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lunes, 7 de septiembre de 2026

La Fiesta del Pasodoble y el Calzado de Elda

 


El pasado día 5 de septiembre, y con motivo del programa de conciertos de la orquesta filarmónica de Elda, dirigida por Octavio Peidró, y dentro de los actos conmemorativos de las Fiestas Mayores de Elda en honor a los Santos Patronos de la ciudad, la Virgen de la Salud y el Cristo del Buen Suceso, se celebró un concierto llamado La Fiesta del Pasodoble.

Se interpretaron diecisiete pasodobles, quizá los más famosos y pegadizos, tanto de zarzuela, como de revista. 

Cada pasodoble lo presentaba diferente, y en esa presentación se solía destacar aspectos creativos de la obra, tanto de la música como de las letras. 

En esta ocasión tuve el honor de ser uno de los elegidos para presentar el pasodoble de Las Leandras, Los Nardos, o más conocido "Por la calle de Alcalá".

La calle de Alcalá y el calzado eldense

En la breve intervención destaqué aspectos coincidentes con lo que la obra, el pasodoble, quería dar a entender y, naturalmente, desde la perspectiva del calzado y tratando de enlazar el arte de la música del pasodoble con el arte del oficio de zapatero en su conjunto, ya que tanto la música como el calzado de mujer de media y alta gama, tienen componentes artísticos que, a mi juicio, podrían ser coincidentes.

La interpretación por parte de la filarmónica local fue magnífica en todas las composiciones y la dirección de Octavio Peidró, no pudo ser más genial, con un estilo de dirección muy personal que hacía vibrar no solo a cada componente de la orquesta, sino al público que abarrotaba el Teatro Castelar de la ciudad zapatera. 

Dejo la grabación de la presentación, no como una innecesaria muestra de vanidad, sino como un sentimiento sincero que des transmitir a la familia zapatera de España.

miércoles, 26 de agosto de 2026

¡Elda, despierta!

                             

El martes día 25 de agosto nos despertamos con un reportaje en “Primer Plano” sobre la situación de la industria que, en esta ocasión el diario EL MUNDO, nos dice algo que ya sabíamos: “El sector del calzado, uno de los puntales de la industria nacional, afronta una caída de empresas y producción de la que intenta salir con calidad y alternativas”, nada que nos pueda sorprender. Sin embargo, nos deja una amargura en la mente que nos parece desafortunada y totalmente injusta.

 Elda pasa a la irrelevancia como ciudad pionera

 Efectivamente, Elda, a tenor de lo que Ismael Poveda, periodista que escribe este artículo, sorprende a propios y extraños, cuando nombra la gran y pujante industria ilicitana, la segunda en importancia, según el periodista, Arnedo en la Rioja, o el despertar de Illueca, la ciudad de los zapatos de la provincia de Zaragoza, todo eso es cierto, pero ni una sola palabra a Elda que lo hizo todo, desde la creación de las agrupaciones de empresarios, pasando por las expansión nacional del calzado a través de las Ferias del Calzado; la creación en Elda del Instituto de Investigación sobre el calzado INESCOP, las primeras academias y más tarde Centros de Formación Profesional del Calzado, el único centro de expansión de ventas  de cazado, primero con Elda Exportadora, después con CEPEX y por último y tras promesas incumplidas por parte de los políticos de turno, el Museo del Calzado que fue obra de la iniciativa privada, a la que se sumaron varias instituciones, el Ayuntamiento de Elda, El Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales y la Caja de Ahorros Provincial de Alicante . 

 Pero de todo esto el reportaje calla y da la sensación de que Elda nunca existió.

 Elda no se merece el desprecio y el olvido

 Qué pensaban ¿que nos íbamos a estar callados ante tamaña injusticia?, pues no, Elda clama por su puesto en el mapa industrial del calzado ahora y mucho más, antes.

 El reportaje habla de grandes empresarios en Elche, en Arnedo, en Illueca o en Mallorca, que será cierto, pero nada dice de los sacrificios de Elda, de sus empresarios y mucho más de sus trabajadores. No sabemos de dónde sacan esas conclusiones, a pesar de que una figura esencial en el reportaje es el presidente de FICE, que por cierto es nacido en Elda e hijo de un gran empresario de la localidad, pero lo leído es que el reportero deja claro que a partir de 1960 los ilicitanos a los que se le asigna como la ciudad que fue el máximo exponente del boom que experimentó el calzado en España en la década de los 60…, fecha esa en que se produjo la primera Feria del Calzado en España y en la que apenas participaron los empresarios ilicitanos

 ¿Este es nuestro legado?

