viernes, 17 de abril de 2015

¿Cómo nació la industria del calzado en Elda?

     

     Se ha escrito mucho sobre la posible aparición de los primeros zapateros en la villa de Elda, aquellos que serían los pioneros en la industria de fabricación de calzados de nuestra ciudad. Se han buscado hechos similares ocurridos en otras ciudades zapateras de nuestro entorno. Lo cierto es que en la mitad del siglo XIX, algunos pueblos inician su actividad con el paso de la alpargata, hecha con piso de esparto, al calzado. Pero en Elda, a pesar de tener sus montes con esparto que vendía a otras ciudades, la tradición alpargatera no fue la que nos encauzó a la fabricación del calzado. Nuestra profesión, por las especiales características que rodearon a la villa de Elda en aquellos años, surge como una necesidad acuciante y una búsqueda urgente de una mínima economía, que diese alimento a una parte de la población que acababa de perder su principal riqueza, la agricultura.
       La huerta de Elda era rica, pero escasa. Sin embargo,, los pobladores de aquellos primeros años de 1800, sustentaban su riqueza en esa débil agricultura. Pero la desecación de una gran salina en Villena, realizada de forma incontrolada, secó los cultivos de los pueblos del medio Vinalopó y arruinó a muchas familias eldenses que vivían de los productos del campo.
     Tras las salida de agricultores a otras poblaciones, en busca de sustento para sus familias, en algunos lugares del casco viejo de la villa aparecieron algunos innovadores que comenzaron a hacer zapatos para vender en los mercadillos de los pueblos colindantes. Más o menos a aquellas personas se les tachaba de "lunáticos", ya que no se concebía que con el producto de aquellos zapatos (especialmente para niños en los primeros momentos), se pudiese crear una mínima riqueza.
      Los zapatos se hacían a las puertas de las casas, en su confección intervenían los familiares de los zapateros (mejor dicho aprendices de zapateros), que con gran imaginación iban perfeccionando su estilo. También se unían algunos amigos o vecinos y así la improvisación se iba extendiendo. Las ventas en pueblecitos como Salinas, Sax o Monóvar animaban a seguir confeccionando más zapatos, tanto para niños como para mayores. Lógicamente los pocos zapateros remendones que había en la villa de Elda, marcarían las pautas del trabajo.
     La comercialización de la máquina de coser (primero cosiendo vestidos y zapatos, siempre con el mismo tipo de máquina), aparece en el año 1840.En el año 1858 se pone en marcha la línea férrea Alicante - Almansa, con la que las comunicaciones, y el proceso de ensamblaje darían un impulso a la fabricación y a la comercialización de zapatos. Nuestros zapateros ya podían viajar con mejores medios a lugares más alejados.
     Aquellos núcleos de zapateros irían creciendo y a finales de aquel siglo, el XIX, la industria de fabricación de calzados en Elda sería una realidad. Ya en la última década del siglo habían fábricas de calzados en Elda que emplearían hasta 500 personas y producirían miles de zapatos de todas clases (en aquellos años los tipos de calzados de niño, caballero y señora se mezclaban dentro de las mismas naves industriales).
     Si aquellos pioneros de la industria del calzado, hubiesen buscado su trabajo y su riqueza, en otras fuentes diferentes al calzado, Elda probablemente hoy sería otro tipo de ciudad. 

     El calzado no solo ha consolidado nuestra economía como ciudad industrial, sino que ese oficio tan unido a la creatividad, al diseño, a las formas y al ser humano en su afán de innovar ha conferido a nuestro pueblo unas cualidades únicas y excepcionales que rondan la actividad artística. Pero Elda ha ido más allá, sus pobladores que se nutrieron de muchas personas que llegaban a la ciudad en busca de trabajo y fortuna, han proyectado un dinamismo que difícilmente es comparable con otras ciudades de nuestro entorno.
      Durante muchos años, hemos sido admirados, respetados e incluso envidiados. Elda creció de forma extraordinaria gracias al tesón de sus habitantes y Elda se posicionó en el orden internacional, gracias a su creatividad y a su forma de generar nuevos horizontes: las Ferias del Calzado y las instituciones que rodean al sector zapatero son buena parte de ese dinamismo creado desde Elda, para todo el sector zapatero.
     Es importante volver a sentir ese legítimo orgullo del que sabe que vive y trabaja en una ciudad excepcional, con gentes excepcionales y por la que se sacrificaron cientos de eldenses en el pasado, y que si pudiesen alentarnos nos reclamarían mayores esfuerzos y sacrificios para seguir luchando por nuestra industria y por nuestro pueblo.
* Publicado en el Blog "Calzado" del semanario Valle de Elda


jueves, 19 de febrero de 2015

Libro sobre la Historia del Museo del Calzado

He publicado un libro que se titula "Museo del Calzado. Orígenes y consolidación (1986 - 2005). En él se narra de forma secuencial todos aquellos aspectos que dieron lugar al nacimiento del Museo del Calzado de Elda. Con fotografías de los principales eventos: "Mejor Calzada"; "Premio Periodístico Luís García Berlanga"; "Calzapinta y Calzacuenta"; Homenaje a los distintos oficios en el pasado;  Concursos, exposiciones y un largo etc..
Un libro que se presentó el pasado día 16 de Febrero y que está a la venta por 15€ en el Museo del Calzado, ya que se ha entregado todos los beneficios económicos a la citada institución, para su mantenimiento.
Se enviarán ejemplares solicitándolos a info@museocalzado.com

