas, retomamos el relato de algunas fábricas que fueron referente para la industria del calzado eldense. 


En el programa de Radio Elda que dirige la periodista Toñi Pérez, realiza una entrevista sobre una de las fábricas más importantes que hubo en la ciudad en los años 20 del siglo XX. 

Imagen de la marca "Candelas" que estaba impresa en la tapa de la caja de cartón de los calzados 

Francisco Candelas Carratalá representa la historia de muchos de los pioneros de la industria del calzado de Elda. Antes de convertirse en fabricante, fue ebanista y carpintero, un oficio que le permitió desarrollar la habilidad y el conocimiento de las formas que más tarde aplicaría al mundo del zapato. Según explica el creador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, "fue un claro ejemplo de emprendedor que un día decidió aventurarse en la fabricación de calzado, desde una profesión que aparentemente nada tenía que ver con el zapato". En 1924, con apenas 25 años, puso en marcha un pequeño taller de calzado infantil, un sector que entonces tenía un peso fundamental en la producción eldense.

La empresa comenzó de manera modesta en los bajos de su vivienda de la calle Dos de Mayo y fue creciendo gracias al esfuerzo y a un sistema habitual en la época: adquirir materiales y hormas a crédito y pagar a los proveedores una vez vendidos los pedidos. El negocio se trasladó posteriormente a otros emplazamientos, ampliando sus instalaciones hasta alcanzar unos 300 metros cuadrados de producción. Amat recuerda que "cada vez hacía pedidos más grandes y, cuando el comerciante pagaba, entonces él saldaba sus deudas con todos sus acreedores", reflejando el espíritu de sacrificio y trabajo que caracterizó a toda una generación de industriales del calzado.

Tras la Guerra Civil, Francisco Candelas amplió su actividad con la compra de parte de las instalaciones de la fábrica de Francisco Rivas, aunque siempre centró sus ventas en el mercado nacional y nunca dio el salto a la exportación. Su historia empresarial concluyó antes de la llegada de las Ferias del Calzado de los años cincuenta, pero dejó una huella imborrable en la ciudad. "Fue una fábrica limpia, que cerró pagando todas sus deudas y se retiró", destaca José María Amat, quien también recuerda que Francisco Candelas fue "un hombre muy querido en Elda hasta su fallecimiento". Además de su legado industrial, su familia mantuvo una estrecha vinculación con la vida social y cultural de la ciudad, especialmente a través de su hijo, Ramón Candelas, quien ejerció como médico radiólogo durante 42 años y destacó por su firme compromiso con la promoción y defensa de la cultura eldense.

*Si desea escuchar el audio de la entrevista pulse:

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/06/16/nuestras-fabricas-francisco-candelas-de-ebanista-y-carpintero-a-fabricante-radio-elda/

miércoles, 29 de abril de 2026

Nuestras Fábricas: Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza


 

Con la profesionalidad acostumbrada, de nuevo, Toñi Pérez, nos presenta la entrevista sobre la Fábrica de Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza. Una industria que se ubicó en el lugar emblemático donde construiría su empresa Romero Utrilles en el siglo XIX. Hasta su cierre definitivo en los años 50 del siglo XX, Pedro Bellod aportó diseño, imagen y prestigio a los zapatos fabricados. El edificio fue demolido en la década de los 60para dar paso a la calle Dahellos, que transformaría la zona urbana del centro de la ciudad.

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Nuestras fábricas: Pedro Bellod, un referente industrial que transformó la producción zapatera.
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada
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A finales del siglo XIX, la familia Bellod inició una trayectoria empresarial que acabaría marcando un antes y un después en la industria del calzado. Tal y como recuerda José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la fábrica de Pedro Bellod se creó en el año 1899”, consolidándose posteriormente en las instalaciones que habían pertenecido a Romero Utrilles. Aquella adquisición no solo supuso una ampliación del negocio, sino también la continuidad de un espacio industrial emblemático que mantuvo su estructura original, rodeado de jardines y con la vivienda familiar integrada.

                                                Interior de una de las naves industriales
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada. “Hicieron unas fabricaciones muy inteligentemente llevadas a cabo en tanto zapatos de hombre como en mujer y vendieron muchísimos zapatos”, explica Amat. La incorporación de técnicas como el sistema goodyear, más resistente y cómodo, junto a innovaciones amparadas por patentes internacionales, permitió a la empresa abrirse a mercados exteriores y consolidar su prestigio en una época de fuerte crecimiento industrial.

