(El día
14 de septiembre de 2026, el alcalde de Elda, Rubén Alfaro, realizó una
entrevista en Radio Elda Cadena Ser sobre la ciudad industrial de Elda. Mi respuesta la hice pública en redes sociales)
Creo que sus palabras merecen una
reflexión. Alfaro insiste en que las actuaciones relacionadas con la industria
deben realizarse «de la mano de los industriales». De acuerdo. Pero entonces
surge una pregunta elemental: ¿qué industriales?
¿Quién representa hoy realmente
al empresariado industrial de Elda? ¿Cuántas empresas zapateras permanecen
activas en la ciudad? ¿Cuántas empresas auxiliares? ¿Cuántos trabajadores
ocupan? ¿Qué producen? ¿Cuánto exportan? ¿Cuántas han desaparecido durante los
últimos diez o quince años y cuántas nuevas se han creado?
Antes de afirmar que se siguen
las demandas de los empresarios convendría disponer de una radiografía precisa
de aquello que todavía constituye el tejido industrial de Elda.
Naturalmente que deben escucharse
AVECAL, AEC, y FICE y cuantas organizaciones tengan algo que aportar. Pero una
asociación sectorial de ámbito provincial, autonómico o nacional no puede
sustituir la existencia de una estrategia económica propia de la ciudad. Elda
necesita conocer a sus empresarios, sentarlos alrededor de una misma mesa y
preguntarse con ellos qué ciudad industrial quiere ser dentro de diez o veinte
años.
Porque ese es precisamente el
papel que echo de menos.
El alcalde no tiene que fabricar
zapatos ni enseñar a un empresario cómo debe dirigir su fábrica. Pero la primera
autoridad de una ciudad industrial sí tiene la obligación de ejercer liderazgo:
convocar, coordinar, promover, reclamar, abrir caminos y anticiparse a los
problemas. Y cuando ese liderazgo empresarial no surge espontáneamente de la
sociedad civil, corresponde todavía más a las instituciones propiciar las
condiciones para que aparezca.
Ampliar Finca Lacy es necesario.
Mejorar Campo Alto es necesario. Disponer de suelo industrial es
imprescindible. Pero no confundamos los medios con el objetivo.
Los polígonos no crean empresas.
Las empresas se instalan allí
donde encuentran un ecosistema que les ofrece alguna ventaja: suelo disponible
y competitivo, trabajadores cualificados, proveedores, tecnología, buenas
comunicaciones, financiación, servicios avanzados, agilidad administrativa y,
sobre todo, una ciudad que sabe hacia dónde quiere ir.
No basta con urbanizar terrenos y
esperar después que aparezcan empresarios desesperados por instalarse en Elda.
En Elda sabemos hacer muy buenos
zapatos, eso viene de nuy antiguo; preservar la memoria del calzado y construir el
futuro del calzado son dos cosas diferentes.
Hace falta convertir esa historia en economía.
Hace falta preguntarnos por qué
el nombre de Elda, que durante décadas fue conocido en España y fuera de España
como sinónimo de zapato femenino de calidad, no constituye hoy un activo
comercial suficientemente explotado. Hace falta estudiar seriamente una marca
territorial vinculada al calzado eldense y explorar las posibilidades que
ofrece la nueva figura europea de las Indicaciones Geográficas para productos
artesanales e industriales.
Hace falta también algo mucho más elemental: saber quién fabrica
todavía en Elda.
Un Ayuntamiento que aspire a
dirigir una política industrial debería disponer de un observatorio permanente
de su industria: número de empresas, empleo, dimensión, especialidades
productivas, exportación, necesidades de suelo, problemas de relevo
generacional y oportunidades de inversión.
Y a partir de ahí elaborar un
verdadero Plan Industrial de Elda, con objetivos medibles y calendario.
Captación de nuevas empresas.
Apoyo a las existentes. Internacionalización. Formación profesional
especializada. Recuperación de oficios. Innovación. Diseño. Digitalización.
Creación de marcas propias. Relevo generacional. Implantación rápida de nuevas
actividades. Aprovechamiento de naves industriales vacías. Promoción del nombre
de Elda. Y una mesa empresarial local que se reúna periódicamente y no
únicamente cuando aparece una crisis.
Nada de ello corresponde
exclusivamente al Ayuntamiento. Generalitat, Gobierno de España, organizaciones
empresariales tienen responsabilidades importantes. Pero alguien debe encabezar
ese proceso.
Y ese alguien,
institucionalmente, no puede ser otro que el alcalde.
Después de más de una década al
frente de la ciudad no basta con explicar que la solución depende de todos.
Gobernar consiste precisamente en conseguir que todos esos actores trabajen en
una misma dirección.
Elda fue capaz durante más de un
siglo de crear una de las mayores concentraciones industriales del calzado de
España. No ocurrió porque alguien construyera primero un polígono y esperara
acontecimientos. Ocurrió porque existieron empresarios, trabajadores
cualificados, conocimiento, iniciativa, instituciones y una extraordinaria
cultura industrial que se transmitía de generación en generación.
Una parte de aquel liderazgo
empresarial se ha perdido.
Precisamente por eso Elda
necesita ahora más liderazgo institucional, no menos.
Señor alcalde: ampliar nuestros
polígonos es positivo. Mejorar sus infraestructuras también. Pero antes de
preguntarnos cuánto suelo industrial necesitamos deberíamos responder a una
pregunta bastante más importante:
¿qué proyecto industrial queremos
para Elda?
Esa es la pregunta que todavía
está esperando respuesta.
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