Entrevista sobre la creación del Museo del Calzado

Una entrevista como consecuencia de la publicación de un libro sobre la Historia del Museo del Calzado de Elda

martes, 2 de septiembre de 2014

Los zapatos de un Santo


Cuando se iniciaron los trabajos para dotar a Elda de un Museo del Calzado, estaba convencido de que un día, ese Museo, podría albergar grandes e importantes piezas, de hecho el haber vivido tantos años en una ciudad con el prestigio en la fabricación de zapatos como Elda, era una garantía de éxito para cualquier coleccionista de zapatos o enseres relacionados.
En nuestra ciudad se ha fraguado una importante industria, que arranca desde mediados del siglo XIX. Solamente con las aportaciones de los objetos, maquinarias, zapatos o documentos, de una parte de aquellas industrias del pasado, Elda hubiese mostrado un magnífico Museo.
En aquellos años de final de la década de los ochenta, nuestras ilusiones no iban más allá de tener, algún día, una amplia colección que nos permitiera mostrar al mundo nuestro pasado como zapateros. Pero con el transcurso del tiempo, las ilusiones y los proyectos se fueron agrandando y, de unos modestos ideales, pasamos a otros más ambiciosos; esos otros, fueron creciendo con los contactos establecidos y con las perspectivas que  se iban abriendo. Primero sería nuestra industria y nuestros zapateros, después las industrias y los zapateros del país y más tarde, los objetos relacionados con el calzado a todos los niveles.
Visitas a anticuarios y mercadillos, nos proporcionaban nuevos fondos para agrandar nuestro objetivos. También los contactos con otros museos relacionados con el calzado, nos inspiraban nuevas acciones; y es ahí, en una de las visitas a esos otros museos, como empezó esta bonita historia relacionada con los zapatos de San Juan XXIII.
La visita a Vigévano
  En Octubre de 2003, fui invitado a los actos de la fiesta que realiza cada año el Consorzio Nazionale Santi Crispino e Crispiniano, con motivo del día de los Santos Patronos del gremio de zapateros, en Vigévano (Italia). En esos días 25 y 26 de Octubre, se celebraron unos actos muy emotivos y singulares para celebrar la "XXIII Festa del Lavoro", también llamada, "Festa dell´Uomo" (fechas que conmemoran en todo el mundo la festividad de San Crispín y San Crispiniano), consistente en la entrega de unos diplomas a empresarios y trabajadores de la industria del calzado de Italia, algo parecido a lo que realizamos en el Museo del Calzado de Elda, para homenajear a los trabajadores de los distintos oficios en la antigüedad. El día 26 se ofició una misa solemne presidida por el Cardenal Henri Schwerin (debo aclarar que tradicionalmente, los actos eran siempre presididos por un Cardenal, para darle mayor solemnidad e importancia al acontecimiento); en el transcurso de la misma, se impuso a cada uno de los homenajeados la "capa blanca", distintivo del Consorcio de San Crispín y San Crispiniano. Esas distinciones recaen en personas locales, pero de forma extraordinaria en algunos otros que proceden de España, en ese año recibieron la capa, el industrial eldense Manuel Amat, que fue gerente de la antigua y conocida marca de zapatos "Margarita" y también el director de la Federación de Industriales del Calzado de España.
  

                                                        Saludando al cardenal Schwerin
El Museo del Calzado de Vigévano
En aquellos días visité el Museo della Calzatura e della Técnica Calzaturiera "Pietro Bertolini", uno de los museos de calzado más antiguos de Italia y del que había oído hablar mucho, manteniendo una reunión de trabajo con el director y el personal técnico. Se trataba de un museo enmarcado en un recinto impresionante, como también eran sorprendentes las piezas que contenía, entre ellas algunos zapatos de varios papas.
Está ubicado en la plaza Ducale, construida por Ludovico el Moro en el año 1492, así como el castillo fortaleza de Vigévano, compuesto por la torre de Bramante, con un puente de entrada, con un enorme patio para las antiguas caballerizas, y en el salón principal, allí está el Museo del Calzado, recordando a los visitantes que ese lugar emblemático de la antigüedad, debía guardar las reliquias de una industria brillante del pasado, como lo fue la fabricación de calzado en Vigévano.  El nombre de "Pietro Bertolini" se debe al creador y primer director de ese Museo al que dedicó muchos años de su vida, hasta conseguir posicionarlo entre uno de los mejores del mundo.

 Palacio Ducal sede del Museo del Calzado 
En una de las vitrinas, se exhibían unos zapatos del papa Juan (también otros papas como Pio XI y Juan Pablo II). , lo que dio lugar a una conversación alrededor de la figura de Juan XXIII y de cómo había llegado esos zapatos a dicho museo italiano.  

 Prendas papales en un Museo                                       Escudo de Juan XXIII                      

 El Papa Juan XXIII
               Ángelo Giuseppe Roncalli, nació el 25 de Noviembre de 1881 en el caserío Brusico de Sotto Il Monte, provincia de Bérgamo (Italia) en el seno de una humilde familia numerosa, 10 hijos, ocupando el tercer lugar en el orden de nacimientos. Fue educado en la pobreza, una condición que con frecuencia acompaña a la vida de los grandes hombres. Fue ordenado sacerdote en 1904 y celebró su primera eucaristía en la basílica de San Pedro de Roma.
                                              Habitación donde nació el  papa Juan XXIII
               A lo largo de su carrera sacerdotal ocupó diferentes cargos y fue movilizado al estallar la I Guerra Mundial, en la que participaba como capellán de campaña y con el grado de teniente, en esos años, sus dotes de bondad y sacrificio supuso un ejemplo digno de los mayores elogios, por lo que se ganó el respeto y el cariño de los soldados. Al finalizar la guerra regresaba a Bérgamo y es allí, en el año 1921, donde funda la “Casa del Estudiante” dirigiéndola hasta que el Papa Benedicto XV le nombra en Roma director del Consejo Nacional Italiano de la Obra de Propagación de la Fe, realizando durante cuatro años una labor excelente como organizador .
               El 19 de Marzo de 1925 fue Consagrado Obispo, actuando en Bulgaria de Delegado Apostólico, después en 1.934 parte a Grecia, más tarde a Turquía y es nombrado Administrador Apostólico de Constantinopla. En los más de diez años que estuvo en aquellas tierras, se ganó la simpatía de personas, incluso no católicas, que detectaron inmediatamente en Roncalli, una gran bondad y comprensión hacia los más débiles. En 1.944, y recién acabada la ocupación alemana en Francia, es nombrado Nuncio Apostólico en aquel país. En 1.953, el papa Pío XII le nombra cardenal e inmediatamente, Patriarca de Venecia.
               A la muerte de Pío XII, es nombrado papa con el nombre de Juan XXIII. Este nombramiento marca un paso trascendental en la historia de la Iglesia Católica. Roncalli no era en absoluto uno de los Cardenales que sonaban para ocupar la Cátedra de Pedro, de hecho, en las primeras votaciones en el Cónclave, ni siquiera aparecía su nombre, sin embargo, tras repetidas votaciones, su nombre se fue afianzando y finalmente ante la sorpresa propia, fue elegido y en su elección, dada su humildad y enorme bondad, se pensó más que como un papa capaz de dar grandes impulsos o cambios a la Iglesia , como un Pontífice continuista y de “transición”, era lo que llamarían entonces un “papa de paso”, sin embargo nada más lejos de la realidad.

