viernes, 27 de marzo de 2026

La fábrica de los Hermanos Arráez.

                                Los cinco hermanos Arráez Verdú

En el programa “Memoria de nuestras fábricas” hoy describimos, de la mano de Toñi Pérez, una fábrica que pasó, como muchas, de la fabricación de chicarro al zapato para mujer, con dos tipos de montado ya casi perdidos: el montado tipo guante, y el california.

Sigamos aprendiendo de nuestros paisanos zapateros elevemos nuestra autoestima compartiendo estas historias.
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Desde los difíciles inicios en 1936 hasta su consolidación internacional
La saga liderada por Antonia Verdú convirtió una pequeña fábrica familiar en un referente de innovación y tradición artesanal en el sector del calzado
Jº María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda la fábrica de Arráez Verdú Hermanos.
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En el espacio “Nuestras fábricas” de Radio Elda Cadena SER, Jº María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, ha recordado la fábrica de Arráez Verdú Hermanos: “Es justo mencionar a Antonia Verdú, una mujer que no fue fabricante, pero que se convirtió en la madre de todos los fabricantes de su familia y logró unirlos en torno a la fábrica. Hermana de Eliso Verdú, profesor emblemático en Elda, Antonia tuvo varios hijos que desempeñaron un papel clave en la industria del calzado local, consolidando así un legado familiar que marcó la historia industrial de nuestra ciudad”.
A comienzos de 1936, Antonia y su marido Francisco Arráez fundaron su primera fábrica, pese a las dificultades de la Guerra Civil. La fábrica se instaló en la calle Zorrilla esquina con la actual Elia Barceló, en un edificio de planta baja y dos pisos. Inicialmente producían calzado infantil bajo las marcas “Ya” y más tarde consolidaron la marca "Antílope", especializándose en zapatos de mujer.
La fábrica destacó por dos tipos de fabricación únicos.

                              Vista de la antigua sección de cortado de la fábrica
El tipo Guante: zapatos que se ajustaban perfectamente a la horma, con cosidos delicados y flexibles, similares a un guante y que fue muy extendido en aquellos años de mitad del siglo XX.
El tipo California: zapatos ligeros, en los que el corte se cosía a la planta mediante una bandeleta, ofreciendo ligereza y comodidad. Estas técnicas, muy valoradas en su época, se han perdido prácticamente en Elda hoy”, afirma Amat.
Una empresa familiar que resistió la guerra´.
Todos los hermanos trabajaban en la fábrica, cada uno con un rol específico, mientras una hermana se encargaba de la sección de aparado. La Guerra Civil dispersó a la familia, pero tras el conflicto se reunieron y levantaron la fábrica desde cero.
La empresa evolucionó hasta producir zapatos bottier Luis XV, de alta calidad, y trabajó para marcas reconocidas en Europa en los años 50 y 60.

Carta matasellada con el logo de la fábrica y la marca "Antílope"
En su mejor época, la fábrica empleó alrededor de 100 operarias y llegó a fabricar hasta 500 pares de zapatos por semana, con procesos que requerían gran especialización artesanal. Una tradición destacable era el “velar” los domingos para cumplir con pedidos urgentes, mostrando la dedicación de los trabajadores.
La fábrica cerró sus puertas en 1970, cuando los hermanos se retiraron, y en 1973 cesó definitivamente toda actividad. El edificio permaneció cerrado varios años hasta su demolición, dando paso a viviendas, como ocurrió con tantas otras fábricas históricas de Elda.
Aquí podéis escuchar las grabaciones:

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