 Protesto con todas mis energías, las que me quedan, porque entre unos y otros enmudecen a la ciudad que lo creó todo, que lo hizo todo, que lo consiguió todo en el mundo zapatero de la España de 1960.

 El legado de Elda es más de lo que cualquiera pueda sospechar. Elda no solo puso en pie a todas las instituciones sectoriales del calzado, sino que fue guía y meta a seguir por otras industrias de los más variados tipos en la provincia y fuera de ella. Pero a esto se ha llegado por convertir a nuestra ciudad en una población vacía de casi todos los contenidos, una población festiva e indolente con su pasado industrial. Una ciudad que ha preferido tener de fiesta a sus pobladores antes que erguidos con la frente alta y orgullosos de lo que hicieron sus ancestros; una ciudad que coloca hormas por sus calles, pero que poco hace por gestionar sus raíces y darles vida para que no desfallezca.

Probablemente es tarde para ponernos las pilas, pero Elda no olvidará, nadie acierta a comprender que pasa en esta ciudad emprendedora y orgullosa, nadie da crédito de a los niveles a los que se ha llegado en términos zapateros hablando, y todos sabemos que, lo que no se ha conseguido en años, se vaya a conseguir en un futuro inmediato.

 Cuando los medios de comunicación se olvidan de que existimos, será porque ya no estamos. Una enorme tristeza y una pena infinita.

 Elda puede y debe resurgir

 Es cuestión de propósitos colectivos, nada se hace solo. El problema quizá está más en que los que pueden se creen únicos valedores y ahí pierden el paso, pero Elda puede y debe despertar de su letargo, de este mal sueño, y buscar los medios y las personas que la saquen de esta situación agónica en el que estamos sumidos. Así sea.

martes, 18 de agosto de 2026

"Calzado artesano de Elda para mujer": una indicación geográfica para proteger nuestro legado



Elda se aproxima a los dos siglos de una historia estrechamente vinculada al calzado. La ciudad fue pionera en la provincia de Alicante en la especialización en calzado femenino de alta calidad, hasta convertir esta actividad en una verdadera seña de identidad colectiva y en una fuente de riqueza, empleo y prestigio para todo su entorno comarcal. Esta trayectoria no se limita a la fabricación. 

Elda fue impulsora de las Ferias del Calzado, alberga un museo reconocido internacionalmente y creó el premio a la Mujer Mejor Calzada de España. Estas y otras iniciativas acreditan una relación continuada entre la ciudad, el diseño, la artesanía y la excelencia en la elaboración del zapato femenino.

La obtención de la indicación geográfica protegida (IGP) «Calzado artesano de Elda para mujer» permitiría reconocer oficialmente ese patrimonio industrial y proteger su nombre frente a imitaciones, usos indebidos e intrusismos comerciales. El distintivo garantizaría que los productos amparados cumplen unas condiciones de origen, calidad, diseño y elaboración establecidas en un pliego de condiciones común, ofreciendo al consumidor una información clara y fiable.

Esta protección también contribuiría a diferenciar el calzado eldense en los mercados nacionales e internacionales, incrementar su valor añadido y reforzar la reputación de las empresas y trabajadores vinculados al sector. Al mismo tiempo, favorecería la conservación de oficios especializados, la transmisión del conocimiento entre generaciones y la incorporación de jóvenes diseñadores, artesanos y emprendedores.

Sus beneficios superarían los límites municipales. Una indicación geográfica de estas características impulsaría la industria auxiliar, el comercio, la formación profesional, el turismo industrial y cultural y la proyección económica de la comarca del Medio Vinalopó y de toda la provincia de Alicante.