                    
                                                       Juan XXIII coronado Papa       

                                                         Calzando los zapatos blancos
               Juan XXIII, que fue nombrado Papa el día 28 de Octubre de 1.958, y el rito de la coronación en la Plaza de San Pedro del Vaticano, tuvo lugar el día 4 de Noviembre de 1958. Demostró inmediatamente su enorme capacidad para el cambio, así a los pocos días de su proclamación, nombra por primera vez en la historia del Vaticano, cardenales a Obispos de otras razas, un Filipino, un Japonés y un Africano. Este papa no solo gobernó la Iglesia con decisión e introduciendo sustanciales cambios, sino que preparó el mayor acontecimiento llevado a cabo en los últimos siglos por un Pontífice, la puesta en marcha del Concilio Vaticano II, anunciado a los pocos meses de su elección el 25 de Enero de 1.959; gran parte de la Curia romana llegó a pensar que este Concilio podría romper la disciplina de la Iglesia ya que los grandes temas que iban a ser tratados: la unión de las iglesias, la reforma interior de la Iglesia católica y su disciplina y la adaptación del catolicismo a los tiempos modernos, eran de una enorme trascendencia y sumamente sensibles para los sentimientos de la propia curia de Roma incluso, cuando se avecinaba la muerte del papa el 30 de Junio de 1.963, se pensó que el Concilio quedaría inconcluso como ya ocurriera con el Vaticano I.
Publicó siete encíclicas, destacando en 1.961 “Mater et Magistra” con una gran preocupación por la figura del individuo en la sociedad moderna, y “Pacem in terris” en 1.963 donde trató las relaciones internacionales.
En la Basílica de San Pedro del Vaticano se puede ver el cuerpo del Sumo Pontífice Juan XXIII. Este papa murió en 1963 y en el año 2001, por motivo de su beatificación, se decidió abrir los 3 ataúdes con los que se entierran a los papas. Su cuerpo se encontró incorrupto pero el descubrimiento no implica un milagro. El proceso de inyecciones de formalina al que se sometió al cadáver de Juan XXIII permitió que sus tejidos no se deterioraran. Además de su aislamiento en los tres ataúdes. Ahora le podemos contemplar con la misma vestimenta con que fue enterrado. En la cabeza lleva la papalina, guantes en las manos y las túnicas papales, además de los zapatos bordados de color rojo, a tono con la túnica (no eran los usados en su coronación). El lugar en el que está expuesto el cuerpo es la capilla de San Jerónimo porque el papa admiraba a los padres de la Iglesia y a este Santo en concreto. Juan XXIII, cambió con el concilio Vaticano II, la estructura de la iglesia y contó con la simpatía de la gente.
    

                                                       El cuerpo de Juan XXIII                         

                                                    Detalle del calzado del Papa Juan 
La generosidad del Cardenal Lori Francesco Capovilla
Me comentaron que el que fuera secretario personal del Papa, el Arzobispo Loris Capovilla, actualmente Cardenal, a cuyo cargo estaba el museo que, dedicado a Juan XXIII, estaba abierto en Sotto il Monte; era un hombre de muy avanzada edad, pero aún así, seguía custodiando la Casa Museo, donde se conservaban las vestimentas  y objetos personales de aquel Santo Papa; nos invitaron a realizarle una petición por escrito en ese sentido; solicitar algún zapato del "Papa Bueno" como se le conoció cariñosamente.
Loris Capovilla fue  Ordenado sacerdote el 23 de mayo de1940, se integró en el clero de Venecia como capellán militar durante la Segunda Guerra Mundial y después, el 8 de septiembre de 1943, colaboró con la Resistencia Italiana. Inició su labor como sacerdote patriarcal con el cardenal Ángelo, electo Patriarca de Venecia en 1953, que lo tomó como su secretario personal. Después de ser elegido como Juan XXIII, Capovilla mantuvo su puesto y asignación y le siguió a Roma. Fue su más estrecho colaborador durante su pontificado, que terminó en 1963, participando también en el Concilio Vaticano II.
                                               El Papa Juan y su secretario Lori Capovilla  
                                          El Papa Francisco nombra Cardenal a Capovilla 

