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sábado, 25 de octubre de 2025

La Fábrica de Rafael Romero Utrilles

 

 Con el título de "Memorias de nuestras fábricas", Radio Elda Cadena ser dedican un programa para dar a conocer algunas de las más importantes  fábricas de calzado que tuvo Elda entre los últimos años del siglo XIX, hasta mediados del XX.



https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2025/10/08/nuestras-fabricas-rafael-romero-utrilles-radio-elda/


A finales del siglo XIX, Elda era un territorio de huertas y bancales. En medio de este paisaje, Rafael Romero Utrilles levantó su fábrica en la calle de Dahellos, ocupando más de 1.000 metros cuadrados. La industria combinaba producción y hogar: la familia vivía en la planta alta, mientras que en la planta baja se ubicaban oficinas y almacenes. Todo estaba rodeado de un jardín cuidado y una valla elegante, reflejo del carácter meticuloso de Romero Utrilles.



Fundada en 1876, la fábrica producía calzado para niños, caballeros y mujeres, incluyendo los primeros tacones altos de la época. Con una producción diaria de entre 800 y 1.000 pares, cada zapato era elaborado a mano por cientos de trabajadores, asegurando calidad y detalle en cada modelo. Como destacaba Jª María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “todo se hacía de manera artesanal, y esa dedicación marcó la diferencia en la industria del calzado”.

Romero Utrilles no se conformó con el mercado local: llevó sus zapatos a exposiciones internacionales en París y Londres, obteniendo medallas de oro por la excelencia de sus productos. Amat recuerda: “De ahí surge la frase que todos conocemos: ‘Elda, París y Londres’, un símbolo del prestigio de nuestra ciudad y del esfuerzo de quienes la hicieron posible.” Este reconocimiento consolidó a Elda como referente europeo en la fabricación de calzado.

Aunque la fábrica cerró a principios del siglo XX, su espíritu continuó. Otros empresarios retomaron la actividad en las mismas naves, manteniendo la tradición zapatera eldense. La historia de Rafael Romero Utrilles sigue siendo un ejemplo de visión, riesgo y trabajo, un legado que inspira a nuevas generaciones de emprendedores en Elda y más allá

Entrevista sobre esta fábrica en Radio Elda

miércoles, 26 de febrero de 2020

El Coronavirus (COVID-19) y nuestra industria de fabricación de calzados


Los estragos que está causando el coronavirus en el mundo están sembrando de dudas el futuro de las economías más estables.
No sabemos el tiempo ni el alcance de esta epidemia que podría llegar convertirse en pandemia. Pero a la vista de lo que está sucediendo hay que prepararse para los tiempos que vienen.
En lo que respecta a la industria del calzado y, naturalmente la que más nos importa que es la industria eldenses, el cierre masivo de fábricas de calzados y componentes en China y otros países asiáticos, está creando una nueva estrategia en los mercados mundiales ya que la crisis sanitaria ha interrumpido la cadena de suministro de muchas compañías.
El calzado fabricado en China (también los de más alta calidad) está provocando un desabastecimiento en cadenas de empresas importadoras y estas apuntan hacia las industrias de Europa (además de Marruecos) para poder abastecerse de ese tipo de calzado de alta gama. China no sólo es la segunda economía mundial y el mayor de los principales mercados para muchos sectores de lujo y esos sectores, incluido el calzado, no pueden quedarse descolgados.
Ante el descenso ya palpable de los ingresos y la imposibilidad de saber cuándo se controlará la situación, las grandes corporaciones están desvelando, con mayor o menor detalle, el impacto que prevén en las cuentas de 2020.
Los mercados en los que se mueve el calzado influye el aspecto commodity como premisa más importante, por lo cual, la influencia asiática es actualmente mayor.
Es una posibilidad que fabricantes americanos, principalmente, trasladen sus expectativas de compra a nuestro país, que junto con Portugal, se encuentran en las primeras líneas de posibles suministradores de calzado.
¿Qué podemos esperar de nuestra ciudad? Lo podemos esperar todo, pero para ello hay que mover muy bien las fichas y concentrar nuestra oferta porque, en esta ocasión como en casi todas, el pez grande se comerá al chico.
Esta semana pasada pude hablar con algunos agentes de marketings relacionados con las ventas en mercados internacionales y me confirmaron que sí Elda tuviese una oferta centrada y concretada en un determinado lugar, podría hacer llegar un claro mensaje de lo que hacemos. Con nuestras solas fuerzas es posible que no pudiésemos llegar a muchas compañías, pero a través de agentes especializados y con apoyo institucional se podría lograr.
Las empresas interesadas en acometer mercados exteriores necesitan de la colaboración y el apoyo económico que puedan prestar las instituciones, dado que salir fuera a buscar mercado es bastante costoso y que el fruto de esta actividad no suele ser inmediato.
Los Salones Princesa son el escenario donde se podría atraer la mirada de compradores con una muestra agrupada de bolsos y zapatos, serviría de atractivo a las posibles comercializadoras que quieren readaptar su mercado de fabricación.
Es urgente que Elda conozca su capacidad productiva en conjunto y que realice con la mayor urgencia una exposición de los productos y servicios con los que poder dar respuesta, ante una desgraciada situación extraordinaria como la actual.
Sin demora: Unas exposiciones de nuestros productos utilizando el marco de los Salones Princesa y un llamamiento con la colaboración y ayuda económica de las instituciones: Ayuntamiento, Generalitat y Gobierno Central, a través de los ejecutivos de marketing y comercializadoras de calzado internacionales para atraerles a nuestras ofertas y productos de calidad.  