Proteger el «Calzado artesano de Elda para mujer» no significa únicamente recordar un pasado brillante. Significa convertir una tradición viva en una garantía de futuro y reconocer que, cuando un zapato reúne calidad, elegancia, diseño y saber hacer, su lugar de origen también forma parte esencial de su valor

El pasado 30 de julio, ya casi en tiempo vacacional, conocimos que la Oficina EUIPO había concedido la primera Indicación Geográfica: “Joyería de Córdoba”. Sería decepcionante que Elda, con su tradición zapatera y sus valores de calidad demostrados no obtuviese el reconocimiento merecido, pero…¿Lo ha solicitado alguna institución o grupo en tiempo y forma?.

jueves, 23 de julio de 2026

Nuestras fábricas: La fábrica de calzados de Juan José Guarinos

 En el espacio Nuestras Fábricas de Hoy por Hoy Elda Vinalopó, recuperamos la historia de una empresa la fábrica que dio origen a una de las grandes sagas del calzado de Elda. Con la presentadora y locutora Toñi Pérez, recordamos esta industria que hemos rescatado del olvido.

 

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        Fachada principal de una de las naves de la fábrica de Calzados de Juan José Guarinos

La historia industrial de Elda está repleta de nombres propios, pero pocos dejaron una huella tan profunda como Juan José Guarinos.  Hoy dedicamos un nuevo capítulo a recordar los orígenes de esta empresa, fundada a finales del siglo XIX y especializada desde sus comienzos en la fabricación de calzado femenino de calidad. Más allá de su capacidad productiva, la fábrica se convirtió en el punto de partida de una de las sagas empresariales más destacadas del sector zapatero eldense.

 

Durante el programa, el investigador y fundador del Museo del Calzado de Elda José María Amat explicó que la importancia de esta industria va mucho más allá de la propia fábrica. “La importancia fundamental no solamente porque fue una fábrica de zapatos de señora de calidad, sino por el legado que nos dejó a través de sus tres hijos, que fueron grandes fabricantes de zapatos en este pueblo”, destacó. Tras el fallecimiento de Juan José Guarinos en 1902, la empresa pasó brevemente a denominarse Hijos de Juan José Guarinos, antes de que Rodolfo, José y Ovidio Guarinos emprendieran sus propios proyectos industriales, contribuyendo al crecimiento del prestigio del calzado de Elda.

 

Recreación del interior de la nave principal de la fábrica de Juan José Guarinos, realizada por GPT (IA) atendiendo a la superficie y producción realizada

La fábrica llegó a producir alrededor de 160.000 pares de zapatos al año entre calzado cosido y clavado, una cifra muy relevante para la época, y estaba situada en pleno centro de la ciudad, junto al entorno de la actual Plaza del Zapatero. Aunque el edificio desapareció hace décadas y apenas se conservan imágenes de su interior, la fachada sí ha llegado hasta nuestros días a través de fotografías históricas, permitiendo reconstruir parte de la memoria de una empresa que ayudó a sentar las bases del desarrollo industrial de Elda.

* Para escuchar el video completo de la entrevista. copiar y pegar en el navegador la siguiente dirección https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-juan-jose.../

miércoles, 1 de julio de 2026

Nuestras Fábricas: La industria de adhesivos de los Hermanos Tabarnero.

 Nuestras Fábricas. El programa en el que describimos algunas de las fábricas más importantes que tuvo Elda, y que dejaron ejemplos de abnegación. Recordamos hoy una de las primeras grandes fábricas de adhesivos que tuvo Elda, y que se inició antes de la cruenta Guerra Civil. La Fábrica de adhesivos de los hermanos Tabarnero, la mayor y quizá la primera que se implantó en Elda para realizar las colas y adhesivos que empezaban a emplearse en la industria del calzado.

Toñi Pérez inicia la entrevista.
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Pioneros que impulsaron la industria de los adhesivos en Elda
José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, recuerda a la empresa Hermanos Tabarnero


Una vista de la zona en que se instaló la empresa, cerca del río Vinalopó, y a las faldas de las ruinas de la residencia alcázar de Elda. Con vistas a la residencia de la familia Tabarnero y una ilustración de la fachada de la empresa y el lugar que ocupaban en el solar allí existente.

