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miércoles, 17 de junio de 2026

Nuestras fábricas: La fábrica de Francisco Candelas

 Tras unas semanas, retomamos el relato de algunas fábricas que fueron referente para la industria del calzado eldense. 


En el programa de Radio Elda que dirige la periodista Toñi Pérez, realiza una entrevista sobre una de las fábricas más importantes que hubo en la ciudad en los años 20 del siglo XX. 

Imagen de la marca "Candelas" que estaba impresa en la tapa de la caja de cartón de los calzados 

Francisco Candelas Carratalá representa la historia de muchos de los pioneros de la industria del calzado de Elda. Antes de convertirse en fabricante, fue ebanista y carpintero, un oficio que le permitió desarrollar la habilidad y el conocimiento de las formas que más tarde aplicaría al mundo del zapato. Según explica el creador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, "fue un claro ejemplo de emprendedor que un día decidió aventurarse en la fabricación de calzado, desde una profesión que aparentemente nada tenía que ver con el zapato". En 1924, con apenas 25 años, puso en marcha un pequeño taller de calzado infantil, un sector que entonces tenía un peso fundamental en la producción eldense.

La empresa comenzó de manera modesta en los bajos de su vivienda de la calle Dos de Mayo y fue creciendo gracias al esfuerzo y a un sistema habitual en la época: adquirir materiales y hormas a crédito y pagar a los proveedores una vez vendidos los pedidos. El negocio se trasladó posteriormente a otros emplazamientos, ampliando sus instalaciones hasta alcanzar unos 300 metros cuadrados de producción. Amat recuerda que "cada vez hacía pedidos más grandes y, cuando el comerciante pagaba, entonces él saldaba sus deudas con todos sus acreedores", reflejando el espíritu de sacrificio y trabajo que caracterizó a toda una generación de industriales del calzado.

Tras la Guerra Civil, Francisco Candelas amplió su actividad con la compra de parte de las instalaciones de la fábrica de Francisco Rivas, aunque siempre centró sus ventas en el mercado nacional y nunca dio el salto a la exportación. Su historia empresarial concluyó antes de la llegada de las Ferias del Calzado de los años cincuenta, pero dejó una huella imborrable en la ciudad. "Fue una fábrica limpia, que cerró pagando todas sus deudas y se retiró", destaca José María Amat, quien también recuerda que Francisco Candelas fue "un hombre muy querido en Elda hasta su fallecimiento". Además de su legado industrial, su familia mantuvo una estrecha vinculación con la vida social y cultural de la ciudad, especialmente a través de su hijo, Ramón Candelas, quien ejerció como médico radiólogo durante 42 años y destacó por su firme compromiso con la promoción y defensa de la cultura eldense.

*Si desea escuchar el audio de la entrevista pulse:

https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/06/16/nuestras-fabricas-francisco-candelas-de-ebanista-y-carpintero-a-fabricante-radio-elda/

miércoles, 25 de febrero de 2026

El "formilo" de Joaquín Planelles

 

El formilo de Joaquín Planelles

 


                              Joaquín Planelles realizando pruebas del formilo

 Hoy quisiera, con una breve pincelada, detenerme en la dimensión más humana y artística de Joaquín Planelles, quizá la que mejor explica la huella que ha dejado en la historia local vinculada al calzado.

Joaquín no solo actuó en el Museo del Calzado, contribuyendo a convertir en realidad iniciativas que hoy forman parte del patrimonio del calzado, de su industria y de la propia ciudad de Elda. Su compromiso iba mucho más allá de la aportación material: era una implicación íntima, casi vocacional, con la cultura del zapato y con lo que representa.

No fue diseñador de calzado en el sentido académico del término, pero su vida estuvo siempre alimentada por el arte, y supo comprender que ese arte puede dialogar con la industria y enriquecerla. Entendía que la belleza no es ajena al proceso productivo, sino que incluso podría ser su alma. 

En el ilusionante proyecto de consolidar el Premio a la Mujer Mejor Calzada de España, diseñó el símbolo de aquel reconocimiento. Concibió una pieza destinada a trascender, que al mismo tiempo evocara la industria de componentes y la esencia misma del diseño en su principio estructural: la horma. A esa creación la bautizó, con su particular imaginario, “el formilo”. 

Durante los primeros años, el formilo se entregó a las galardonadas como símbolo de elegancia y belleza del zapato femenino de tacón alto. No era solo un objeto: era una metáfora intangible del equilibrio entre arte e industria, entre técnica y estética.

Joaquín creó con ello una sugerencia artística intuitiva y refinada. En más de una ocasión me confesó que su sueño habría sido ser un “arquitecto de la belleza”. Estoy convencido de que, de haber seguido ese camino, también habría triunfado, porque poseía la cualidad más valiosa del creador: la capacidad de imaginar y dar forma.

Tras una vida larga, feliz, y arropado por su familia y sus amigos, nos deja una senda luminosa, un camino ejemplar que otros podremos recorrer inspirados por su legado. 

Hasta la vista, Joaquín Planelles.

Quien, como tú, supo amar su ciudad, ennoblecer su industria y sembrar belleza en cada proyecto, no se despide nunca del todo.


José María Amat Amer

lunes, 16 de febrero de 2026

¡Bienvenida Majestad!