lunes, 14 de octubre de 2019

Visitando los Museos. El Museo del Calzado de Zlin en la República Checa




Zlin es una ciudad que se aproxima a los 80.000 habitantes. Se encuentra en la zona occidental del país, próxima a la frontera eslovaca. Es una ciudad que debe su fama a la producción de calzado. En esta ciudad nace a finales del siglo XIX la multinacional Calzados Bata, presente en todo el mundo. En pocos años multiplicó su población y la producción y los empleados dedicados al calzado crecieron de forma excepcional.


El museo del calzado se halla en el centro de la ciudad que es además capital de la industria del calzado checa. Más de mil piezas nos guían por la producción de la empresa legendaria Baťa (1884–1945) y la historia del oficio que desde hace mucho se transformó en un icono para el país.
El auge de su industria y de la ciudad se debe fundamentalmente a  Tomasz Bata Junior, uno de los zapateros más famoso del mundo, hijo del legendario fundador de la compañía Bata. Construyó el conjunto arquitectónico en la ciudad de Zlín, la única ciudad «americana» en la Checoslovaquia de la primera república. En su tiempo se trataba de edificios con una  arquitectura funcionalista y la maquinaria más moderna para fabricar calzado, con nuevos métodos de dirección de empresa.

El rascacielos llamado «Veintiuno» fue en la época de su origen el segundo edificio más alto de Europa. El equipamiento del despacho de Baťa ha sido reconstruido cuidadosamente. En la planta superior «21» se encuentra una terraza que se puede visitar durante todo el año y que ofrece unas impresionantes vistas panorámicas a la colonia de las casas de Baťa que construyó para empleados y servicios.

La fábrica de calzado, construida en Zlín, se convirtió en el principal motor de crecimiento de toda la ciudad. La compañía construyó supermercados, salas de cine, hospitales, escuelas, instituciones científicas, talleres de cine e innumerables edificios de apartamentos nuevos. La población creció rápidamente a partir de ese momento.

 

Hoy en día es una ciudad famosa además por su arquitectura, ya que es una ciudad diseñada en su totalidad como "ciudad-jardín", que se cuida como ejemplo de lo que fue, una ciudad industrial que tenía y tiene el calzado como su principal exponente.

El Museo Bata de Zlin ha requerido una inversión muy cuantiosa a la que han colaborado tanto la Fundación Bata como el Ayuntamiento de la ciudad. Visitar sus salas y contemplar las vitrinas y recreaciones nos transporta a ese mundo de producción zapatera de calidad, creación y diseño. Los zapatos alternan en algunas fases de la exposición con otras prendas y complementos: Vestidos en piel y bolsos especialmente.