Aunque su nombre es menos conocido que el de otras grandes industrias eldenses, la fábrica de los hermanos Tabarnero desempeñó un papel esencial en el crecimiento del sector del calzado. Félix y Moisés Tabarnero llegaron desde Madrid en los años previos a la Guerra Civil para fabricar adhesivos destinados a las fábricas de zapatos, en un momento en el que apenas existían empresas especializadas en este tipo de productos. Como explica José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda “era una fábrica muy importante de la industria auxiliar, aunque poco conocida porque sus propietarios eran muy austeros y nunca buscaron protagonismo”.
La escasez de materias primas durante la guerra y la posguerra obligó a los hermanos Tabernero a recurrir al ingenio para mantener la producción. Recorrieron vertederos, traperías y pueblos de toda la provincia en busca de goma usada que, mezclada con benzol, se convertía en el adhesivo que necesitaban las fábricas de calzado. “Crearon una red de suministro de goma usada que les permitió seguir fabricando cuando era prácticamente imposible conseguir materia prima”, destaca Amat, quien también recuerda que sus productos se distribuían desde Elda a ciudades zapateras de toda España, como Elche, Arnedo o las Islas Baleares.
La empresa acabó desapareciendo a mediados de la década de los sesenta, tras el fallecimiento de Félix Tabarnero y la jubilación de Moisés, coincidiendo además con la consolidación de nuevas compañías del sector. José María Amat recuerda que ambos empresarios “pagaron todas sus deudas, cumplieron con sus trabajadores y se retiraron dignamente del mercado”. Entre las anécdotas que conserva la historia de la empresa destaca una curiosa expedición en tren para transportar grandes cantidades de goma usada y las durísimas condiciones laborales de la época, cuando los vapores del benzol provocaban que muchos trabajadores terminaran la jornada completamente mareados.

* Para escuchar el video de la entrevista sobre esta empresa: https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-hermanos.../

viernes, 19 de junio de 2026

Nuestras Fábricas. Martín Bell, tres generaciones al servicio del calzado de Elda


Hoy traemos a estas páginas, la fábrica que creara Luís Bel Garrigós, uno de aquellos emprendedores de principios del siglo XX que puso su empeño y mejores conocimientos al servicio de una industria del calzado que crecía de forma espectacular en aquellos años veinte del siglo pasado.

De nuevo en una entrevista en Radio Elda Cadena Ser y conducida con la periodista, locutora y gran profesional, Toñi Pérez, que enriquece con sus presentaciones y resúmenes, cada una de las industrias que narramos. 

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                                Fachada de la antigua fábrica de Luís Bel

José María Amat recupera la trayectoria de una familia emprendedora que convirtió un pequeño taller en una de las industrias de referencia del sector zapatero eldense.

La historia del calzado en Elda está construida a partir de grandes empresas, pero también de familias que supieron transformar el trabajo y el esfuerzo en un legado industrial. El investigador y fundador del Museo del Calzado, José María Amat, rescata la trayectoria de la familia Bell, cuyo origen empresarial se remonta a la llegada de Luis Bel Garrigós a la ciudad en 1928, atraído por el auge de una industria que no dejaba de crecer. Tras formarse en la fábrica de Casto Peláez, una de las más importantes de la época, decidió emprender su propio camino. “A los dos años de estar aquí ya iniciaba su primer taller con ocho personas en la calle Dos de Mayo”, recuerda Amat, un pequeño negocio que pronto alcanzaría una producción de hasta 400 pares diarios de cazado para niño que pronto iniciaría la fabricación de zapato para mujer con la que alcanzaría un éxito indiscutible por la hechura y los diseños.

 
                      Parte de la plantilla de la antigua fábrica de la familia Bel

 El crecimiento de la empresa llegó de la mano de la innovación y la capacidad de adaptación. La incorporación de un calzado con plantilla ortopédica supuso un punto de inflexión para la fábrica, permitiéndole expandir su mercado por toda España. “Con esa plantilla ortopédica unida al calzado vendió barbaridades de zapatos en todo el país”, destaca Amat. El éxito impulsó la construcción de una moderna nave en la calle Juan de Austria, entonces situada en las afueras de la ciudad, y permitió mantener la actividad incluso durante los difíciles años de la Guerra Civil, integrándose en las estructuras productivas de la época sin interrumpir el empleo de sus trabajadores.

Detalle de la sección de almacén previa al envasado

La segunda y tercera generación consolidaron el proyecto bajo la marca Lube, manteniendo una presencia destacada en el mercado nacional y apostando por la modernización de sus instalaciones. Pascual y Martín Bel asumieron el relevo empresarial, mientras que este último dejó también huella en la vida social de Elda. “Martín era un tenista excepcional”, afirma Amat, quien recuerda cómo construyó una de las primeras pistas de tenis de tierra de la ciudad y la puso a disposición de cualquiera que quisiera practicar este deporte. La historia de la familia Bel resume el recorrido de muchas sagas industriales eldenses: inmigración, aprendizaje, emprendimiento, innovación y relevo generacional, valores que han contribuido a convertir a Elda en uno de los grandes referentes históricos del calzado español.