 Algo más que un símbolo

La visita de Su Majestad la Reina Letizia a Elda, con motivo del centenario de una de sus empresas emblemáticas, Pedro García, constituye mucho más que un acto institucional. Supone un reconocimiento público y explícito a una ciudad que ha construido su identidad, su economía y su prestigio internacional sobre la excelencia en la fabricación de calzado femenino de alta gama.

Elda no es una ciudad cualquiera dentro del sector. Es referencia histórica y técnica en la elaboración del zapato más cuidado, más sofisticado y de mayor valor añadido del mercado nacional. Aquí se concentra un saber hacer que combina tradición artesanal, precisión técnica, innovación en diseño y una mano de obra altamente cualificada. Patronistas, modelistas, cortadores, aparadoras y zapateros en general forman parte de una cadena de valor única, difícilmente replicable en otros territorios.

En un momento en el que el sector afronta incertidumbres —pérdida de empleo, competencia internacional, presión de costes y transformación de los modelos productivos— esta visita adquiere una dimensión estratégica. El reconocimiento institucional a una empresa que cumple cien años evidencia que la industria del calzado eldense no es coyuntural ni residual, sino estructural, y capaz de adaptarse a los cambios del mercado.

Impulso institucional para la defensa de la industria manufacturera frente a la deslocalización.

Confianza para inversores y compradores internacionales, que perciben estabilidad, tradición y respaldo institucional.

Reconocimiento social a los trabajadores del sector, auténticos protagonistas del prestigio alcanzado.

La industria eldense ha demostrado durante décadas que sabe reinventarse. El futuro no pasa por competir en precio, sino por consolidar el posicionamiento en calidad, diseño, especialización y producción cuidada. La mano de obra de Elda —experimentada, formada y comprometida— es un activo estratégico que no puede ser sustituido por procesos puramente industriales de bajo coste.

La presencia de la Reina Letizia simboliza, por tanto, un mensaje claro: el calzado de Elda importa, tiene historia y tiene futuro. Este reconocimiento debe servir para elevar la moral colectiva, fortalecer la autoestima industrial y activar una nueva etapa de colaboración entre empresas, instituciones y sociedad civil.

Elda ha superado crisis anteriores. Lo ha hecho apoyándose en su capacidad técnica, en su cultura del trabajo bien hecho y en su vocación exportadora. Hoy, ante los desafíos actuales, dispone de esos mismos pilares, reforzados por un reconocimiento que trasciende lo protocolario.

Es momento de convertir esta visita en un punto de inflexión. De transformar el símbolo en estrategia. De pasar del reconocimiento a la acción. Y, sobre todo, de transmitir a la ciudadanía un mensaje firme y sereno: la industria del calzado eldense tiene futuro porque posee talento, experiencia y prestigio.

viernes, 21 de noviembre de 2025

Viuda de Manuel Vera Bañón: La histórica fábrica de calzado que marcó el prestigio de Elda

 La fábrica de “los tahúllas”, pionera en innovación y calidad, dejó un legado que todavía se conserva en el Museo del Calzado.


Foto familiar de Manuel Vera Bañón 

La fábrica de “los tahúllas”, fundada por Manuel Vera Bañón a principios del siglo XX, fue una de las últimas en desaparecer en Elda y es recordada por su contribución al prestigio del calzado local. Según José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “vamos a hablar hoy de una fábrica que todos conocerán porque la fábrica creo que fue la última en derruirse”.

 Desde sus inicios, la empresa destacó por combinar artesanía con mecanización y por adaptarse a los desafíos de la época, como los cortes de electricidad durante la Guerra Civil.

 Vera Bañón comenzó como aprendiz de zapatero y, gracias a su iniciativa y visión, logró crear un taller que más tarde se convertiría en una fábrica de referencia. Amat recuerda que “tenía un carácter muy especial y una gran personalidad. Le empujaba la iniciativa y siempre estaba pensando en hacer algo más”.


La empresa producía inicialmente zapatos sencillos, pero más tarde triunfó con el zapato de bottier, llegando a fabricar hasta 2.500 pares por semana con un equipo de más de cien trabajadores.

 La historia de los Tahúlla refleja la tradición de esfuerzo y profesionalidad de los empresarios y trabajadores eldenses. Como señala Amat, “en aquella época se montaba un taller en cualquier lado, y con el dinero que se generaba, pues se iba ampliando”. Hoy, parte de la maquinaria de la fábrica se conserva en el Museo del Calzado, como testimonio de una época que sentó las bases del renombre del calzado eldense a nivel nacional e internacional.

Entrevista sobre esta fábrica en Radio Elda



miércoles, 12 de noviembre de 2025

Elda, 25 años premiando la elegancia española. “La Mujer Mejor Calzada de España”.

 

                                              Versión ilustrada de algunas de las premiadas

 En Elda, mi ciudad, donde el sonido de las máquinas y el olor de los pegamentos y cueros formaron parte del paisaje cotidiano, el calzado no es solo una industria, es una forma de cultura.

Desde hace veinticinco años, nuestro pueblo rinde homenaje a su mayor seña de identidad con un galardón singular, el Premio a la Mujer Mejor Calzada de España, una distinción que aúna arte, elegancia y tradición.

Más allá de la curiosidad o del brillo mediático, el premio representa un tributo al buen gusto, al saber calzar y, sobre todo, al valor de un producto que ha hecho historia en nuestro país: el zapato español de calidad, instituido por el Museo del Calzado de Elda que ostenta la propiedad intelectual, inscrita en EUIPO, como prueba de un logro irreversible. Con este reconocimiento se busca destacar la importancia del calzado como expresión de personalidad, pero también, como emblema de una industria que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces mientras se adapta al ritmo del mundo moderno.