La ciudad de Zlin es un claro ejemplo del compromiso de sus instituciones con el calzado y su industria.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Visitando los Museos. El Museo Alemán de Cuero DLM de Offenbach en Alemania



Fue fundado en 1917 por el arquitecto Hugo Eberhardt en la floreciente ciudad de cuero de Offenbach am Main, originalmente como una colección de modelos históricos para la formación de jóvenes diseñadores, artesanos y productores de artículos de cuero.
El museo se alojó en las Escuelas Técnicas (ahora Universidad de Arte y Diseño de Offenbach).
El fundador del museo con una visita guiada en 1940
En 1938 se trasladó al Alte Lagerhaus en Frankfurter Strasse, el actual emplazamiento.
Visita al interior de una de las salas
Las colecciones superan las 30,000 piezas de todas las culturas y épocas, divididos en tres áreas: Artes Aplicadas, Etnología y Museo Alemán del Calzado. Esto convierte al DLM en el único museo del mundo que recopila y presenta exclusivamente todo lo relacionado con el material de cuero. En 2017, el Museo Alemán del Cuero celebró su centenario con todos los honores.
La colección de arte aplicado abarca todo el espectro, desde cinturones y bolsos egipcios-coptos, objetos elaboradamente elaborados de hogares aristocráticos y burgueses de los siglos XVII y XVIII, así como maletas, bolsos y elementos esenciales de viaje de la modernidad y la posmodernidad. , Además, el museo también abre nuevos desarrollos que se centran en la sostenibilidad y la innovación, y exhibe exhibiciones hechas de materiales alternativos similares al cuero.
 Botines que pertenecieron a la emperatriz Sissi.
La extensa colección de zapatos presenta más de 15,000 pares con calzados de muchos grupos étnicos de cuatro milenios. Entre ellos se encuentran botas de legionarios romanos, zapatos de plataforma de cortesanas venecianas, las elegantes botas de seda de la emperatriz Sissi de Austria y las zapatillas de deporte de Joschka Fischer, con quien juró en diciembre de 1985 para el primer ministro de Medio Ambiente de Hesse.
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Bolsos de colección de los muchos que se custodian en el museo
El museo es la joya mejor cuidada de la ciudad de Offenbach, con constantes ayudas que recibe de empresas de los sectores presentes en las colecciones y un trato esmerado de las autoridades locales y nacionales. El museo del cuero mantiene unos talleres para desarrollar enseñanzas profesionales y demostraciones para los niños, fomentando el interés por el cuero y el calzado.

viernes, 30 de agosto de 2019

Visitando los Museos. El Museo del Calzado de Marikina en Filipinas

Marikina es una gran ciudad fundada por los jesuitas en el año 1630, llegando a ser la capital de la provincia de Manila durante la Primera República en 1898. Es conocida en el mundo como la "Capital del calzado de Filipinas", donde existen gran cantidad de fábricas para hacer zapatos e industrias afines, en esa ciudad se concentra un 70% de los zapatos fabricados en el país, eso nos da una mejor idea de la importancia de Marikina en relación con los zapatos.
Marikina concentra la atención del calzado en ese país con un Centro Internacional de Calzado y un magnífico Museo del Calzado. La construcción del recinto que acoge el museo representa el estilo colonial español de la época de ocupación, se trata de una edificación de adobe y ladrillo encalada con un atractivo singular por el recuerdo de otras épocas, cerchas de madera que atraen las miradas del visitante por la originalidad frente a la modernidad imperante en otros museos, es un edificio que sorprende por la "pobreza" frente a otros iconos de la población. La ciudad ha querido conservar este singular edificio para exponer las colecciones de zapatos, utensilios y documentos relativos a Filipinas y al calzado en el mundo, como homenaje a la humildad del entorno del zapatero.
Pero un atractivo singular de este museo es la colección de zapatos de la que fuera primera dama de Filipinas durante la dictadura de Ferdinand Marcos. Imelda fue una mujer que vivió con un lujo excesivo al amparo de la fortuna que amasaba su esposo, el dictador presidente del país, la pobreza de la población contrastaba con el amplio vestuario de esa dama. Además de cientos de vestidos, joyas y complementos como bolsos cinturones y demás, Imelda Marcos llegó a coleccionar más de tres mil pares de zapatos, la mayoría eran caprichos adquiridos a los mejores y más famosos diseñadores del mundo. Cuando en 1986 la familia Marcos huyó precipitadamente al estallar una revuelta popular apoyada por el ejército. Dejaron atrás una gran cantidad de efectos personales, entre ellos la célebre colección de zapatos de las marcas más caras del mundo.
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Todos aquellos zapatos y vestidos se guardaron en cajas y fueron trasladadas al Museo Nacional. Pero allí los vestigios de la era Marcos se degradaron. Fueron abandonados en una sala cerrada y sin protección. Allí permanecieron hasta que la sala se inundó por las lluvias tropicales, por las goteras del techo. Al abrir el local observaron que se habían perdido la mayor parte de todo aquel ajuar, incluso las termitas se habían comido parte de las suelas de muchos calzados.
Los zapatos que pudieron salvarse de aquel expolio natural producido por la desidia y el abandono, se trasladaron en 2001 al Museo del Calzado de Marikina, a las afueras de Manila, donde se pueden contemplar casi 800 pares incluidos los 200 que el gobierno trasladó desde el palacio de Malacañang, donde residía el dictador y su esposa. También la propia Imelda, que acudió a la inauguración, aportó otros 50 pares que, según dijo, eran regalos donados por famosos diseñadores. Lo cierto es que el Museo del Calzado de Marikina, es un bien patrimonial importante en la cultura filipina y un aporte significativa a la cultura del calzado mundial.

