Algo más que un símbolo
La visita de Su Majestad la Reina Letizia a Elda, con motivo del centenario de una de sus empresas emblemáticas, Pedro García, constituye mucho más que un acto institucional. Supone un reconocimiento público y explícito a una ciudad que ha construido su identidad, su economía y su prestigio internacional sobre la excelencia en la fabricación de calzado femenino de alta gama.
Elda no es una ciudad cualquiera dentro del sector. Es referencia histórica y técnica en la elaboración del zapato más cuidado, más sofisticado y de mayor valor añadido del mercado nacional. Aquí se concentra un saber hacer que combina tradición artesanal, precisión técnica, innovación en diseño y una mano de obra altamente cualificada. Patronistas, modelistas, cortadores, aparadoras y zapateros en general forman parte de una cadena de valor única, difícilmente replicable en otros territorios.
En un momento en el que el sector afronta incertidumbres —pérdida de empleo, competencia internacional, presión de costes y transformación de los modelos productivos— esta visita adquiere una dimensión estratégica. El reconocimiento institucional a una empresa que cumple cien años evidencia que la industria del calzado eldense no es coyuntural ni residual, sino estructural, y capaz de adaptarse a los cambios del mercado.
Impulso institucional para la defensa de la industria manufacturera frente a la deslocalización.
Confianza para inversores y compradores internacionales, que perciben estabilidad, tradición y respaldo institucional.
Reconocimiento social a los trabajadores del sector, auténticos protagonistas del prestigio alcanzado.
La industria eldense ha demostrado durante décadas que sabe reinventarse. El futuro no pasa por competir en precio, sino por consolidar el posicionamiento en calidad, diseño, especialización y producción cuidada. La mano de obra de Elda —experimentada, formada y comprometida— es un activo estratégico que no puede ser sustituido por procesos puramente industriales de bajo coste.
La presencia de la Reina Letizia simboliza, por tanto, un mensaje claro: el calzado de Elda importa, tiene historia y tiene futuro. Este reconocimiento debe servir para elevar la moral colectiva, fortalecer la autoestima industrial y activar una nueva etapa de colaboración entre empresas, instituciones y sociedad civil.
Elda ha superado crisis anteriores. Lo ha hecho apoyándose en su capacidad técnica, en su cultura del trabajo bien hecho y en su vocación exportadora. Hoy, ante los desafíos actuales, dispone de esos mismos pilares, reforzados por un reconocimiento que trasciende lo protocolario.
Es momento de convertir esta visita en un punto de inflexión. De transformar el símbolo en estrategia. De pasar del reconocimiento a la acción. Y, sobre todo, de transmitir a la ciudadanía un mensaje firme y sereno: la industria del calzado eldense tiene futuro porque posee talento, experiencia y prestigio.



.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)