Elda, capital del buen calzado

El premio tiene para Elda un significado que trasciende lo simbólico. Esta ciudad, corazón del llamado Elda-Petrel Shoe Valley, o lo que es lo mismo, pero en español, “Valle del Zapato de Elda y Petrel”, ha sido durante décadas, desde finales del siglo XIX, uno de los grandes centros productores de calzado de alta gama en Europa. Cada par que sale de sus fábricas y talleres es el resultado de una combinación magistral de oficio, paciencia y detalle.

Cuando cada año una figura pública, ya sea una actriz, periodista, modelo o miembro de la sociedad más notoria, recibe el título de Mujer Mejor Calzada de España, esta distinción lleva consigo parte de esa historia colectiva. Mujeres como: Concha Velasco, Anne Igartiburu, Paz Vega o la Baronesa Thyssen-Bornemisza, entre muchas otras, han contribuido a proyectar la elegancia y el saber hacer del calzado eldense, actuando como auténticas embajadoras de una tradición que pisa fuerte dentro y fuera de nuestras fronteras.

El poder de la imagen

En tiempos en los que la comunicación se mide en segundos y en pantallas, el poder de una imagen bien elegida puede llegar donde no alcanza la publicidad convencional. Asociar el calzado español de calidad a una mujer distinguida, admirada o influyente, convierte este galardón en una herramienta de promoción tan efectiva como refinada.

La Mujer Mejor Calzada no es solo una musa del diseño: es también el rostro visible de un sector que reivindica la autenticidad frente a la producción masiva y la despersonalización de la moda. Su figura ayuda a difundir el valor de lo artesano, del estilo bien entendido y del lujo discreto que define al zapato hecho en España.

Proyección

Un jurado profesional es la base para consolidar el prestigio del premio, un factor que, según la estrategia de Berlanga, repetía siempre: “El jurado de estos premios debe robustecer y enriquecer el prestigio del galardón, tanto o más como la figura a la que se pretende homenajear”

  


  
El jurado de 2003 reunido en Madrid para fallar el premio a la Mujer Mejor Calzada. En la foto de izquierda a derecha: Luis Alberto de Cuenca; Luís García Berlanga; Juan Pascual Azorín; Joaquín Planelles; Antonio Porpetta; Lourdes Ventura; La princesa Tessa de Baviera; Alicia Mariño Espuelas y José María Amat, completaba el jurado la actriz Concha Velasco.

El premio, además, sirve para fortalecer la relación entre la industria y la cultura. Cada edición se convierte en un escaparate donde confluyen la creatividad de los diseñadores, la precisión de los artesanos y la sensibilidad de quienes saben apreciar un trabajo bien hecho. El Museo del Calzado de Elda, custodio de la memoria de este oficio, encuentra en el galardón una forma de mantener viva la conexión entre pasado y presente, y de conformar una pasarela internacional que proyecte la trayectoria del zapato español.

Porque el calzado no es solo un complemento, es un lenguaje que habla de elegancia, identidad y carácter. Y en ese idioma, Elda lleva muchas décadas escribiendo su propia historia con paso firme. El premio a la Mujer Mejor Calzada de España no celebra únicamente la belleza o el estilo, sino la dignidad de un oficio que convierte cada zapato en una obra de arte.

Este 2025 celebramos los primeros veinticinco años de uno de los galardones más emblemáticos del sector zapatero. Un premio que distingue a mujeres convertidas en iconos del buen calzar, y cuyos pasos, firmes y elegantes, siguen acercando el calzado español a la excelencia y al reconocimiento internacional.

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Premio a la Mejor Calzada: 25 años de historia y estilo en Elda


Elda se prepara para celebrar la entrega del Premio a la Mejor Calzada, un evento que ha colocado a la ciudad en el mapa de la moda española durante más de dos décadas. Este 2025 es especialmente significativo, ya que marca el 25 aniversario de la creación del premio, nacido en el año 2000 con el objetivo de reconocer a las mujeres que destacan por su elegancia y buen gusto al calzar. Tras algunos años de pausa, la ciudad vuelve a brillar con un evento que combina tradición, moda y cultura.

 El premio surge como una extensión del Museo del Calzado de Elda, fundado por José María Amat, quien destaca la importancia del zapato como reflejo de la personalidad de quien lo lleva: "El zapato es, probablemente, la única prenda que realmente conserva la huella de quien lo lleva. Guarda la forma de caminar, bailar o actuar de la persona." Gracias a esta visión, el museo comenzó a recopilar zapatos de personalidades relevantes y a vincularlos con un galardón que celebra la excelencia.

                     

Jº Mª Amat se encuentra con Berlanga el 8 de agosto de 1997 para presentar iniciativas en favor del prestigio de la industria eldense y del sector del calzado español. / Cedida

Desde su primera edición, el jurado ha estado compuesto por figuras destacadas de la cultura, la literatura y la moda. Amat recuerda cómo se estableció este cuidado proceso: "Luis García Berlanga decía que el jurado tenía que ser tan importante como el propio premio, porque si no, la calidad de las mejores calzadas bajaría con el tiempo." Con el paso de los años, la combinación de elegancia y reconocimiento cultural ha consolidado el premio como un referente único en España, vinculado tanto al talento local como a la proyección internacional de Elda como capital del calzado femenino.