Logotipos de la empresa con la marca LUBE

* Para escuchar el audio de la entrevista copiar y pegar el siguiente enlace en su navegador:

 https://cadenaser.com/comunitat-valenciana/2026/06/16/nuestras-fabricas-martin-bell-tres-generaciones-al-servicio-del-calzado-de-elda-radio-elda/

jueves, 7 de mayo de 2026

Nuestras fábricas: José Martínez Sánchez "El Aragonés"

 Nuestras fábricas: La fábrica del Aragonés, memoria viva del calzado industrial de Elda.

Última tarjeta de visita de la empresa en 1965

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Algunos eldenses todavía recuerdan, en la calle Juan Carlos I, una gran fábrica, ya casi en ruinas que, en los últimos años de 1960 agonizaba y, tras su cierre, permaneció el edificio casi en ruinas, como uno de los últimos eslabones, entre el pasado brillante de los incipientes momentos de la industria del calzado en la ciudad y la modernidad, con los éxitos que trajeron consigo las Ferias del sector zapatero en Elda. Con el resumen que realiza Toñi Pérez, os invitamos a escuchar el audio.
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La industria llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores y mantuvo su actividad hasta su cierre definitivo en la década de los 70 y 80.

Fachada de la fábrica en los años 70, situada en la calle Juan Carlos I ángulo a Antonino Vera

La conocida como fábrica del Aragonés fue uno de los grandes referentes del sector del calzado en Elda durante más de medio siglo. Fundada en 1890 por José Martínez Sánchez, su actividad marcó el desarrollo industrial de la ciudad y llegó a ocupar una amplia manzana en la actual calle Juan Carlos I, donde permaneció hasta su derribo en la década de 1980.
El fundador del Museo del Calzado, José María Amat, recuerda su evolución y su importancia histórica: “La fábrica del Aragonés era de José Martínez Sánchez… estuvo prácticamente intacta hasta los años 80 en la calle Juan Carlos I”. Amat destaca también su estructura productiva y su capacidad de adaptación a lo largo del tiempo, con una producción que abarcaba calzado infantil, masculino y femenino, siendo este último el que acabó otorgando mayor prestigio a la marca.

Hijo de fundador y gerente de la empres, José Martínez González, alcalde de Elda
A lo largo de su historia, la fábrica atravesó distintas etapas, incluida su incautación durante la Guerra Civil y su posterior reconversión en cooperativa. Según explica Amat, “los zapatos se hacían por equipos, no existía una cadena de fabricación”, lo que refleja el modelo artesanal de producción de la época. La industria llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores y mantuvo su actividad hasta su cierre definitivo entre las décadas de 1970 y 1980, dejando tras de sí una profunda huella en la memoria industrial de Elda.
* Para escuchar el audio pulsar el siguiente enlace: https://cadenaser.com/.../nuestras-fabricas-la-fabrica.../

miércoles, 29 de abril de 2026

Nuestras Fábricas: Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza


 

Con la profesionalidad acostumbrada, de nuevo, Toñi Pérez, nos presenta la entrevista sobre la Fábrica de Pedro Bellod, hermanos y Zaragoza. Una industria que se ubicó en el lugar emblemático donde construiría su empresa Romero Utrilles en el siglo XIX. Hasta su cierre definitivo en los años 50 del siglo XX, Pedro Bellod aportó diseño, imagen y prestigio a los zapatos fabricados. El edificio fue demolido en la década de los 60para dar paso a la calle Dahellos, que transformaría la zona urbana del centro de la ciudad.

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Nuestras fábricas: Pedro Bellod, un referente industrial que transformó la producción zapatera.
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada
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A finales del siglo XIX, la familia Bellod inició una trayectoria empresarial que acabaría marcando un antes y un después en la industria del calzado. Tal y como recuerda José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “la fábrica de Pedro Bellod se creó en el año 1899”, consolidándose posteriormente en las instalaciones que habían pertenecido a Romero Utrilles. Aquella adquisición no solo supuso una ampliación del negocio, sino también la continuidad de un espacio industrial emblemático que mantuvo su estructura original, rodeado de jardines y con la vivienda familiar integrada.

