
Preparando el cartel anunciador que se instalaría sobre la puerta del
Colegio Público Padre Manjón
En 1959, Elda despertó y se
preparó para realizar una “arriesgada” operación para incentivar la actividad
zapatera en la zona algo que, años antes y, de forma casi en voz baja, se
comentaba en determinados círculos empresariales de la ciudad, pero que nadie
se atrevía a poner en marcha, entre otras, por el posible riesgo de fracaso que
pudiera conllevar.
Cuando Oscar Santos en su célebre proclama ¿Elda capital del calzado español? publicada el 22 de diciembre de
1956 por este semanario, en el que a través de sus páginas seguimos la
información local, levantó los ánimos de muchas personas y motivó al
Ayuntamiento de Elda que presidía Antonio
Porta Vera, a apostar, con evidentes peligros de fracaso, la fórmula de
exponer sus zapatos en una sala improvisada en la Escuelas Nacionales de Padre
Manjón.
Aspecto que ofrecían las fachadas de las Escuelas Nuevas en 1959
Fue precisamente uno de los
concejales de la corporación, Roque Calpena,
concejal de fiestas en aquel año, el que asumió el riesgo de un posible fracaso
y se lanzó a materializar esa gran idea.
Un Ayuntamiento arriesgó y salió victorioso
La mayor parte de los ciudadanos
de Elda acogieron con satisfacción el anuncio de un primer Certamen –
Exposición que debía celebrarse coincidiendo con las fiestas patronales, es
decir, hace exactamente 65 años, la idea era buena en sí misma y nada se perdía
con probar, estaba muy claro que el protagonismo se le dio al emprendedor de la
época, y fue muy gratificante porque no solo se expondrían zapatos, sino
también serían premiados los trabajadores que realizasen un destacado diseño, o
un perfecto aparado o el grupo de zapateros que consiguiesen una obra rondando
la perfección, por ello la concurrencia local fue masiva y aquella experiencia, exclusivamente localista, demostró ante la opinión pública que Eda era una
población de artistas zapateros, cosa que ya se sabía.
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El gobernador civil de Alicante, Miguel Moscardó, cortando la cinta de
entrada a la primera planta de las escuelas convertidas en improvisado
certamen. En la imagen, el gobernador, entre el alcalde Antonio Porta y Vicente
Martínez Pons, concejal; se puede ver parte de la cabeza del concejal de
fiestas Roque Calpena, en segundo término y, en el centro de la imagen, al
fondo, se aprecia el rostro de José María Gran Diez, presidente del Sindicato Nacional
de la Piel y uno de los promotores de “Elda Exportadora” que fuera también su
primer presidente. Entre los invitados, que no los captó la imagen fotográfica,
se encontraba el artista Gastón Castelló y otras autoridades y profesionales.
Antes de celebrar el “Primer
Certamen Concurso – Exposición de zapatos de Elda”, estaba claro que no
era una llamada siquiera provincial y mucho menos nacional, lo más
importante era remarcar nuestra vocación zapatera y dejar constancia de la
calidad de los zapatos fabricados en la ciudad.
Casi todo fueron elogios “a
priori”, pocas personas ponían en duda que pudiesen extraerse buenos resultados
de esta primera muestra, pero el Ayuntamiento de la ciudad y muchos otros,
pensaron que algo había que intentar ante la desgarradora situación del empleo
y el estancamiento de la economía local. Mucho trabajo complejo y muchas horas
en las fábricas para poder hacer los pocos zapatos que el capricho del mercado
nacional encargaba a las empresas de Elda.
En aquellos años, como ahora, la
debilidad del sector con una asociación de fabricantes incapaz de luchar con
ideas innovadoras y que pusiese esfuerzo y dinero, estaban anclados en una
situación sin futuro. Por eso tuvo que ser el municipio, sus autoridades, las
que tirasen del sector y asumiesen un protagonismo que sobre el papel se le
supone debieran ser de los empresarios que, naturalmente, se sumaron
inmediatamente al esfuerzo municipal y aportaron ideas y medios.
Elogios y rechazos
Con anterioridad a la celebración
del 65º aniversario de aquella primera muestra local; las noticias corrían y hubo
muchas adhesiones, también elogios de casi todo el mundo zapatero se fueron
uniendo entidades, personas de todo tipo y naturalmente empresarios, algunos
muy representativos en el ámbito local, pero otros totalmente desconocidos que
hacían zapatos donde podían y sin apenas medios. Y hubo incluso algunos que plantearon
un rechazo total. Eran algunas personas anónimas que escribían rechazando la
idea por ineficaz, pero otros, eran empresarios locales que se oponían a
desvelar públicamente el contenido de sus muestrarios de temporada para evitar
que fuesen copiados.
Cuando llegó septiembre, las
aulas de Padre Manjón convertidas en salas de exposiciones, recibieron entre 40
y 50 mil personas y lo mejor sería los elogios de los medios de comunicación
provinciales y nacionales que, haciéndose eco de aquellas presentaciones,
colocaron a nuestra ciudad en lo más alto, con artículos y comentarios alabando
la mano de obra zapatera que era capaz de crear arte aplicada a los
zapatos.
Elda cambió la faz y el “milagro
económico” del sector zapatero empezó a caminar como ejemplo del empeño ante la pasividad.
El día 6 de septiembre de 1959 debe quedar en la memoria de todos.