El evento no está exento de anécdotas que reflejan su lado más humano y divertido. Amat recuerda, con humor, los momentos que han quedado en la memoria del museo: "La baronesa Thyssen llegaba en coche porque le daba miedo volar, y nosotros marcábamos el camino desde nuestro coche… ¡como en una película de espías, pero con tacones y stilettos!" Estas historias muestran que detrás del glamour y la ceremonia, el Premio a la Mejor Calzada es también una celebración de la cercanía, la simpatía y la pasión por el calzado que caracteriza a Elda. 

Entrevista sobre el premio a la Mujer Mejor Calzada de España en Radio Elda

 https://cadenaser.com/.../premio-a-la-mejor-calzada-25.../

PUBLI

sábado, 25 de octubre de 2025

La Fábrica de Rafael Romero Utrilles

 

 Con el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.



https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/10/08/nuestras-fabricas-rafael-romero-utrilles-radio-elda/


A finales del siglo XIX, Elda era un territorio de huertas y bancales. En medio de este paisaje, Rafael Romero Utrilles levantó su fábrica en la calle de Dahellos, ocupando más de 1.000 metros cuadrados. La industria combinaba producción y hogar: la familia vivía en la planta alta, mientras que en la planta baja se ubicaban oficinas y almacenes. Todo estaba rodeado de un jardín cuidado y una valla elegante, reflejo del carácter meticuloso de Romero Utrilles.



Fundada en 1876, la fábrica producía calzado para niños, caballeros y mujeres, incluyendo los primeros tacones altos de la época. Con una producción diaria de entre 800 y 1.000 pares, cada zapato era elaborado a mano por cientos de trabajadores, asegurando calidad y detalle en cada modelo. Como destacaba Jª María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “todo se hacía de manera artesanal, y esa dedicación marcó la diferencia en la industria del calzado”.

Romero Utrilles no se conformó con el mercado local: llevó sus zapatos a exposiciones internacionales en París y Londres, obteniendo medallas de oro por la excelencia de sus productos. Amat recuerda: “De ahí surge la frase que todos conocemos: ‘Elda, París y Londres’, un símbolo del prestigio de nuestra ciudad y del esfuerzo de quienes la hicieron posible.” Este reconocimiento consolidó a Elda como referente europeo en la fabricación de calzado.

Aunque la fábrica cerró a principios del siglo XX, su espíritu continuó. Otros empresarios retomaron la actividad en las mismas naves, manteniendo la tradición zapatera eldense. La historia de Rafael Romero Utrilles sigue siendo un ejemplo de visión, riesgo y trabajo, un legado que inspira a nuevas generaciones de emprendedores en Elda y más allá

Entrevista sobre esta fábrica en Radio Elda

Elda y el legado de los Santos Crispín y Crispiniano

 

Pintura monocroma en agua parda, lápiz y puntura negra, de la Colección del Museo del Prado (no expuesta), Siglo XVII. Anónimo (246mm x 138 mm).

Cada 25 de octubre, el mundo zapatero celebra a sus patronos, Crispín y Crispiniano, símbolo de esfuerzo, maestría y orgullo artesanal. En Elda, esta fecha adquiere un significado especial: evoca una historia de talento, de innovación y de trabajo colectivo que convirtió a la ciudad en referencia indiscutible del calzado español.

Durante décadas, Elda fue sinónimo de moda, calidad y prestigio. Desde sus talleres y fábricas surgieron diseños admirados, y desde su impulso empresarial nacieron ferias, asociaciones y proyectos que marcaron una época de prosperidad y reconocimiento internacional.

El calzado no fue solo una industria: fue cultura, fue identidad, fue innovación, fue el alma de una comunidad y con ella de la España zapatera.

Hoy, en un contexto industrial diferente y globalizado, Elda sigue latiendo al compás de ese legado. La experiencia, la creatividad y la pasión de sus profesionales mantienen viva una tradición que forma parte esencial de su memoria y de su futuro. Si, de su futuro, porque hay un principio que debe quedar claro, el zapato industrial y la comercialización podrá variar de situación geográfica, pero el arte de un zapato con las perfecciones del que se fabricó en Elda, eso persiste en cualquier lugar y tiempo,

Celebrar a los Santos Crispín y Crispiniano es, en definitiva, rendir homenaje a todos aquellos que hicieron del oficio del calzado una expresión de arte y de progreso, y recordar que la huella de Elda —como la de sus mejores zapatos— perdura siempre con el paso del tiempo.

domingo, 2 de marzo de 2025

Un Museo para soñar. La cartelería de FICIA

 


  

          Algunas veces el visitante del Museo del Calzado de Elda, al acceder a las plantas del edificio, se pregunta por las diferentes cartelerías que, en tiempos de La FICIA, anunciaban cada una de las muchas formas en que se realizaban exposiciones cada año.

 Hay que recordar que las primeras manifestaciones feriales, desde el II Certamen, ofrecían una singular cartelería que era el resultado de un llamamiento público para que los artistas de esta especial forma de trabajo, pudiesen presentar sus propuestas.

 Los carteles debían contener, además de las fechas previstas para el evento, aspectos relacionados con lo que se pretendía atraer la atención: zapatos, o cualquier otro reclamo relacionado.