La llegada de los zapatos del Papa Juan
De regreso a Elda, preparamos los escritos que nos habían sugerido y solicitamos unos zapatos, siempre por mediación de uno de los amigos personales de Capovilla, Ángelo Caserio, a quien conocimos en Vigévano por ser uno de los organizadores de la fiesta en honor a San Crispín, los remitimos al entonces arzobispo Capovilla y esperamos a que nuestra solicitud fuese estimada. Al cabo de unas semanas recibimos una carta, por la que se había valorado positivamente nuestra petición y "conocedor de la importancia del Museo del Calzado de Elda", nos remitían los zapatos del Santo Padre Juan XIII; pero la sorpresa fue que esos zapatos eran, nada más y nada menos, que los que calzó el Papa el día de su coronación en la Plaza de San Pedro, así se afirmaba en el Certificado que se acompañaba. 
 Los zapatos llegaron junto con unas calzas o medias de tejido blanco con ribetes en hilo de oro, que se solían emplear en este tipo de ceremonias y que también fueron usados por el papa Juan.
                                                                   Zapatos y calzas del papa                         
                                                          Certificado de autenticidad 
                      
La llegada de los zapatos del papa a Elda se convirtió en un acontecimiento que me atrevería a clasificar de "histórico", por la relevancia que tenía para el Museo y también para la ciudad. Con el párroco de la Iglesia de Santa Ana, José Navarro, preparamos el recibimiento que se merecía una prenda de uno de los papas que estaba llamado a subir a los altares.
El día 13 de Octubre de 2004,a las ocho de la tarde, dio comienzo el acto con la visita del Obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, Victorio Oliver Domingo, a las instalaciones del Museo del Calzado. En el salón de actos del Museo y ante un público que abarrotaba el aforo,  agradecimos la visita del Obispo y la donación que se realizaba, estando presente la persona que lo hizo posible, Ángelo Caserio;  el obispo Oliver repasó la vida y obra del Papa Juan XXIII. Posteriormente el propio Obispo, acompañado por los presentes, entre los que se encontraban los distintos sacerdotes de las parroquias de Elda, y seguidos del público asistente, se procedió a depositar los zapatos de Juan XXIII en la vitrina habilitada para tal efecto.
  
                         Momentos del acto de entrega y colocación en la vitrina del Museo 

El día 27 de Abril de 2014, Juan XXIII pasó a ser un Santo de la Iglesia Católica, junto con el papa Juan Pablo II; con la coincidencia que la canonización se producía en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, convocado por el papa Juan para abrir la Iglesia a los humildes.

 Sus zapatos y sus calzas, se conservarán en el Museo del Calzado como una reliquia del Papa que inició el proceso de renovación de la Iglesia.
Para el Museo y para la ciudad de Elda, el honor y el privilegio de conservar para siempre una reliquia de un Santo, marca uno de los hitos más importantes, desde el punto de vista religioso, del siglo XXI y dan un toque de exclusividad a la muestra zapatera.
José María Amat Amer  

Bibliografía
Museo del Calzado de Elda
Museo del calzado de Vigévano
Biografías y vida
Wikipedia
www.papagiovanni.com
CALZARTE
Imágenes Google
La FICIA. Un gran esfuerzo colectivo

* Publicado en la Revista "Fiestas Mayores" en Septiembre del año 2014





martes, 3 de junio de 2014

Las Huestes del Cadí

Un año más han pasado las fiestas de Moros y Cristianos que en honor a San Antón, se celebran a principios del mes de Junio en Elda.
Este año ha habido cierta polémica sobre el nombre de Cadí, su origen y como llegó a nuestra comparsa "Las huestes del Cadí".
En este mismo blog creo que hay algunas referencias a los orígenes de la comparsa y también como se llegó a denominar Huestes del Cadí.
En un extraordinario que publicó, sobre la fiesta, el diario Información, el día 31 de Mayo, se publica una carta de un festero que aclara algunos aspectos relacionados.

  
Para comprender mejor el origen de esta comparas del bando moro de las Fiestas de Elda, se publicó en el año 2001, un trabajo que daba a conocer el nacimiento de Las Huestes del Cadí.





Quizás uno de los logros más importantes de la fiesta de moros y cristianos de Elda, ha sido el carácter cultural que la envuelve. No solo es diversión en las actuales fiestas. Las comparsas se esfuerzan, durante todo el año, en realizar actividades de tipo cultural que enriquezcan la fiesta y la cultura de la ciudad.
Por parte de Las Huestes del Cadí, se puso en marcha en el año 1976, un concurso de dibujos y pintura para niños que desembocó en 1979, en el "Concurso Internacional de minicuadros", llegando a tener una gran acogida, hasta el punto que se reciben más de 1600 obras pictóricas, en pequeño formato, procedentes de todos los rincones del mundo.
También en un escrito publicado en aquella revista de 2001, se da cuenta de lo que supone ese concurso internacional y el valor cultural que aporta a la ciudad.




  

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Reflexiones personales sobre La Mejor Calzada

Estos días se anuncia la nueva Mejor Calzada de España 2013; en esta ocasión el galardón ha recaído en María Teresa Campos, presentadora de TV5.

El premio a la "Mejor Calzada de España", se creó en el año 1999 con la idea de prestigiar el calzado fabricado en Elda a través de una mujer que, además de calzar bien, potenciase el calzado de bottier por su elegancia, estilo, personalidad (entre otras cualidades). La idea inicial de Luís García Berlanga, la llevé a la práctica realizando las bases y situando los aspectos más importantes a tener en cuenta para fallar esta distinción, nombramos un jurado de reconocido prestigio e iniciamos la andadura con el primer fallo en Ana Rosa Quintana, una mujer joven, que acababa de publicar su primer libro, llevaba un programa de televisión en Antena 3 y calzaba bien; después sería Anne Igartiburu, Concha Velasco, Carmen Cervera, Paz Vega...etc..