Fachada de la industria del la calle Jardines de Elda
Más allá de su actividad económica, la fábrica se convirtió en una auténtica escuela de profesionales. “Creó una especie de escuela de otros que más tarde fueron fabricantes”, señala Amat, destacando la importancia de su red de viajantes y colaboradores. Aunque cerró en la década de los años 60, su legado perdura como símbolo de una etapa clave en la historia del calzado, cuando iniciativa familiar, innovación y visión de mercado impulsaron el desarrollo de toda una industria.

Comida de hermandad con vendedores en plaza dela industria
* Para escuchar el audio de la entrevista pulsar en el siguiente enlace:

lunes, 27 de abril de 2026

Nuestras Fábricas: La Fábrica de Felipe Peñataro y hermano

                                  

Esta semana en el programa "Nuestras fábricas" que conduce la periodista y locutora Toñi Pérez, hablamos de una de las fábricas que realizó en Elda una gran labor social.

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Un ejemplo pionero de responsabilidad social en la industria del calzado de Elda. Los hermanos Peñataro con su marca de calzados para niño "VITE"
La empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo”
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En pleno corazón de Elda, ciudad histórica del calzado, existió una empresa que marcó una diferencia profunda en la forma de entender la relación entre empresarios y trabajadores.
La fábrica de Felipe Péñataro Sanchíz y hermano, no solo destacó por su producción de calzado infantil, sino por construir un modelo empresarial adelantado a su tiempo, donde la dignidad laboral y el bienestar social eran pilares fundamentales.
Cena de celebración con toda la plantilla de la empresa, en el cine Coliseo España de Elda

A comienzos de los años 60, este enfoque fue reconocido oficialmente cuando la empresa recibió la distinción como “Empresa Modelo” y la Medalla al mérito en el Trabajo. Pero más allá de los premios, lo que realmente la hacía única era su compromiso cotidiano con sus empleados: desde pagar íntegramente sus cotizaciones hasta garantizar el salario completo en caso de enfermedad. Como señala José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la atmósfera que se creó en esta fábrica y todo lo que se hizo por mejorar la vida de los obreros fue encomiable”.
La empresa también impulsó medidas poco habituales en la época, como la formación de sus trabajadores sin estudios, a quienes facilitaba tiempo y recursos para asistir a la escuela. Además, implementó un sistema de incentivos que premiaba el ahorro de materiales y construyó viviendas asequibles para empleados con menos recursos, asignadas mediante sorteo público. Estas iniciativas configuraron un entorno laboral que iba mucho más allá de la simple producción industrial.
La fotografía recoge la imagen en que la hija de Felipe Peñataro extrae de una caja de zapatos las papeletas con los nombres de los trabajadores beneficiados con el acceso ala vivienda social .

Incluso en momentos de dificultad, como tras la Guerra Civil Española, la empresa demostró su capacidad de adaptación y compromiso, reutilizando materiales militares para continuar fabricando calzado infantil. Hoy, aunque la fábrica ha desaparecido, su legado sigue vivo como ejemplo de que otra forma de hacer empresa no solo fue posible, sino real.
* El audio de la entrevista podrás escucharlo en https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-felipe.../

miércoles, 15 de abril de 2026

La Fábrica de Calzados Gran S.L.

 Elda, en los años 40, cuando España empezaba a restañar las heridas de la guerra civil, era una ciudad de oportunidades y de iniciativas para los emprendedores.



Toñi Pérez, a través de su programa “Memoria de nuestras fábricas”, canaliza su entrevista a la puesta en marcha de una fábrica que fue un ejemplo de unidad empresarial, pero desde el humor y la esperanza en una Elda prospera.
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Escucha la entrevista y comparte para poder transmitir a más personas, hechos que merecen ser recordados e imitados.


Nuestras fábricas: Calzados Gran, la fábrica que nació con humor en la posguerra eldense
Un grupo de diez emprendedores impulsó en 1946 un proyecto pionero que combinó innovación, asociacionismo y un sorprendente tono humorístico en plena crisis.                                 

En los difíciles años de la posguerra española, cuando la escasez y la incertidumbre marcaban la vida en Elda, surgió una iniciativa empresarial que rompió moldes. Tal y como relata el historiador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, la creación de Calzados Gran en 1946 supuso un soplo de aire fresco para una ciudad golpeada por el cierre de fábricas y la falta de oportunidades. En un contexto de decadencia industrial, un grupo de diez empresarios decidió unirse para impulsar un proyecto común basado en la colaboración.

La empresa, liderada por José María Gran Díez, reunió a profesionales de distintos ámbitos del sector: zapateros experimentados, fabricantes auxiliares y comerciales con iniciativa. Con un capital social considerable para la época, lograron poner en marcha una fábrica que llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores. Aquella apuesta colectiva anticipaba fórmulas de asociacionismo empresarial que décadas después se consolidarían en la industria del calzado.