                                                Interior de una de las naves industriales
El éxito de los Bellod se basó en una estrategia productiva inteligente y diversificada. “Hicieron unas fabricaciones muy inteligentemente llevadas a cabo en tanto zapatos de hombre como en mujer y vendieron muchísimos zapatos”, explica Amat. La incorporación de técnicas como el sistema goodyear, más resistente y cómodo, junto a innovaciones amparadas por patentes internacionales, permitió a la empresa abrirse a mercados exteriores y consolidar su prestigio en una época de fuerte crecimiento industrial.

Fachada de la industria del la calle Jardines de Elda
Más allá de su actividad económica, la fábrica se convirtió en una auténtica escuela de profesionales. “Creó una especie de escuela de otros que más tarde fueron fabricantes”, señala Amat, destacando la importancia de su red de viajantes y colaboradores. Aunque cerró en la década de los años 60, su legado perdura como símbolo de una etapa clave en la historia del calzado, cuando iniciativa familiar, innovación y visión de mercado impulsaron el desarrollo de toda una industria.

Comida de hermandad con vendedores en plaza dela industria
* Para escuchar el audio de la entrevista pulsar en el siguiente enlace:

miércoles, 15 de abril de 2026

La Fábrica de Calzados Gran S.L.

 Elda, en los años 40, cuando España empezaba a restañar las heridas de la guerra civil, era una ciudad de oportunidades y de iniciativas para los emprendedores.



Toñi Pérez, a través de su programa “Memoria de nuestras fábricas”, canaliza su entrevista a la puesta en marcha de una fábrica que fue un ejemplo de unidad empresarial, pero desde el humor y la esperanza en una Elda prospera.
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Escucha la entrevista y comparte para poder transmitir a más personas, hechos que merecen ser recordados e imitados.


Nuestras fábricas: Calzados Gran, la fábrica que nació con humor en la posguerra eldense
Un grupo de diez emprendedores impulsó en 1946 un proyecto pionero que combinó innovación, asociacionismo y un sorprendente tono humorístico en plena crisis.                                 

En los difíciles años de la posguerra española, cuando la escasez y la incertidumbre marcaban la vida en Elda, surgió una iniciativa empresarial que rompió moldes. Tal y como relata el historiador y fundador del Museo del Calzado de Elda, José María Amat, la creación de Calzados Gran en 1946 supuso un soplo de aire fresco para una ciudad golpeada por el cierre de fábricas y la falta de oportunidades. En un contexto de decadencia industrial, un grupo de diez empresarios decidió unirse para impulsar un proyecto común basado en la colaboración.

La empresa, liderada por José María Gran Díez, reunió a profesionales de distintos ámbitos del sector: zapateros experimentados, fabricantes auxiliares y comerciales con iniciativa. Con un capital social considerable para la época, lograron poner en marcha una fábrica que llegó a emplear a más de un centenar de trabajadores. Aquella apuesta colectiva anticipaba fórmulas de asociacionismo empresarial que décadas después se consolidarían en la industria del calzado.


Pero si algo hizo singular a Calzados Gran fue su manera de presentarse al mundo. Lejos de los catálogos sobrios habituales, la empresa elaboró un folleto lleno de humor, ironía y descripciones caricaturescas de sus propios socios. Figuras como Antonio Sierra Esteve o Antonio Martínez Maestre aparecían retratadas con un tono desenfadado que humanizaba el proyecto y lo hacía cercano, incluso en un momento histórico marcado por la dureza.





Aunque su trayectoria fue breve, de apenas cinco o seis años, Calzados Gran dejó una huella significativa. Representó el espíritu emprendedor de toda una generación que, pese a las dificultades, apostó por innovar, cooperar y arriesgar.

*Para escuchar la entrevista clicar en el siguiente enlace:

miércoles, 8 de abril de 2026

Memoria de nuestras fábricas: José Jerónimo Guill

 Una semana más Radio Elda Cadena Ser y Toñi Pérez, realizó una entrevista para seguir conociendo los muchos valores que tuvo la empresa del calzado en sus albores. Personas: trabajadores, zapateros y aparadoras, entre otros, convertidos en empresarios que alentaron una industria incipiente que ha dado mucha riqueza y prestigio a las ciudades de nuestra comarca, y a Elda en particular. Lean y escuchen la grabación y sientan la emoción y el orgullo de vivir en esta zona zapatera.

