miércoles, 4 de julio de 2018

El Pleno Municipal aprueba ampliar el polígono Industrial Campo Alto para que empresas grandes puedan ubicase en Elda


La semana pasada se aprobó ese acuerdo entre todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Elda, a propuesta del partido político Ciudadanos, para ampliar el polígono industrial Campo Alto y de esta forma tener suelo disponible para grandes empresas que pudieran ubicarse en el término municipal.  Estos planteamientos son muy válidos pero me temo que no son en absoluto efectivos si no van acompañados de algo más. Por otra parte, cabe recordar que en poblaciones con ubicaciones idóneas, hay polígonos industriales con ocupaciones de suelo al 10%, como es el caso de Monforte del Cid sin ir más lejos.  
Lo verdaderamente difícil es la diversificación industrial que todos los pueblos con industrias mayoritariamente de un tipo determinado, pretenden para evitar los problemas que conlleva depender de una sola actividad industrial, como es el caso de Elda.
La iniciativa privada es incapaz de poder aportar una diversificación sensible que haga aumentar los puestos de trabajo en industrias o servicios alternativos.
La sola disponibilidad de más suelo industrial no sirve para casi nada si no va acompañada de una voluntad política de calado que propicie esa diversificación que tanto anhelamos los eldenses.
Voy a referirme a un ejemplo muy claro: En el año 1985 el gobierno socialista cerró los Altos Hornos de Sagunto y esa medida dejó en la calle a más de tres mil trabajadores y el efecto inducido afectó a sus familias y otras empresas de componentes y auxiliares. El impacto pudo llegar a las diez mil personas. Con un claro compromiso con esa zona, que había quedado en la más absoluta depresión y con pocas posibilidades de futuro, el mismo gobierno que las cerró propuso una serie de medidas para crear empleo en las zonas adyacentes y recuperar parte o todo el empleo perdido.
Las Consellerías de Economía y Hacienda se pusieron manos a la obra y a todas las inversiones procedentes de cualquier provincia española o del extranjero, que quisiera instalarse en el "arco mediterráneo", se le invitaba a hacerlo en los polígonos de Puzol y otras poblaciones castellonenses. En poco tiempo no solo se había recuperado el empleo sino que se había superado la tasa de empleo en la zona.
Elda atraviesa un momento muy delicado, además de la disminución de la renta per cápita, los indicadores (en bruto) de los índices de paro en la población la sitúan a la cola de cualquier ciudad medianamente importante (y no solo las de más de 50.000 habitantes), rondamos el 26% de tasa de paro, con las correcciones que pudieran corresponder al empleo sumergido que existe en casi todas las poblaciones. El problema de Elda ya no es cuestión de pensar en poner parches o lanzar "brindis al sol". Elda ha pisado todas las líneas rojas que se podían atravesar en cuestión de desarrollo y sostenibilidad. Lo que necesita Elda es una urgente y rápida intervención que no está ya en manos del empresariado, ni siquiera de los sindicatos.
En unos momentos como los actuales en los que el empresariado agrupado en Elda no existe, por carecer de agrupaciones con representatividad local o comarcal, donde las decisiones en materia empresarial del calzado se toman en una asociación que es el sustitutivo de aquellas organizaciones que había antaño y que, ubicada en Elche, con políticas encaminadas al robustecimiento de los tejidos empresariales, en los que Elda apenas tiene representatividad  frente al gigante ilicitano, y  donde se necesita una política diseñada expresamente para las comarcas del Medio y Alto Vinalopó. Lo único que cabe es forzar a la Generalitat a potenciar una política activa en favor de nuestra ciudad y capitanearla desde el municipio, ya que el empresariado eldense agrupado carece de voz.                           
La búsqueda del mantenimiento del empleo en Elda y comarca pasa por mantener igualmente su prestigio como ciudad zapatera de ese zapato de calidad media alta, que tantos reconocimientos recibe todavía en gran parte de Europa.
Es prioritario que las Consellerías de la Generalitat Valenciana asuman nuestro problema y decidan ayudarnos en nuestra diversificación y para ello deben considerar como preferentes los polígonos industriales de esta ciudad (ya que un inversor de fuera de la comunidad valora exactamente igual las zonas de Castellón, Valencia o Alicante y, dentro de ellas, no distingue Elda de otras ciudades y si lo hiciese sería por la posibilidad de encontrar mano de obra especializada).
Es  urgente vincular a las grandes marcas comarcales de fabricación de calzados con la Universidad para realizar la deseada Cátedra de Calzado (como Elche tiene desde hace años) para potenciar acciones encaminadas a la dignificación y prestigio de nuestra economía zapatera.
Debe crearse la marca "Zapatos de Elda" en manos del Ayuntamiento de la ciudad y con el respaldo de las principales industrias de la población. Nadie podrá poner en sus cajas de zapatos, en sus logos o en sus escritos, la marca de origen "Zapatos de Elda" y con ello podría crearse un ambicioso programa que podría incluso colaborar en la erradicación de la economía sumergida en el sector zapatero, por medio de mil ideas escritas y preparadas para que las empresas que decidan aplicar la marca de origen, cumplan con determinadas condiciones.
Debemos  sellar un firme compromiso para lanzar las tendencias de cada año (dos veces por temporada) de los zapatos de mujer de alta gama. Eso es lo que significa la frase "Por una Feria Zapatera Eldense".

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