domingo, 24 de febrero de 2019

22. Logos y marcas de calzado eldense: Calzados Proa; Rafael González Amorós "Celinda" y "Calzados Deltell"


Grupo de trabajadoras de Proa. Año 1950.
Calzados Proa se creó en el año 1940 como una sociedad formada por Antonio y José Sirera Esteve, este último con amplia experiencia en fabricación ya que tenía a su nombre otra empresa en Elda y José María Gran Diez, persona que había dedicado su juventud al diseño y patronaje de calzados y con extraordinarias dotes para generar negocio, muy conocedor del oficio y capaz de asumir riesgos.
La industria se creó en una nave de planta baja situada en la calle Cervantes, frente a los patios de las Escuelas Nacionales; una planta industrial diáfana con amplios ventanales que albergaban las secciones de la fábrica, con una superficie aproximada de 900 metros cuadrados.
Empezó con la fabricación de calzado de "chicarro", con una sección de vulcanizado para zapatos de colegial. La producción semanal era aproximadamente de 1000 pares de zapatos de gran calidad y para ello tenía una plantilla de 120 trabajadores.
La marca con la que se vendían los zapatos era la de "Proa", representada por una carabela de la que hizo una preciosa reproducción a escala y que figuraba en un lugar preferente en la zona de oficinas de la empresa.
José Sirera se separó de la empresa en el año 1960 y Antonio y José María seguirían juntos hasta el año 1973, año éste en que continuaría solo José María Gran hasta el cierre definitivo.
Rafael González Amorós tenía la fábrica situada en la calle D. Quijote de Elda, para fabricar zapatos de mujer de alta calidad con la marca "Celinda", representada por una flor. Aunque fue una de las muchas industrias de Elda, te tamaño medio, hasta 35 o 45 trabajadores, realizaba un exquisito zapato de mujer, muy apreciado en el mercado nacional. La producción de este zapato que tenía muchas fases artesanas, era de 500 a 700 pares a la semana. La marca Celinda fue muy conocida en la década de los años 50 , como todas las pequeñas fábricas y talleres dedicados a este tipo de zapato, dejó su impronta en el sello de calidad del zapato eldense.
Otra fábrica que dejó una huella en el zapato de calidad de Elda, fue "Calzados Deltell" también como marca de fábrica, estaba situada en la antigua calle General Monasterio, hoy Pablo Iglesias, a la altura del número 86. Esta industria de tipo medio hasta 50 trabajadores, realizaba zapatos artesanos coincidiendo con la inauguración de las Ferias del Calzado, donde dispuso de una vitrina en las primeras ferias.