Desde hace unos años, bajo mi punto de vista, se han cometido varios errores que pudieran repercutir en este tipo de premios, su prestigio y su trayectoria.  El primer error fue conceder esta distinción a una mujer política en pleno ejercicio de su cargo y sin que se hubiese distinguido por otras causas, fue el caso de Esperanza Aguirre que, en lo personal no tengo nada que objetar ya que me parece una mujer muy válida y preparada, pero que esa puerta se abrió a la posible incorporación de nuevas mujeres políticas que, la presidenta o presidente de turno  del Patronato de la Fundación Museo del Calzado, pudiese sugerir y no hay motivos fundados para que en el futuro una líder de un determinado partido político, pueda ser proclamada "Mejor Calzada" simplemente por congraciarse con el personaje, por gratitud, o cercania ideologica. El segundo error se cometió, siempre bajo mi particular opinión,  al nombrar a una contertulia de uno de los llamados "programas basura", en una televisión nacional; eso en nada puede beneficiar a nuestro calzado y sin embargo sigue creando un triste precedente que podria llegar a suponer un lastre para posibles candidatas al premio que, ante semejantes antecedentes, desestimen la nominación. Más tarde, el premio recayó en la Duquesa de Alba que, aunque fue un alarde de difusión en medios nacionales, no es precisamente la persona adecuada para abanderar un calzado tipo bottier de tacón alto....la conclusión es obvia. Este año la candidata, Sra. Campos, sigue sin ser una adecuada representación del zapato de lujo hecho en nuestra ciudad; se trata también de una anciana honorable que no es la idea que puede sugerir de una mujer  sobre unos zapatos de aguja, aunque los calce y sean sus preferidos.

La idea fundacional se ha deteriorado y si se me permite la expresión, se ha vulgarizado. La mejor calzada debe ser una mujer que sepa calzar con elegancia esos zapatos que se hacen en Elda, que no son otros que zapatos de tacón, la mayoría de tacón de aguja. La mujer mejor calzada debe ser la imagen de un calzado de estilo para mujeres con estilo, si es ese el zapato que se pretende seguir produciendo y, sin ánimo de menospreciar a las personas que han sido premiadas últimamente, no son en absoluto los ídolos en los que un fabricante de zapatos de Elda pondría sus zapatos para promocionarlos en un mercado de gente joven, atrevida, elegante y de calidad.

Como fundador del Museo del Calzado y como creador de las bases de este premio, protesto por la forma en que se está realizando, mi protesta queda aquí, en mi blog personal, podría haber utilizado otros canales públicos pero ante todo no pretendo hacer ningún daño a la industria del calzado de Elda, cosa que podría ocurrir ante una polémica en medios de comunicación, lo que ahora deseo es que todo esto no sea irreversible y se imponga la sensatez en otros eventos futuros.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Fabricación de pisos de cuero y de goma

Incorporamos un video de una fábrica auxiliar a la del calzado, se trata de una fábrica de pisos para el calzado, tanto de suela de cuero como de goma y en diferentes fabricaciones, algunas de ellas con un prefabricado avanzado.

La filmación está hecha por las manos inexpertas de un aficionado, por lo tanto deben disculpar las deficiencias que puedan observarse. Tratamos de dar una idea de como se produce el trabajo en este tipo de industrias.



Bibliografía: "Tecnología del Calzado"

martes, 19 de noviembre de 2013

Fabricación mecanizada de calzados de bottier



El video que se ha insertado se realizó en una fábrica mecanizada de calzado de señora hace un tiempo, se trata de una fabricación típica del calzado que se fabrica en Elda, es decir, zapato de mujer de calidad, ahora se han colocado unas notas para comprender mejor el proceso..

 El video está hecho de forma amateur, por ello las imágenes pueden llegar con cierta falta de calidad, pero lo que se pretende es que el gran público conozca las fases y las múltiples operaciones que se realizan en una zapato de esas características. Solo conociendo el proceso, se valorará mejor la calidad del calzado.

La ciudad de Elda es la cuna del calzado bottier o zapato de tacón alto y de aguja, es una ciudad que ha ido depurando sus fabricaciones de calzado, hasta quedar especializada a una única producción de calzados de mujer de calidad, llamado en el argot zapatero, "zapato de lujo".

En las imágenes se aprecia la especialización de los operarios y su destreza y profesionalidad.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Nuestra seña de identidad

 
Estamos asistiendo estos días, desde una importante ciudad zapatera, a una campaña iniciada para identificar a la población con la producción y fabricación de calzados; se trata de la puesta en marcha de una serie de actuaciones para potenciar "La Ciudad del Zapato" y eso no deja de ser una brillante idea que en Elda, hemos venido impulsando desde hace muchos años, empleando todos los medios que supimos o pudimos poner en práctica.
Hasta el año 1991 quizás esa identificación no fuera tan necesaria, ya que entonces todavía teníamos las Ferias del Calzado que hablaban por la ciudad y sus habitantes, pero a raíz de la desaparición de las exposiciones feriales, Elda dejaba de ser una población objetivo de visitantes y compradores, para transformarse en un pueblo más en los que hay una industria destacada de fabricación de calzados. ¿que nos diferencia de los demás?, a mi juicio son matices muy relevantes que hace de nuestra industria muy diferente y, hasta cierto punto, exclusiva. No en vano la ciudad ha renunciado a la fabricación de otro tipo de calzados que no sea el de mujer de las gamas media y alta; en Elda no se fabrica caballero, ni zapato de niño (salvo excepciones), aquella incipiente industria que empezó en el año 1840 con la producción de zapatos para niños y, en poco tiempo, para todas las clases, aquella ciudad de final de siglo XIX que llenaba sus fábricas de calzado de todos los tipos, se ha ido depurando para llegar a la única fabricación de calzado de mujer  de lo que se llama en el argot zapatero "calzado de lujo", pues bien, y dado que este pueblo seguirá siendo lo que es y la riqueza que se genere la generará desde esa única especialidad, debemos... , tenemos la obligación de potenciar y mantener nuestras señas de identidad para fijar de nuevo los ojos del mundo zapatero, desde ahí pónganse los títulos y eslóganes que se desee o que la imaginación nos depare, pero hagamos pueblo reivindicando lo que mejor sabemos hacer, a sabiendas de que el mundo reconocerá ese merecido prestigio.
Estos días también se ha hablado de que Valverde del Camino inauguraba una gran escultura dedicada al boto, que es la identidad de su industria, aunque también en aquella ciudad abundan otro tipo de fabricaciones como la de los bolsos y marroquinería en general, sin embargo ese boto es el símbolo de la población, es lo que les ha reconocido en el mundo y a ello se aferran.