 El Torito de la FICIA


A partir de la segunda Feria Nacional, en 1961, se realizó un concurso de cartelería que al menos se mantuvo durante la siguiente década.

 Así nación el singular y famoso “Torito de la FICIA” con el Cuarto Certamen y Primero Internacional en 1963.

 El premio de cartelería tenía ámbito nacional, pero se contempló la posibilidad de convocar un previo “Concurso Comarcal”, dirigido a los artistas que tuviesen la residencia en Elda, Elche, Petrer, Monovar, Villena y Novelda, con un premio de 500 pesetas al ganador que podría concurrir, junto con los seleccionados, al premio nacional.

 El 2 de marzo de 1963, el jurado que presidia el alcalde de Elda, Antonio Porta, y con la colaboración de artistas de la época: Xavier Soler; Manuel Baeza; Joaquín Carbonell, Luís Vidal; Oscar Porta e Isidro Vidal, descubrieron el “Torito de la FICIA”.

Hay que destacar que el autor y ganador del primer y segundo premio fue Garbayo de Madrid que, dicho sea de paso, tenía ascendencia en el vecino pueblo de Petrer.

Aquellos fallos se realizaban en el Casino Eldense previos a una exposición de los trabajos presentados.

Tras el “nacimiento” del Torito de la FICIA, algunas de las cartelerías de los años posteriores, de una forma o de otra, incluían el torito en los carteles seleccionados.

lunes, 8 de agosto de 2022

Ha muerto la viuda de Luis García Berlanga

 

Ha muerto la viuda de Luis García Berlanga
María Jesús en primer término, y la princesa Tessa de Baviera celebrando la Mejor Calzada

Hace escasamente unos minutos me acaban de comunicar el fallecimiento de María Jesús Manrique. Se casó con Luis en el año 1954 y formó una gran familia numerosa con cuatro hijos varones. Su peor momento sin duda fue en el año 2002 con el fallecimiento de su hijo Carlos. En aquel fatídico año, Luis y yo ya éramos amigos y el dolor por la pérdida de un hijo no es comparable a nada. Tengo que decir que su tragedia era volver a revivir en mí también momentos amargos que supongo todos tenemos en la vida. Mis frecuentes llamadas y los intentos para consolar lo inconsolable seguramente no tendrían muchos resultados en una persona como Berlanga que, por encima de todo, sabía asumir sus aciertos y sus “pérdidas”, pero al menos tenía en mí a un amigo que comprendía su estado de ánimo.

María Jesús y el Museo del Calzado

Si Luis, por su confeso fetichismo del zapato de tacón de aguja, era un enamorado de cada pieza del museo de Elda y de todo lo que emanaba desde esa institución, María Jesús, enormemente respetuosa con esa inclinación fetichista de su esposo, la toleraba, aunque jamás la escuché una sola palabra que denotase en ella tal inclinación. Con su sonrisa socarrona, casi burlona y un poco pícara, levantaba las cejas o se encogía de hombros cuando Luis comentaba en su presencia la atracción por ese tipo de zapatos. María Jesús, en la época en la que la conocí, calzaba un tipo de “sabrina” casi sin tacón, era con lo que más cómoda caminaba. El museo de Elda también llegó a enamorarla.

Eterna acompañante y con una enorme energía

Durante unos años en los que Luis fue presidente del Consejo de Administración de la Ciudad de la Luz, siempre acompañaba a su esposo en esos viajes relámpago a Alicante, algunas veces apenas duraban un solo día, pero ella con su dulzura, simpatía y no menos energía, era la que le “espantaba” a algún que otros fans de su esposo. En más de una ocasión Luis me llamaba a Elda para vernos fugazmente con su esposa y tomar una horchata en Peret. También otras veces tenía que salir en su auxilio para evitar a las personas que, con evidentes muestras de simpatía, querían acercarse a Luis, y éste a sus ochenta y muchos años y sin María Jesús que le acompañara, se sentía un poco mareado.

Nos ha dejado una gran mujer que enamoró a un genio. Como decía Luis, “María Jesús, una jovencita estudiante de Filosofía y Letras, fue el mejor regalo que conseguí de la recia Castilla La Vieja, llevándome a una joya de aquellas bellas tierras”. Y es que “Mariajesú” como la llamaba Berlanga, había nacido en Soria.

Una preciosa joya que hoy se convierte en un icono de amistad

A finales de octubre de 2010, Luis García Berlanga vivía sus últimos momentos. María Jesús nos esperaba una tarde en su casa de Somosaguas y allí fuimos mi esposa María Teresa y yo para darle el último abrazo a nuestro querido amigo. En su lecho, Luis agonizaba y siquiera nos reconoció (creo), nos despedimos con un beso. Al salir de su habitación María Jesús con emoción incontenible se acercó a mi esposa y le hizo entrega de un collar. Un pesado collar hecho con piedras semipreciosas: Lapislázuli, cuarzo tallado, aguas marinas, pequeñas piedras goldstone de color azul, entre otros cristales azules también tallados. “El color azul es el de la tranquilidad, la calma y la paz”, con este presente nos marchamos de aquella casa con el corazón en un puño. Nos quedaba su recuerdo imborrable y un presente de paz, la que deseamos a nuestra querida María Jesús allá donde esté.

sábado, 30 de julio de 2022

¿Porqué Elda debe vincular el calzado y el bolso al turismo?