domingo, 17 de febrero de 2019

El mundo zapatero ha perdido a un insigne artesano

Pedro Lozano en su taller realizando una de sus obras artísticas.
Acabamos de recibir la triste noticia del fallecimiento de Pedro Lozano, un zapatero de Palencia que ha regentado hasta el último momento un taller artesano para hacer zapatos a medida y para pies con deformaciones, últimamente también con la colaboración de su hijo.
Hay que recordar quién fue Pedro Lozano para comprender su figura profesional y humana y la generosidad que tuvo con el Museo del Calzado, al donar parte de su obra maestra, que figura en una de nuestras salas.
Conocí a Lozano en el año 1993 con motivo de la preparación del primer concurso de zapato artesano, al que concurrió junto con otros eminentes zapateros como fueron: Julio Vibot, también de Palencia, Isabelino de Diego, de Almería o Manuel Reina, de Madrid. Todos ellos participaron con el museo en el logro de aquellos primeros premios a la artesanía y juntos hicimos más fuerte e importante nuestro Museo del Calzado. Pedro Lozano tuvo vinculaciones muy estrechas con nuestra muestra: además de donarnos una magnífica colección, realizó varias exposiciones de trabajos específicos relacionados con el calzado a medida que era su mayor realización artística. También recibió la Medalla de Plata de nuestra institución y fue homenajeado por su trabajo artístico.
El día 3 de diciembre del año 2010, el Consejo de Ministros aprobó la concesión de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo a nuestro entrañable amigo Pedro. Todos sus amigos recibimos la noticia con una enorme alegría, se había hecho justicia y los españoles, a través del Gobierno de la nación, rendían homenaje de reconocimiento a uno de los zapateros más brillantes que ha tenido nuestro país.
Pedro Lozano ya no estará entre nosotros, pero su obra y su recuerdo seguirán perennemente entre las paredes del Museo del Calzado de Elda, como símbolo y ejemplo de un artista del calzado que encumbró su profesión a lo más alto, legando a las nuevas generaciones el resultado de su "obra maestra", como solía llamar Lozano a ese excepcional trabajo. Marcando con ello un ejemplo de abnegación, disciplina y perfección. Descanse en paz nuestro querido amigo Pedro Lozano.

jueves, 14 de febrero de 2019

21. Logos y marcas de calzado eldense: Rafael Romero Utrilles, "Ancla". Antonio Guill Pastor, "Los 4". Pascual Orgilés Bernabé, "Cachola"

Tarjeta fábrica de Romero Utrilles (Museo Calzado)
Rafael Romero Utrilles, apodado "El Salao", fue quizás el industrial más notable de los que han existido en Elda, además de la extraordinaria industria que construyó en los terrenos que hoy ocupan la calle Dahellos, también por los premios conseguidos en 1902 y que probablemente dieron lugar al dicho "Elda, París y Londres". La edificación ocupaba 1.160 m2 y estaba rodeada de un jardín con una verja sobre una valla que la limitaba y su fachada daba a la actual calle Jardines; la puerta principal al jardín estaba rematada con dos adornos simulando antorchas sobre dos pilares de obra que sustentaban una puerta de forja; el resto lo cerraba una simple valla de madera y cañas .
La industria se creó en el año 1876 y fabricaba calzados de todas las clases, desde el zapato corriente hasta el zapato de más puro estilo y diseño para mujer. La producción de la empresa alcanzaba los 800 pares diarios con una producción anual de 297.600 pares que eran realizados por una plantilla que superaba los 450 trabajadores; era una de las fábricas más grandes de aquellos años en los que en Elda se estaba consolidando como un referente en la industria de fabricación de calzados.
La marca de fábrica era un ancla ordinaria con cepo de madera y cadena
Al finalizar el siglo XIX y primeros años del XX, era una de las fábricas más dotada de maquinaria moderna y la más popular.
Rafael Romero estuvo presente en varios certámenes internacionales y desde principios de siglo exportaba parte de su producción a Europa. En el año 1902 y con motivo de la Exposición Internacional del Trabajo, celebrada en París, se le otorgó una medalla de oro de la exposición, en ella dicho galardón, por una cara, está la representación de la República Francesa y por el revés el nombre del industrial; ese mismo año en la Feria Exhibición celebrada en Londres, obtuvo también la medalla de oro del certamen y en esa distinción figura, en una cara, las efigies conmemorativas de la coronación de los Reyes de Inglaterra Eduardo VII y Alejandra, por el revés también el nombre de Rafael Romero Utrilles y el año de referencia.
Antonio Guill Pastor, fue un fabricante de calzado para niños que tenía una pequeña industria en la calle Valencia y realizaba una producción de 200 a 400 pares a la semana. La modesta empresa sin embargo tenía como garantía, realizar unos zapatos cuidados para niños y niñas en fabricaciones de pegado y cosido, vendiendo sus zapatos al mercado nacional en la década de los años 50. La marca de fábrica era "Los 4", con la leyenda de garantía que era la mejor respuesta de confianza para sus clientes. Como ya hemos indicado en otras ocasiones, la ciudad de Elda se caracterizó desde el principio por la fabricación esmerada de calzados de todas las clases, con una variedad de industrias que fabricaban calzados para niños, si bien más adelante irían desapareciendo las industrias de otras fabricaciones para centrarse casi en exclusiva en la fabri cación de calzado para mujer de alta gama.
Pascual Orgilés Bernabé, fue un gran zapatero de silla especialista en "entachado" y "cosido enredado". Con Juan Poveda Orgilés, iniciaría un tallerico para hacer zapatos y venderlos a terceros. La pequeña empresa lo facilitaba todo lo necesario: los cortes aparados, contrafuertes y topes, hormas, plantas, suelas, tacones e incluso los clavos y el cement, los zapatos por tanto serían casi unas obras de artesanía. En el años 1943, Pascual Orgilés montó su primer taller en su domicilio, en la actual calle Manuel Maestre, allí lucharía en momentos muy duros para abrirse camino en un mercado saturado de oferta como era el territorio peninsular, pero con un cuidado zapato hecho enteramente a mano, sus zapatos llegarían a todos los rincones de España.
La llegada a la empresa de su hijo, Pascual Orgilés Juan, cambió de forma radical la política de la empresa de puertas a fuera,  coincidiendo con los años de apertura al mercado americano, Pascual hijo fue uno de los primeros expedicionarios a la conquista de Nueva York, después vendrían otras ciudades y más adelante Europa; los zapatos fabricados a partir de esos años reunían los mismos conceptos de calidad pero el diseño se modernizó y los modelos tenían unas características muy complejas que los hacían únicos y muy difíciles de admitir competencia.
La marca de la empresa era “Cachola”.