Quisiera desde aquí hacer un nuevo llamamiento a retomar la ilusión y la esperanza en nuestra industria y marcar, como si de un sello de garantía se tratara, la identidad actual de nuestra población, el zapato de mujer de calidad, y para ello implicarnos todos en potenciar estas señas en las redes sociales (a las que estamos volcados cada día y que sirven de excelente correa de transmisión). Se me ocurre pensar, que esos zapatos que exhiben algunas ciudades zapateras en exposiciones temporales, en plazas y esquinas, y que se gestaron en Elda, se incorporen a nuestro paisaje urbano de forma permanente, mejorando y ampliando sus unidades, de tal forma que el visitante sepa lo que hacemos sin que haga falta decir una palabra, y también en lugar visible (podría ser en la glorieta de entrada a la ciudad donde está ese gran mosaico con el escudo de Elda) una escultura permanente de un soberbio zapato de tacón de aguja, el sueño de nuestro amigo y colaborador que fue Luís García Berlanga.
 
José María Amat Amer. Fundador del Museo del Calzado
 
* Escrito no publicado en prensa

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Apuntes sobre la antigua Iglesia de Santa Ana

Cualquiera que haya leído sobre Elda lo que algunos historiadores locales han escrito, como Lamberto Amat y Sempere, en sus libros facsímil de 1873 y 1875, o Alberto Navarro Pastor, con su Historia de Elda, entre otros, podrán comprobar la sobresaliente evolución de un pueblo en permanente desarrollo.

La obra de Lamberto Amat, "Elda, su antigüedad, historia", es un maravilloso relato, casi un diario, de una villa que crecía en pleno siglo XVIII; la descripción que en ella se hace de determinados monumentos del pueblo, entre ellos su Iglesia, da pie a que se pueda seguir ahondando en detalles que deben ser conocidos por los eldenses, ya que en algunos de ellos se habla de auténticas joyas (hoy desaparecidas) con las que contaba el municipio en aquellos años.
                                                     Altar Mayor de la Iglesia de Santa Ana

Mis recuerdos, desde muy pequeño, han ido ligados a muchos acontecimientos de esta noble y próspera ciudad; mi padre me describía con mucho detalle algunas cosas que no podía observar físicamente porque habían desaparecido; entre ellas el Convento de Franciscanos, el antiguo Hospital o la destruida Iglesia Parroquial de Santa Ana.  Sobre esta última la recorría mentalmente, casi siguiendo cada rincón de sus altares y naves; mi padre, desde muy joven, adoraba a su tío que era el presbítero de la Iglesia de Santa Ana y que se llamaba José María Amat Gras (1863 - 1941)  (de ahí viene mi nombre de pila), era hijo de Matías Amat Amorós y Maria Gras Crespo, en los últimos años de su vida, ese venerable anciano acudía a su Iglesia para decir la primera misa del alba, sobre la 6,30 de la mañana como era costumbre, y muchos días le acompañaba mi padre, él me transmitía la gran satisfacción que experimentaba acompañar a su tío muy anciano y, especialmente , con motivo de las Fiestas Mayores, colaborar en el encendido de las miles de velitas que rodeaban las balaustradas de los altares (una operación que repetiría desde que recordaba tener uso de razón) y de forma especial en las misas solemnes del día de la Virgen o del día del Cristo. 

                                              José María Amat Gras. Presbítero de Santa Ana

                                                    Padrón de vecinos del año 1875

Evidentemente yo no conocí la antigua Iglesia de Santa Ana, pero siempre he recordado como un ejemplo de perseverancia, el insistente trabajo que realizó su primer párroco en la reconstrucción, José María Amat Martínez, que aunque también tenía el mismo nombre y primer apellido que aquel tío de mi padre,  no tenían parentesco alguno, aquel cura, Amat Gras, falleció en el año 1941; pero a vueltas con ese trabajo de reconstrucción desde mis recuerdos de niño oía en cada misa de once (esa era la misa de los niños) la cantinela de siempre...."la campaña de la loseta de mármol" por ejemplo, con la publicación en un panel en la propia parroquia, de las personas que se suscribían y donaban las cantidades en pesetas para la reconstrucción, después sería el pintado de las paredes, los altares....y especialmente los de los Santos Patronos.

Pero volvamos atrás...., ya he dicho que aquel anciano sacerdote, José María Amat Gras, falleció dos años después de acabada la guerra civil y tras los desmanes que cometían las turbas enloquecidas con ansias de venganza e ira incontenible, especialmente hacia la Iglesia Católica, hasta el punto de cometer auténticas locuras (que en nuestra mentalidad del siglo XXI es difícil poder comprender) especialmente con curas, monjas o personas significadas por su entrega a la Iglesia, quemando Templos y Conventos ..... y Elda no fue una excepción.

 En Elda fueron asesinados casi todos los sacerdotes y muchas personas que se habían significado por sus ideas religiosas, además de otras que fueron producto de venganzas o persecuciones  personales. ¿Cómo fue posible que un cura de Santa Ana, que siempre vistió sotana, fuera respetado en aquellos días? , la respuesta me vino por casualidad muchos años después.

 A pesar de la diferencia de edad, tuve un amigo que casi me duplicaba en años pero era un gran conversador y una persona de una especial talla humana, y sin saber de su pasado me gustaba hablar con él y pasear, en los últimos años de su vida, por el entorno de la calle José María Pemán que era el lugar en el que tenía mi trabajo; aquel amigo se llamaba Andrés Lloret Martí, era un intelectual, un poeta y para mí, un hombre muy equilibrado que con argumentos rebatía ideas y defendía criterios.