 El calzado y el bolso son nuestros productos de calidad que mueven a millones de personas, unas por afinidad profesional, otras por el glamur que conlleva la moda, la mayoría por el uso diario y permanente especialmente en la mujer.

No es la primera vez que escribo sobre lo que debiera ser la acuciante preocupación de todos los eldenses: mantener nuestras señas de identidad alrededor de la industria de estos dos complementos.

Mis constantes llamamientos y sugerencias han caído sistemáticamente en saco roto, pero alguien, en algún momento, tendrá que poner orden en esta deriva que conduce a Elda a la inexorable mediocridad e irrelevancia.

Recordar es insistir

Han pasado casi siete años de ideas y propuestas lanzadas desde este mismo blog de Valle de Elda sin que una sola haya tenido repercusión alguna en las personas encargadas de potenciarlas y promoverlas, o al menos discutirlas, ¡nada! Como si las sugerencias de otros no fueran válidas para el bien común de los eldenses, como si esas propuestas no tuviesen más finalidad que ayudar desde el positivismo a que Elda crezca y se afiance. Por lo visto mis ideas no valen, pero ahí están impresas y como un machacón recordatorio de lo que dijimos y cuando lo dijimos quedando para la pequeña historia de nuestra ciudad.

·     La creación de una gran exposición de nuestros zapatos con periodicidad semestral para mantener el mensaje permanente de la calidad del calzado fabricado en Elda.

·      La creación de una sociedad de promoción del calzado entre la Universidad de Alicante y las empresas más importantes, lo que llamamos la Cátedra del Calzado del Medio Vinalopó, para impulsar ideas y proyectos para Elda y Petrer.

·     El registro en la OAMI en la oficina europea de Alicante de “Elda city shoes” o “Zapatos de Elda”, para afianzar nuestra marca. También la Denominación de Origen (D.O.) “Zapatos de Elda” cuando esa denominación salte a los productos industriales (cosa que está a punto de ocurrir y cuya documentación ya está en periodo de aprobación).

·    Volver a consolidar en Elda la desaparecida Asociación de Fabricantes de Calzado de la Comarca, para poder marcar nuestro futuro con ideas y actuaciones propias, o al menos, crear una Cámara del Calzado para lanzar propuestas revitalizadoras para nuestro zapato (como lo ha hecho la vecina Villena recientemente, incluyendo también la marca “Zapatos de Villena” y el resto de las ciudades zapateras de España).  

·       Crear en Elda un bulevar o una avenida con el nombre de “Las Mejores Calzadas de España” y en ella colocar las placas que acreditan tales nombramientos, para sacar el mayor potencial a las ya 20 mujeres que fueron nombradas embajadoras del calzado español, cuestión esta que potenciará una estimable corriente turística.

·         Volver a poner en marcha el Concurso literario sobre calzado femenino Luis García Berlanga, una creación que fue pionera y de ámbito internacional, alumbrada con el único fin de prestigiar nuestro zapato de tacón y de alta gama e incentivar su difusión mundial.

·         Dar a Elda un mayor realce con el zapato femenino de alta calidad. Como propuesta lancé varias ideas: Renombrar algunas calles con nombres asociados al calzado para mujer, instalar mobiliario urbano fijo y relacionado con el calzado femenino y otras ideas que siquiera se han tenido en cuenta.


Este no es el camino

El rechazo del Patronato del Museo del Calzado de una colección de calzado histórico y otra de bolsos antiguos ofrecidas ambas a coste cero, es decir, de forma altruista y gratuita, es un error de libro que será un ejemplo permanente de cómo se pierde un patrimonio en una institución que es del pueblo. Un error, en parte ya irrecuperable, que pesará sobre el prestigio de la institución; el acta pública de aquella reunión será un documento que permanecerá como ejemplo de lo que muchos consideramos una grave afrenta a la cultura y un flaco servicio a la ciudad y al enriquecimiento de nuestros fondos museísticos.

  

    

La disparatada idea de unir todos los muesos de la ciudad y otras exposiciones: Arqueológico, Etnológico, Fallero, Moros y Cristianos, Santos Patronos etc. en un solo edificio y llamarle al conjunto “Museo de la Ciudad” es algo casi berlanguiano, sino fuese por el aprecio y cariño que profesé a mi buen amigo Luís García Berlanga que indudablemente ,de vivir hoy, habría sido motivo de su proverbial sabiduría crítica.  Esto no solo atenta a los fines de nuestra institución zapatera y su desarrollo, sino que puede ser calificado de esperpéntico. Una forma de desviar la atención y las miradas hacia Elda desvirtuando lo que nos hace únicos en el mundo y objeto de admiración, no solo por tener un gran museo sino porque en él se conserva el crisol artístico de los trabajadores de la industria de nuestra ciudad especialmente.

La cultura del zapato y de la marroquinería también es cultura

Y además es la que nos da de comer de forma directa, ¿Cómo se potencia esa cultura? Es obvio volver machaconamente a reivindicarlo:

·         Una de ellas es por medio de la constante publicación de libros, artículos o escritos que “veneren” el calzado de mujer de gama alta, otras publicaciones son siempre bienvenidas, pero las relacionadas con el calzado son fundamentales para crear imagen, mantenerla y consolidarla.