martes, 29 de enero de 2019

19.- Logos y marcas de calzado eldense: Pablo Guarinos Juan. "Calzados X" y Pedro García Amat. "Elefante"



                 Logotipos de la marca "Calzados X" junto con el industrial Pablo Guarinos Juan
Pablo Guarinos Juan,  fue un industrial muy conocido y prestigiado en la primeras parte del siglo XX.
La fábrica estaba ubicada en la calle que llevaría su nombre, "calle de Pablo Guarinos", tras la guerra civil pasó a llamarse calle del General Aranda y en la actualidad calle de Pedrito Rico; tanto la nave industrial como la vivienda del propietario se encontraban en las casas de Tobar por ser el conjunto de edificaciones donde estaba la industria de aquel célebre empresario zapatero. Esta empresa fabricaba calzado de señora y de niño, en fabricación manual, y con una plantilla que llegó a tener más de cien  personas, para hacer una producción de 150.000 pares al año de calzados, lo que supone unos 3.000 pares por semana. Hasta el año 1930 estuvo trabajando con la marca X (equis), pero a partir de ese año, por fallecimiento del titular,  pasaría a denominarse Vda. de Pablo Guarinos Juan y la marca de fábrica sería PAGUVI.

Más tarde en 1934 dejó de fabricar zapatos para convertir la razón social en almacén de curtidos que estuvo vigente hasta 1949 fecha en que se disolvió la sociedad, pasando los clientes a la empresa creada por José Bertomeu en calle Antonio Maura, 17, que fue la persona que dirigía aquel almacén de curtidos desde su creación en 1934.

Pedro García Amat empezó su formación en el mundo del calzado en la fábrica de Francisco Vera Santos, aprendiendo el oficio de desvirador. A finales de los años 20 adquirió un solar frente a su casa y allí construiría su primera nave industrial de 500 m2 y en la parte alta (como era habitual en la época) se habilitó su nueva vivienda. En el año 1929 se produjo en Elda un rebrote de la famosa "huelga del hilo" por la cual las aparadoras consiguieron que los fabricantes cuando le entregaban los cortes para coser en sus casas, les dieran también el hilo para apararlos, ya que esas mismas aparadoras debían poner no solo el hilo sino también las agujas y naturalmente hacerse cargo de las reparaciones de las máquinas de aparar. Fue en año 1940, recién acabada la guerra civil, cuando Pedro García se decide a fabricar zapatos de mujer (pollita) y sobre todo caballero.
La empresa tenía por marca de fábrica “Calzados El Elefante” y llegó a tener 40 trabajadores para hacer alrededor de 200 pares día de zapatos de niño, fabricación que abandonaría años después para dedicar la empresa a fabricar zapatos de mujer y de hombre.
                                                   