Cuando un grupo de amigos nos hicimos cargo de la directiva del Club de Campo, creamos un fondo editorial para publicar obras de escritores que relatasen, en prosa o en verso, temas relacionados con Elda o que aportasen valores literarios desde esta ciudad, así conocí a Lloret; se publicó un poemario llamado "Rama de laurel" . Un buen día Andrés me contó un pasaje de su vida de la que se sentía orgulloso (y no era para menos), recordando mi nombre y primer apellido, me confesó que él conoció a un anciano sacerdote de igual nombre (debo aclarar que Lloret desconocía mi procedencia hasta ese momento), su relato me emocionó. En aquellos días inmediatamente anteriores a la guerra civil, habían individuos  exaltados que ayudados con otros que recorrían los pueblos, se dedicaba a dar lo que llamaban "paseos" y que no era otra cosa que sacar de sus casas a personas inocentes y arrastrarlas hasta dejarlas muertas junto a las cunetas de cualquier carretera y, en la mayoría de casos, solo por sus creencias religiosas o por haber servido a la Iglesia..... allí, en una de esas algarabías, alguien se acordó del único sacerdote que seguía vivo en Elda, "D. José María el vicario", como se le llamaba, y esas gentes enardecidas y alentadas por el odio, el rencor y la inconsciencia, decidieron encaminar sus pasos a la casa del sacerdote que esperaba vestido con su sotana habitual, sentado en una silla en el hall de entrada, la llegada de aquellos que le iban a martirizar...., pero Andrés que era un joven perteneciente a las juventudes socialistas, que con muy pocos años idealizada los conceptos de libertad y justicia en la adecuada dimensión, corrió por las calles del casco antiguo de la ciudad para situarse en la misma puerta de la casa del cura y cuando llegaron aquellos coléricos criminales, les advirtió que ese hombre era una persona ejemplar y nadie debía tocarlo a no ser que antes lo eliminasen a él; eso le valió al sacerdote salvar la vida. Este relato lo conté a mi madre en casa y, aunque ella había oído algo sobre las personas que intervinieron en salvar al tío de mi padre, no conocía con detalle el desarrollo de los acontecimientos, sabía que hubo algunos gestos heroicos como el que estoy narrando. 
Como es natural, mi respeto y admiración por Andrés Lloret se incrementó  y a partir de ese momento,  con un sentimiento de gratitud, pero sobre todo porque efectivamente estaba ante una persona que merecía ser escuchado.

Pero los desmanes siguieron y le tocó el turno a la Iglesia de Santa Ana, interiormente una joya barroca, que se había construido en el año 1528, sobre las bases de una antigua mezquita y en la que habían intervenido muchos fieles con aportación de recursos y que contenía tallas de gran valor y pinturas que, por su calidad, han pasado a la historia de la pintura valenciana, entre ellas tablas que decoraban las paredes de la capilla de la Virgen del Rosario (antesala de la capilla de la Virgen de la Salud) y que databan del siglo XVI .

Según Lamberto Amat, en el año 1747 se procedió a una ampliación del templo de Santa Ana, con la colocación de la primera piedra en los terrenos que ocuparía la capilla de la Virgen de la Salud, se trataba de un acto solemne en con el clero en procesión y asistencia del Ayuntamiento y el alcalde José Linares a la cabeza. Las obras se acabaron el 3 de Septiembre de 1757, con remodelación de la fachada y la colocación de estatuas "vaciadas en piedra extraída de Bateig"; este libro escrito por Lamberto Amat, me da pie para investigar en los artistas que intervinieron en dar realce y belleza a la desparecida Iglesia de Santa Ana, en un periodo anterior a 1936.

Entre los diferentes artistas , había una escultura de la Virgen hecha por el escultor y restaurador oriolano Antonio Perales , hermano del también ensamblador y maestro tallista Jacinto Perales, que intervino en la creación de varios retablos y esculturas que se encuentran todavía en muchos templos de España, entre ellas destaca la portada de la Iglesia de Santiago en Orihuela, de estilo barroco dividido en dos cuerpos con columnas salomónicas, adornos florales y cariátides, obras de indudable valor artístico; las estatuas de un ángel y las de San Joaquín y Santa Ana, realizadas por otro escultor, Ignacio Esteban Díaz, que era un artista consagrado en el siglo XVIII y que sus esculturas han destacado en el arte religioso, como "El retablo de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen Niña", de la iglesia de Santiago de Orihuela; Francisco Mira,  perdiéndose también varias tablas del pintor Cristóbal Llorens que decoraban la Capilla de la Virgen del Rosario;
Sagrada Familia de la Virgen

  la quema por el fuego de esculturas y tallas de otro gran imaginero de la época como fue Jerónimo Esteve Bonet, cuyas obras son apreciadas y conservadas en Museos e Iglesias; además de intervenir diferentes artistas en el dorado de los altares como Francisco Tormo cuya fama era conocida por la forma en que doraba los tronos o los retablos en algunos templos, también en los tronos de pasos para procesionar en la Semana Santa; el manto de la Virgen que fue adquirido a uno de los talleres especializados de la época y que regentaba Pedro Juan Begerot, como es natural en aquellos tiempos, totalmente hecho a mano con hilos de oro y plata formando los bordados típicos de este tipo de mantos; las puertas de la capilla de la Virgen que fueron esculpidas por el escultor Francisco Esteban, con una belleza en sus tallas que demuestran la valía artística de este famoso tallista; además de lámparas de plata hechas por el maestro orfebre Antonio Martínez, también de Orihuela y que trabajó en múltiples trabajos de orfebrería religiosa, en casi toda España . Los artistas que hemos nombrado, han pasado a la historia como ejemplo del arte del siglo XVIII y principios del XIX y sus obras se conservan en Museos y, especialmente, en Iglesias de muchas ciudades españolas, pinturas, tallas y decoraciones que, en nuestro caso, desaparecieron para siempre.
Capilla de la Inmaculada: Callosa del Segura
también se realizó un magnífico retablo con altar de madera en la capilla de la Virgen, obra del imaginero