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Su historia refleja el esfuerzo, la innovación y el prestigio del zapato eldense en el siglo XX

A. Esteve Orgilés, J.º Jerónimo Guill y J. M.ª Jerónimo, detrás de los viajantes de la fábrica, en un momento de encuentro y colaboración. 


La historia de la fábrica de José Jerónimo Guill es también la historia del crecimiento industrial de Elda. Situada frente a la Plaza de la Prosperidad, esta modesta empresa destacó por la calidad excepcional de su calzado. Como recuerda José María Amat, fundador del Museo del Calzado de Elda, “no era una fábrica muy grande, pero tenía un saber hacer que era característico de este pueblo… un zapato de primerísima calidad que marcó notablemente la marca de fábrica de los zapatos de Elda”.


Comida de los trabajadores, celebrada el 18 de julio de 1942. 

Desde sus orígenes, Guill representó el espíritu emprendedor de quienes llegaron a la ciudad en busca de oportunidades, aprendiendo el oficio desde la base y construyendo, paso a paso, una industria con identidad propia.

Tarjeta realizada por la empresa para comunicar cualquier evento, reunión o directrices a colaboradores y viajantes, con un dibujo a plumilla monocromo que representa un taller zapatero en la Edad Media.


* Como decimos siempre, compartir estas vivencias ejemplarizan a nuestra juventud y aportan motivos para seguir trabajado por nuestro patrimonio profesional.

https://www.facebook.com/josemaria.amatamer/posts/pfbid0MY8thHuk1bzAm7HAPvHpab1MjSA3tFenResZfGKoS4caXFbTwNB6jjuQWcHGVyPyl

jueves, 5 de marzo de 2026

Nuestras fábricas: Las Fábricas de Eugenio Brouwer

Una semana más. Con la voz y la profesionalidad de Toño Pérez, abordamos una de las fábricas más grandes que tuvo el sector zapatero en el medio Vinalopó.

Además de crear riqueza y fomentar el empleo con mayúsculas, Eugenio Brouwer, nos ha dejado una anécdota que según fuentes consultadas, acabó con uno de los grandes circos que visitó la provincia de Alicante en la primera mitad del siglo XX.

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Eugenio Brouwer, el inversor escocés que revolucionó la industria del calzado en el Medio Vinalopó.
A comienzos del siglo XX, un emprendedor afincado en Alicante levantó un emporio industrial con más de 1.500 trabajadores y hasta 2.500 pares de zapatos diarios
J. M. Amat recuerda a Eugenio Brouwer, un empresario de raíces escocesas que se estableció en Alicante.
A principios del siglo XX, en los años previos a la Primera Guerra Mundial, la provincia de Alicante vivía un momento de efervescencia industrial. En ese contexto emergió la figura de Eugenio Brouwer, un empresario de raíces escocesas que se instaló en Alicante con una visión clara: invertir allí donde detectara oportunidades de crecimiento. Tras impulsar iniciativas ligadas al entorno portuario y modernizar sectores como el textil en Alcoy, Brouwer dirigió su mirada hacia el calzado, una actividad en plena expansión en el Medio Vinalopó.

Su estrategia fue directa y ambiciosa: adquirir y alquilar naves industriales ya existentes en Elda, Monóvar y Petrer para transformarlas en fábricas de producción intensiva. En pocos años llegó a controlar siete u ocho centros dedicados principalmente al calzado militar, alcanzando una producción diaria de entre 2.000 y 2.500 pares de zapatos y empleando a más de 1.500 trabajadores. El historiador José María Amat subraya que “no era un fabricante al uso, sino un inversor que activaba industrias allí donde veía potencial”, y añade que su modelo fue clave para consolidar la estructura industrial de la comarca.
Más allá de las cifras, el impacto de Brouwer fue decisivo en la profesionalización y expansión del sector zapatero. Según Amat, “revolucionó parte de la industria del calzado como antes había hecho con el textil, organizando la producción a gran escala y aprovechando el contexto internacional, especialmente la demanda militar”. Aunque su nombre no siempre figura en el imaginario popular, su legado permanece en la memoria histórica de una comarca que encontró en aquellos años el impulso definitivo hacia su identidad industrial.