Fachada de la primera fábrica en la calle Hilarión Eslava. Pedro García recibiendo la medalla de plata al mérito en el trabajo. Año 1982.
En el año 1958, se incorpora a la empresa el hijo mayor del industrial, Pedro García Vidal, dando un mayor impulso a la empresa y canalizando la fabricación hacia la exportación; en el año 1965 se construye una gran fábrica en la actual Avda. del Mediterráneo, con una superficie de 4.500 m2 y empleando a más de 500 trabajadores, quizás la que tenía mayor cantidad de obreros en la época, para hacer zapatos de señora y de caballero en dos grandes secciones de mecánica, con una producción de 200 pares día de cada fabricación. La Empresa cambió de nombre y pasó a llamarse Pedro García S.L. Mas tarde en el año 1970 se asoció a Caressa, compañía Americana  y se llamó  Manufacturas del Calzado Pedro García S.A.. Más adelante, en el año 1980 se transformó en una sociedad anónima laboral y se llamó Selecta Shoes Internacional hasta finales de los ochenta que se disolvió.
               
                  Fachada principal de la fábrica de Pedro García donde actualmente hay construida una gasolinera

jueves, 30 de agosto de 2018

10.- Logos y marcas de fábricas de calzado eldense "Calzados El Bólido"; "Gali" y "Soy yo"



Hemos repetido muchas veces que el inicio del calzado en Elda pudo desarrollarse con la fabricación de calzado para niños y cadete. Las fábricas de final del siglo XIX y buena parte del XX, abundaban las que se dedicaban al calzado de niño de excelente calidad, pero la mayor especialización de los trabajadores por un zapato mucho más artístico y delicado, decantó en el zapato de mujer de alta gama que hoy conocemos. Antiguamente las fábricas de calzado fabricaban zapatos de todas las clases (señora, caballero y niño), pero  las había muy centradas en una única clase de zapaos, entre las que abundaban el llamado "calzado de niño".
En la década de los años 50, previos a las Ferias de Calzado, hubo una fábrica propiedad de José Martínez Navarro, que puso por marca a sus calzados de niño con el nombre de "Calzado El Bólido" y representado por un bólido de los que corrían en las pistas de mediado del siglo XX y que en la década de los 50 inmortalizó el campeón argentino de Fórmula 1 Juan Manuel Fangio, en los años  1951, 1954, 1955, 1956 y 1957. La fábrica estaba ubicada en la antigua calle General Jordada nº 33, hoy calle Petrer. Fabricaba zapatos para niño y niña de calidad y modernos diseños para su época (lo que llamaba calzado de lujo), con vistosos colores con fabricaciones pegados y cosidos.

Precisamente una de las fábricas que nos llegó hasta mediados del siglo XX, fabricando un zapato de señora de lujo, junto con un zapato fino para niño, fue una de las empresas que tenía dos marcas, una marca el de niño "Gali, calzados finos de niño" y otra "Ginna, calzados lujo de señora", esta última empleaba un logo que era una W con dos marcas en la base, ambas marcas estaban registradas y daban testimonio de las características de los zapatos fabricados en ambas clases y el grado de calidad y perfección alcanzado.


Bajo el nombre de marca "Soy yo", José M. Busquier fabricó un cuidado zapato para niños que llamaba "especiales", por la modalidad empleada que era una patente de propiedad y las características de adaptabilidad. En la mitad del siglo XX los zapatos de Busquier gozaban de un prestigio ganado a base de sus características de calidad y técnicas, pero también porque la empresa promocionaba sus zapatos en los mercados a base de eslóganes que llegaban con mucha fuerza, por ejemplo: "Soy yo, el calzado que usted preferirá para sus niños".