Pero si algo hizo singular a Calzados Gran fue su manera de presentarse al mundo. Lejos de los catálogos sobrios habituales, la empresa elaboró un folleto lleno de humor, ironía y descripciones caricaturescas de sus propios socios. Figuras como Antonio Sierra Esteve o Antonio Martínez Maestre aparecían retratadas con un tono desenfadado que humanizaba el proyecto y lo hacía cercano, incluso en un momento histórico marcado por la dureza.





Aunque su trayectoria fue breve, de apenas cinco o seis años, Calzados Gran dejó una huella significativa. Representó el espíritu emprendedor de toda una generación que, pese a las dificultades, apostó por innovar, cooperar y arriesgar.

*Para escuchar la entrevista clicar en el siguiente enlace:

jueves, 2 de abril de 2026

Memoria de nuestras fábricas: La fábrica de Francisco Ribas Rubio

 Hoy la periodista y locutora de radio Elda Cadena Ser, Toñi Pérez, dedica el espacio y la entrevista a una fábrica que recibió la visita del presidente de la II República cuando vino a Elda para poner la primera piedra a la estatua de Castelar. Tras la contienda civil y el cierre definitivo de aquella industria, se instaló la no menos emblemática empresa de Salvador Sapena.

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La factoría de Rivas Rubio simbolizó el auge industrial de Elda tras la visita del presidente de la Segunda República en 1932


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La historia industrial de Elda guarda episodios que marcaron un antes y un después, y uno de ellos fue la visita de Niceto Alcalá Zamora en 1932. Aquel acontecimiento no solo tuvo un carácter político, sino también un profundo impacto simbólico en el sector del calzado. Como explica el historiador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat: “Fue una fábrica que institucionalmente tuvo más renombre que todas las de nuestra historia pasada, porque fue una de las que visitó el presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora, en la única ocasión en que vino a Elda”.
El presidente de la República visitando la fábrica de Ribas Rubio

La fábrica en cuestión era la de Francisco Rivas Rubio, situada en la calle González Bueno. Se trataba de una nave de unos 800 metros cuadrados que llegó a emplear hasta un centenar de trabajadores y que estaba especializada en calzado femenino de alta calidad. En palabras de Amat: “Hacía el zapato de primerísima calidad, de señora de lujo, de lo que se llamaba en aquella época ‘zapato de lujo’”, consolidándose como un referente en la industria local.

Fotografías de la prensa de la época dieron imágenes del recibimiento del presidente de la II República

La visita presidencial fue un acontecimiento multitudinario que paralizó la ciudad y dejó imágenes imborrables. Alcalá Zamora recorrió la fábrica, saludó a los trabajadores y conoció de primera mano el proceso artesanal de producción. Aquella jornada no solo reforzó el prestigio de la empresa, sino que, como concluye Amat, “supuso un espaldarazo muy importante para el sector zapatero de Elda”.

El presidente a su paso por el Ayuntamiento de Elda

* Compartir esta historia es llegar a nuestros jóvenes para que los hecho ejemplares les estimule en su inmediato futuro, y a los menos jóvenes para que renueven su fe en nuestra industria.

 * En las fotos el presidente visitando la fábrica de Rivas Rubio, a su lado.

-Salón de plenos del Ayuntamiento con el presidente como invitado.

-El pueblo de Elda salió a la calle alborozado por la visita.

* Para escuchar la entrevista pulsar el siguiente enlace:

sábado, 21 de marzo de 2026

Memoria de nuestras fábricas: La fábrica de Hormas Aguado

 

La industria del Isidro Aguado Aravid, fue pionera del sector hormero en España, desde su fábrica en Elda se suministraban hormas a casi la totalidad de empresas del país. Su último descendiente Isidro Aguado Sánchez, donó una única y extraordinaria colección de máquinas al Museo del Calzado que engrandeció su patrimonio dando testimonio de un mecenazgo personal digno de encomio.
Toñi Pérez nos muestra una visión de la industria Aguado a través de una nueva entrevista.
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Hormas Aguado, de artesanía a industria

 

Isidro Aguado Aravid marcó el inicio de una tradición familiar que se extendería por generaciones

 

José M.ª Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda la fábrica de Hormas Aguado

 

La fábrica de hormas Aguado no fue solo un taller; fue un auténtico semillero de innovación y maestría en el mundo del calzado. Fundada por Isidro Aguado Aravid en el siglo XIX, esta empresa surgió en una época en la que el calzado artesano comenzaba a consolidarse. Desde muy joven, Isidro mostró talento y dedicación, elaborando zapatos a medida para pies con deformaciones y creando sus propias herramientas, ya que en aquella época casi no existían productos comerciales para el oficio. Como señalaba José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda: “Quizás sea la fábrica más importante que ha habido en la historia de la de componentes”. Su habilidad para tallar hormas de manera precisa marcó el inicio de una tradición familiar que se extendería por generaciones.