·         Debemos continuar con la realización de obras de arte relacionadas con el calzado y sus oficios, como hicimos en otros tiempos: El Monumento al Zapatero de Silla y Aprendiz; El Monumento a la Aparadora; El Monumento a la Familia Zapatera, son buenos ejemplos, sin olvidar el que se destruyó y jamás se repuso en la Plaza de Sagasta, El Monumento a la Industria del Calzado Eldense.

·         Organizar concursos, exposiciones y redacciones, como ha hecho y hace nuestro museo, para concienciar a los más pequeños en esta industria que hoy es nuestro principal recurso económico y posible creador de empleo.

·         Programar simposios, conferencias o mesas redondas con el fin de potenciar nuestro zapato y, por supuesto, alejarlo de planteamientos políticos que puedan minimizar la participación y presencia de todos los eldenses.

Acabamos de leer las últimas novedades en materia de promoción turística que publica tanto el Eximo. Ayuntamiento como Valle de Elda con video incluido: mochilas, jarras y medallas con la imagen caricaturizada de nuestro Conde más laureado, corbatas con zapatos, pines etc. Eso podrá estar bien, pero ¿de verdad alguien cree que es un incentivo turístico para que sea visitada la ciudad?

Elda es de todos

Y solamente con la noble contribución de todas aquellas personas que deseen trabajar por el bien común de nuestra ciudad, será posible plasmar ideas serias y pragmáticas. El uso exclusivo de las ideas de unos pocos o, en el peor de los casos, auspiciadas por afinidades ideológicas, sin siquiera valorar las de aquellos que no ejercen políticamente y lo hacen buscando el mejor futuro de Elda, nos llevará a un estrecho callejón sin salida que el tiempo y la historia no perdonará, como no perdona actuaciones inútiles que se adoptaron en otros momentos de nuestra historia, desoyendo las alarmas que saltaban como indicadores de que el camino no era el adecuado.

Cualquier persona que lea estos planteamientos podrá sin duda modificarlos o rechazarlos en parte, pero no desoírlos de forma genérica para imponer otros que vayan en direcciones opuestas, lo que nos llevaría a un posible descalabro para Elda y su industria que, dadas las circunstancias actuales, no nos podemos permitir.

 

 

 

domingo, 31 de enero de 2021

Gracias Isidro y hasta siempre

Amado Navalón, Rubén Alfaro, Isidro Aguado, Juan Pascual Azorín, José Sanchís y José María Amat.

En medio de la horrible tragedia que está asolando nuestro país, cuando las familias pierden seres queridos y los contagios no remiten, el aguijón de la pandemia penetra en todos nosotros con impiedad.

Vemos caer a nuestro lado a familiares y amigos, a vecinos con los que solidarizábamos en ilusiones y por el progreso de nuestro pueblo.

Isidro Aguado deja un vació que nos afecta muy directamente, realizó un gran esfuerzo para que el Museo del Calzado tuviese una digna representación en momentos en los que todo se fundamentaba en una simple idea.

Como un gran amante de su ciudad no dudo, ni escatimó medios, en arropar lo que era solamente un proyecto y, fruto de esa colaboración, se hizo patente una de las más completas salas representativas de lo que fue la fabricación de la horma muy visitada y celebrada en el museo de Elda.

El destino ha querido que su partida haya coincidido con la celebración del veintidós aniversario de la inauguración del Museo en la actual sede que será el próximo 4 de febrero y en el que recordaremos los acontecimientos vividos en 1999.

Los momentos junto a Isidro Aguado han dejado un cúmulo de recuerdos y vivencias, siempre con el fondo de la muestra expositiva de calzado, además de la estima y el cariño que a nivel personal y desde siempre, nos hemos tenido mutuamente.

Con Isidro llamamos a muchas puertas, visitamos fábricas cerradas, comercios de zapatos que contenían "joyas" para nuestro museo, anduvimos por mercadillos y en todo momento, su excepcional generosidad, fue una prueba tangible de su amor por la ciudad zapatera.

Nuestro último viaje, hace un par de años, fue a la ciudad de Vigévano, en Italia, allí le acompañé para recibir un homenaje del sector zapatero congregado alrededor del Consorzio de San Crispin y San Crispiniano y para participar en la "Festa dellÚomo", con la entrega de los 37º premios "Fedeltà al Lavoro", una tradición que arranca desde el siglo XVI y que se realiza cada año alrededor de las reliquias de los Santos Patronos de la profesión de zapatero, San Crispín y San Crispiniano.

La pandemia que nos afecta se ha llevado a un hombre bueno, que luchó por la industria auxiliar del calzado y por la cultura zapatera de nuestra ciudad de Elda.

Descansa en paz querido amigo

jueves, 27 de agosto de 2020

Origen y devaluación de las "playeras"


                Lo que conocemos con el nombre de "playeras" o "esclavas", según criterios, no es más que un tipo de calzado plano o con cuña que comenzó como un calzado de reyes y acabó como un calzado de "plebeyo".

                A través de la historia de la humanidad vemos los primeros indicios de aquellos calzados sujetos o enlazados a uno o varios dedos del pie, en civilizaciones remotas y hallazgos increíbles.

                               


                En el Museo Arqueológico Nacional se custodian unos calzados de fibra encontrados en  "La Cueva de los Murciélagos" en Albuñol,  de esparto trenzado ,datadas en el Neolítico Tardío, 3.500-2.700 a.C. y sujetas al dedo del pie.