jueves, 26 de abril de 2018

Elda y comarca por el empleo



 
           Exposición "100 años 100 zapatos. 1904-2004". Museo del Calzado


Un eslogan que nos debe animar a poner en marcha medidas extraordinarias para retomar la creación de empleo en la comarca, pero especialmente en las ciudades de Elda y Petrer.
Vamos a tratar (una vez más) de concretar algunas de las ideas que se han barajado en los últimos meses y es un deber de todos los eldenses poner el mayor entusiasmo en que las ideas se conviertan en realidades. Esa implicación de TODOS incluye a los eldenses y petrerenses que vivimos o sentimos el calzado y la marroquinería de calidad, como un camino para superar el estancamiento. El proyecto que entre todos estamos elaborando no es excluyente y nos incumbe a los habitantes de este valle, ya que de los aciertos y de los fracasos dependerá nuestro futuro. Necesitamos también las críticas contrarias al proyecto, si bien deben tener la misma intencionalidad "la búsqueda del bien común y un futuro mejor para nuestros hijos y nietos".
Estos son básicamente los planteamientos:
1.- Crear una denominación de origen (para identificar la procedencia del zapato y del bolso)
2.- Dirigir la oferta hacia los posibles compradores desde esta zona (el prestigio de nuestras ciudades nos avala). Esta redirección pasa por una exposición de zapatos y de tendencias (y quizá bolsos), desde Elda para España y Europa, eventos que no están reñidos con las ferias tradicionales de Momad shoes o la exitosa Futurmoda y mucho menos con la instituciones que las organizan que a mi juicio deben implicarse en estos proyectos.
3.- Realizar una extraordinaria labor de marketing, antes y durante los preparativos de la muestra para que llegue a todos los rincones donde haya un comprador de esos artículos. Las inmediatas pretensiones no son otras que las de mantener y afianzar el prestigio de los zapatos fabricados en la comarca, puede llegar a perderse con el tiempo en aras de otras ciudades con mayor empuje y producción.
4.- Analizar los costes que todo ello puede acarrear y "embarcarse" en un proyecto que a medio plazo redundará en beneficio del emprendimiento y consolidará las bases de calidad de nuestro zapato y bolso.
5.- Ante la falta de ayudas y subvenciones a iniciativas culturales que contribuyan al prestigio de nuestro calzado, crear la Cátedra de Calzado del Medio Vinalopó, con el fin de implicar a la Universidad y al empresariado en proyectos concretos de divulgación y apoyo a los sectores zapateros y marroquineros (una bolsa económica que se nutra de donaciones y resuelva en parte el problema que se plantean para poder realizar eventos o publicaciones que contribuyan a los sectores implicados en esta comarca).
6.- Ante la pérdida de las Asociaciones de Fabricantes en la zona, por la creación de la asociación valenciana AVECAL, crear una Cámara de Comercio exclusivamente del Calzado que colabore con las asociaciones de empresarios y que gestionen actuaciones puntuales en apoyo del sector zapatero en la comarca.
Con el desarrollo de estos puntos aunque no se garantice un cambio de tendencia en el empleo de forma inmediata, se posibilita mantener la llama de prestigio en el calzado fabricado en el Medio Vinalopó, el acceso al emprendedor para que sus ideas tengan un soporte y un escenario que ayude en su desarrollo, en definitiva, el impulso de nuestros fabricados, de nuestra ciudad y de los servicios.
Elda necesita un revulsivo que genere ilusión en su futuro. La imparable pérdida de población no se frena con la una llamada a la inmigración, si esas personas que hipotéticamente pudieran llegar no tienen trabajo continuo, tampoco solamente con reducciones de impuestos o precios de viviendas, por las mismas causas que apuntamos. Para que una población crezca, como son los casos de otras ciudades industriales de nuestro entorno, lo que hay que hacer es crear las condiciones para mantener lo que nos da empleo y eso, aunque sea a medio o largo plazo, debe iniciarse sin demora.  La situación de la comarca merece un foro específico para tratar este asunto, con aportación de ideas que pudieran ser contrastadas, con el seguimiento de ejemplos que aparecen en ciudades de Europa que sufrieron los mismos efectos por los que pasamos ahora, incluso críticas constructivas que arropen o desestimen todo esto que ahora proponemos. Lo contrario nos conducirá a un triste final que nos desembarcará en una Elda con menos industrias y naturalmente con menos población.