 

Con el crecimiento de la demanda, Isidro Aguado decidió profesionalizar su actividad, trasladando el taller a la zona de la Alfaguara, aprovechando la energía hidráulica del río Vinalopó. Allí construyó naves para maquinaria, oficinas y secaderos, gestionando con precisión todo el proceso de fabricación: desde el corte de hayas traídas de los Pirineos hasta la secadora y el modelado de cada horma.

 

Naves edificadas en la partida de Alfaguara próximas al río Vinalopó del que tomaba las aguas para el movimiento de una noria que ponía en marcha el embarrado de las máquinas

La dedicación de Isidro y su hijo Marino permitió que la fábrica se consolidara como referente, atrayendo a fabricantes que antes importaban sus hormas y formando a generaciones completas de hormeros, muchos de los cuales se convertirían en figuras clave del sector.

 

Una de las naves de la antigua fábrica de hormas

A lo largo del siglo XX, la fábrica Aguado se adaptó a los cambios tecnológicos, incorporando tornos reproductores y electricidad, manteniendo siempre un compromiso con la calidad artesanal. La empresa no solo abasteció a la industria nacional, sino que también atendió pedidos internacionales, como el envío de 40.000 hormas a Cuba, demostrando la magnitud de su capacidad productiva. Como recuerda Amat: “Era una escuela de hormeros, todos los hormeros de Elda han pasado por Isidro Aguado… cualquiera que tuviese que trabajar en la horma, tenía que pasar por él”. Hoy, la historia de la fábrica Aguado sigue siendo un testimonio del ingenio, la perseverancia y la pasión que impulsaron al calzado español a niveles de excelencia mundial.

Grupo de trabajadores de la fábrica de hormas en el primer tercio del siglo XX 
Entrevista sobre la fábrica en Radio Elda



viernes, 13 de marzo de 2026

ANTONIO MARTÍNEZ MAESTRE: "BELLINI"

                                          

Fachada de la fábrica en 1942

 

Toñi Pérez, con su extraordinario trabajo de síntesis, nos presenta una fábrica de indudable calidad en zapato de mujer de tipo sport, aunque no fue el único que fabricó, pero quizá si el que más singular y creativo en la gama alta de un zapato dedicado a la "batalla del día a día".

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Hoy abrimos una página de la memoria industrial de nuestra ciudad para hablar de una de esas fábricas que forman parte del ADN de Elda: Calzados Bellini, fundada por Antonio Martínez Maestre. Como recuerda el investigador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, “Bellini se especializó en zapato sport de señora de alta calidad. No eran los clásicos tacones de aguja, sino zapatos cómodos, elegantes y muy bien elaborados, una versión más funcional del lujo femenino”. Desde sus primeros pasos como representante comercial hasta la fundación de su primera fábrica en Orense, Martínez Maestre, construyó una trayectoria marcada por la dedicación y la visión de mercado.
Tras la Guerra Civil, Antonio regresó a Elda y, junto a su hermano Manuel y un pequeño grupo de trabajadores, levantó de nuevo la producción. Como cuenta José María, “la vida industrial y la vida social se mezclaban en la Elda de aquellos años; incluso los domingos la misa se celebraba dentro de la propia fábrica”. Con la expansión hacia la avenida de Chapí, la fábrica llegó a contar con 60 o 70 empleados y una producción semanal de 500 a 800 pares de zapatos, donde las largas jornadas, incluso los domingos, eran parte del compromiso con los pedidos.
                          Homenaje a un trabajador en su jubilación

Pero más allá de la producción, Bellini dejó huella por su dimensión humana. Según José María Amat, “cuando la empresa cerró, el empresario quiso despedirse de sus trabajadores de una forma poco habitual: les reunió a todos en una comida de hermandad y les entregó un sobresueldo equivalente a un mes de salario”.