                                Pero los americanos que presumen de tener lo mejor cito en sus museos, muestran en el Museo de Historia de la Universidad de Oregón, unas sandalias para sujetar al dedo del pie que, según afirman, datan de 10 000 a 13 000 años. Hechas de corteza de salvia y otras fibras y se encontraron en una cueva en Rock Fort, Oregón, EE.UU., sin embargo por el tipo de entrelazado de fibras y el estado general del calzado, es imposible su datación a esa fecha.

                Los Sumerios  4.000 a.C., considerada la primera civilización de la historia, nos muestran unas tallas en las que se representan "sanadores" y miembros de la realeza calzado unas sandalias sujetas al dedo del pie,


                También en un relieve del  palacio de Asurnasirpal II en la actual ciudad de Nimrud, en 850 a.C, en Asiria, nos muestra al soberano calzado un tipo de sandalia con cuña (muy similar a las antiguas civilizaciones Mesopotámicas), sujeto a los dedos del pie.

                                      




               Pero indudablemente la mayor fuente de información sobre el uso de la sandalia sujeta al dedo del pie, nos viene del antiguo Egipto, son muchos los enterramientos que han descubierto sandalias de ese tipo.

                                                      

Sandalias funerarias de oro. Tebas, Tumba de las Princesas. Dinastía XVIII. Metropolitan Museum of Art

                El protagonismo se lo lleva, sin duda, el tesoro funerario de la tumba de Tutankamon.

           


           

Sandalia con laminado de oro. Equipo funerario de Tutankamon. Museo del Cairo y Sandalias de la tumba de Tjuya y Yuya, padres de Tiye, madre de Akhenaton, fibras vegetales y papiro, Museo Metropolitan, Nueva York.



                Es evidente que la sandalia sujeta al dedo, nuestras actuales playeras, en aquellos años de esplendor  en las culturas ancestrales, estaban más en consonancia con el atuendo real. La "Casa del Faraón" tenía un encargado de portar las sandalias, a un alto dignatario que aparecía siempre en los actos procesionales con las sandalias en la mano.

            


                                    Detalle de la procesión funeraria en la tumba de Ramose 

                En una reproducción realizada por el célebre zapatero palentino Julio Vibot y conservada en el Museo del Calzado, se exhibe lo que debió ser una sandalia de dedo correspondiente a la última reina de Egipto Cleopatra VII, en los años 69 a 30 a,C..

                      


                Tras esas épocas de esplendor, parece que la sandalia "de dedo", como algunos le llaman, pasó a ser un calzado ligero en los pies de pastores y gentes del ámbito rural.

                Son varias las sandalias expuestas en diferentes museos del mundo sobre este tipo sencillo de calzado hechos con pieles de cordero, cabras o vacuno y que fueron calzadas y textualizadas en varias ocasiones en la Sagrada Biblia..

                         


                                                Sandalia hebrea siglos V a.C. a I d.C.

 

                                En la antigua Grecia se han encontrado esculturas con sandalias cogidas al dedo. También los soldados usaban un tipo de bota que se sujetaba al dedo del pie, cuando no iban descalzos, como en ocasiones ocurría en ciertas zonas del país.

                                                


Sandalia griega llamada Nínfides decorada en blanco.( Reproducción en el Museo del Calzado)

                                      


                 La crépida o Krépides en la escultura del pie de la diosa de la caza Diana de Versalles

                               Por supuesto que los Romanos en la antigüedad empleaban un tipo de sandalia llamado Solea que es lo más parecido a la playera actual.

                               

                                         Solea romano para las clases menos pudientes

En el Imperio Bizantino fue un calzado que lo usaban las clases más populares.

                        

                               


                                Sandalia visigoda del siglo V. (Museo del Calzado repr.)   

                A partir del siglo VI fueron casi siempre las clases más bajas las que calzaron el tipo de sandalia "de dedo".

                                 


    Calzado usado por los trabajadores del campo y las clase más bajas incluidos los mendigos. Muchas veces los confeccionaban con suela de madera y tejidos toscos atados con cuerdas. Siglo XII. Museo del Calzado (repr.)

                Durante los periodos de la larga Edad Media, el Renacimiento o las Edades Moderna y Contemporánea, no hay constancia de que la sandalia de dedo fuese un complemento que fuera usado por miembros de la Nobleza o por las clases Medias.

  El calzado en algunos países asiáticos emplean la tira de dedo para sujetarlo, incluso en Japón hay un tipo especial de calcetín con el hendido para introducir en él el dedo del pie, especialmente en el calzado tipo Geta.   


             También en La India se utilizan un tipo de plataforma sujetas a una pieza de madera, metal o cuero, llamada sandalia Paduka o Khadau.  

                Naturalmente cuando el calzado se convierte en un complemento de moda, los diseños se apartan de cualquier calzado que no suponga líneas que destaquen en la mujer,  la concordancia con el vestido.

                El calzado de moda del tipo sandalia gira casi siempre alrededor de diseños de gran belleza y colorido con cosidos o aparados complejos que, junto a la elevación de los tacones,  resaltan la figura y belleza de la mujer.

                La aparición de la "playeras", es una reminiscencia al pasado, pero no consigue establecerse como un calzado de calidad y estilo. Se vulgariza en todo tipo de materiales, incluido el plástico, y llega a todo tipo de personas como un calzado cómodo y circunstancial que nada o muy poco tiene  que ver con la calidad y mucho menos con la moda.