                             Vitrina exposición en la I Feria del Calzado

El sonido de las máquinas en las casas, el cuidado de las familias y la presencia elegante de Antonio Martínez Maestre convirtieron cada zapato en mucho más que cuero y costuras: era un testimonio vivo de la historia industrial y familiar de Elda.



jueves, 26 de febrero de 2026

Nuestras Fábricas: La fábrica de calzados de Blas Amat

  En una entrevista en Radio Elda Cadena ser, la periodista y locutora Toñi Pérez, realiza una entrevista sobre la fábrica de calzados de Blas Amat en Elda.

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Blas Amat, la fábrica que ayudó a industrializar Elda

Una de las primeras grandes industrias mecanizadas que hubo en la ciudad

Blas Amat, la fábrica que ayudó a industrializar EldaLa fábrica se ubicaba en un entonces semi-descampado que hoy conecta el entorno de la iglesia de Santa Ana con la calle Nueva, en el actual tramo de Ortega y Gasset.

A finales del siglo XIX, en plena expansión del calzado como motor económico local, el industrial Blas Amat levantó en Elda una de las primeras fábricas mecanizadas de la ciudad. Fundada en 1897, su empresa nació en un momento en el que la localidad ya había iniciado su proceso de industrialización décadas atrás, pero aún estaba consolidando una generación estable de trabajadores especializados.

El investigador José María Amat subraya la importancia histórica de esta industria pese a que no haya dejado demasiada huella documental. “Fue una de las primeras grandes industrias mecanizadas que hubo en la ciudad, en la misma línea que otras fábricas del final del siglo XIX”, explica. Aunque no se ha podido localizar la marca comercial con la que operaba, sí se ha confirmado el nombre de su propietario y la relevancia que alcanzó en su momento a través de publicaciones de la época.

La fábrica evolucionó rápidamente desde un modelo casi artesanal hacia una estructura mecanizada. Incorporó motores alimentados por gas pobre para evitar los frecuentes cortes eléctricos de los primeros años del suministro en Elda. “El motor central estaba siempre en movimiento y, mediante poleas y correas de madera, transmitía la energía a cada máquina. Era un ruido constante durante jornadas de diez y doce horas”, detalla Amat. Con una plantilla que llegó a situarse entre 150 y 180 trabajadores, la producción alcanzaba los 300 pares diarios, principalmente calzado femenino, aunque también infantil y de caballero, con ventas en la península, Canarias y el norte de África.

Tras el fallecimiento de Blas Amat, la empresa pasó a denominarse Viuda de Blas Amat, siguiendo una práctica habitual en la época. La prensa local llegó a afirmar que la fábrica “honraba a la ciudad de Elda”, contribuyendo al crédito y prestigio que el municipio alcanzó en el sector del calzado dentro y fuera de España.

Entrevista sobre esta fábrica en Radio Elda

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/02/25/nuestras-fabricas-blas-amat-la-fabrica-que-ayudo-a-industrializar-elda-radio-elda/

miércoles, 25 de febrero de 2026

Nuestras Fábricas: Manuel Navarro Davó

 

La fábrica de Manuel Navarro Davó, el intento de convertir Elda en potencia de maquinaria del calzado

Un proyecto pionero que pudo diversificar la economía local, pero que quedó frustrado por la falta de apoyo estatal.

Una nueva industria se suma al programa de la radio "Nuestras Fábricas", dirigido por la periodista Toñi Pérez.

Jº Mª Amat destaca la visión, el empuje y la capacidad innovadora de Manuel Navarro Davo, subrayando su papel clave en el desarrollo y proyección del sector del calzado españo

La fábrica de maquinaria de Manuel Navarro Davó representa uno de los capítulos más significativos —y menos conocidos— de la historia industrial de Elda. Nacida a partir del taller de forja fundado por su padre, Manuel Navarro Pastor, a finales del siglo XIX, la empresa evolucionó desde la fabricación de troqueles y cuchillas hasta el diseño y producción de maquinaria para el calzado. Ubicada definitivamente en la calle Cura Navarro, la factoría creció al calor del auge zapatero eldense, convirtiéndose en una pieza clave de la industria auxiliar.

Manuel Navarro Davó, en su estand durante la Feria del Calzado de 1974, conversa animadamente con el ministro de Comercio. / Cedida

Durante las décadas centrales del siglo XX, Navarro Davó no solo fabricó maquinaria propia, sino que también importó modelos europeos para adaptarlos al mercado nacional e internacional. Para el investigador local, y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, esta industria “fue una de las que más valor añadido aportó al calzado y quizás el posible foco de diversificación industrial de la ciudad”.

La fábrica de Manuel Navarro Davó dejó un legado de innovación y emprendimiento que hoy sigue siendo referencia en la memoria industrial eldense.

Entrevista sobre esta fábrica en Radio Elda

https://cadenaser.com/audio/1771493330533/