Bajo la cúpula, en las columnas del crucero, se colocaron cuatro grandes oleos que representaban a los Doctores de la Iglesia y cuyo autor fue Fray Antonio Villanueva (1714-1785), además de otros dos lienzos, uno de la Virgen y otro de San José situados en la capilla a los lados del altar, ambos pintados por el mismo artista, que por su gran calidad es recordado y admirado en todo el país.
                                                        Cúpula de las Iglesia de Beniel

 Antonio de Villanueva fue merecedor de honores en su vida como pintor, arquitecto y escultor, nacido en Lorca el 30 de Agosto de 1714,  pintor del último barroco español, más conocido quizás fuera que dentro de Murcia, siendo hijo de un reputado tallista oriolano, Laureano Villanueva, que le dio una educación académica basada en la filosofía y la gramática. Pero a pesar de sus estudios Villanueva tenía una especial dedicación al dibujo. Sus estudios artísticos se inclinaron primeramente por la arquitectura y la pintura, mientras seguía avanzando en su segunda vocación, la religiosa junto a la orden franciscana. Fue trasladado, tras haber profesado y haberse ordenado sacerdote, al convento valenciano de San Francisco donde perfeccionó su técnica y trabajó en numerosas obras para el cenobio, pintando cuadros para el claustro, la iglesia, el retablo, el altar mayor, la capilla de la Orden tercera y una representación histórica del capítulo general de la Orden franciscana en el mismo convento en 1768. Fueron entonces muy variados los encargos que llegó a realizar, para Aguasaltas, un San Francisco para su retablo mayor, una Porciúncula (pequeña Iglesia donde empezó el movimiento franciscano) para la iglesia de Busto, los frescos del camarín de los franciscanos de Hellín, la vida de San Francisco en varios lienzos para Requena, 36 lienzos para las monjas franciscanas de Onteniente, otro cuadro del Santo Patrón para el convento de Alicante, varias obras para el Convento-Iglesia de San Juan de la Penitencia de Orihuela, a él se deben las pinturas del presbiterio, realizadas en 1780, los esgrafiados decorativos y, probablemente, la traza misma del convento y de la iglesia actual (1).
                                           Monasterio de San Juan, frescos de Villanueva.

 El lienzo pintado y que representa la Sagrada Familia de la Virgen y está situado en el bocaporte de la hornacina central del retablo dedicado a la Sagrada Familia en la Iglesia de Santiago de Orihuela (Monumento Nacional).

 El retablo de la Capilla Mayor, desafortunadamente perdido, también fue obra suya, hacia 1759. etc. A pesar de la pérdida de algunas de sus obras en distintos episodios históricos, el salón de sesiones del actual ayuntamiento de Elche conserva una Asunción pintada por Villanueva en 1747, con un gran efecto cromático y en el que están representados, ángeles, obispos, beatos, fieles y la Virgen en su Asunción a los cielos;  y en Murcia, la cúpula mayor de San Bartolomé de Beniel,  muestra también la decoración realizada por el artista a mediados del XVIII.

La cúpula del camarín de Nuestro Padre Jesús de la Iglesia de Santa Ana de Orihuela, y la capilla de la Inmaculada de Callosa del Segura que precisamente han sido objeto, recientemente, de una profunda restauración.

La academia de San Carlos lo nombró socio de mérito en octubre de 1768, y aún se conserva en ella un cuadro, "Las Tres Nobles Artes". Su celda conventual siempre estuvo abierta para los principiantes y estudiantes que buscaron en fray Antonio a un maestro ya consagrado, dirigió la Escuela de dibujo de Requena hasta que falleció el 27 de noviembre de 1785.
                                                      Alegoría de las Tres Nobles Artes

En el mural Fray Antonio de Villanueva realiza un tipo de pintura fresca y suelta de un gran efecto; realizaba un boceto a carbón sin grandes detalles, pintando sobre el blanco inmaculado del yeso, realiza los detalles valiéndose de tierra roja aplicada a pincel (sinopia); en las túnicas de los ángeles y santos emplea cinco colores: ocre, almagra, azul, rojo y verde, usando la gama de origen mineral, cálida y derivados de óxido de hierro; las alas y las nubes las trabajaba con añadidos de negro y tonos ocres a modo de molduras, consiguiendo las luces con el empleo del yeso (la actual tiza); suele emplear el negro a modo de veladura con el gris al fondo; con esta forma de pintar consigue una gran calidad que resalta y aumenta el efecto cromático; es probable que el aglutinante de los colores empleados fuese a base de una cola proteica. En este pintor hay que destacar el uso de oro en polvo, a modo de pincelada en sus murales.
                              Fresco de la cúpula de la capilla de la Virgen del Carmen de Orihuela.

Como dije anteriormente, la mayor parte de la antigua Iglesia se sufragó con colectas populares, a base de entregas que se realizaban, bien a la Iglesia misma o al Consistorio y como en aquellos años los medios económicos de los habitantes de Elda eran escasos en su mayoría, se solicitaba cualquier aportación en especies que después el Ayuntamiento o el cabildo lo entregaba a cambio de la limosna para la Iglesia, de esta forma se entregaban desde gallinas, pavos, conejos y demás animales de granja, hasta productos de la cosecha, que se recogían en los lagares de vino o en las almazaras de aceite, trigo, arroz, joyas, ropas y demás objetos que pudieran transformarse en dinero y que contribuyese a pagar las deudas contraídas con los artistas que realizaban los trabajos para la Iglesia de Santa Ana o para las capillas de los Santos Patronos, y "lo hicieron generosamente sin recompensa de ninguna clase. Las minuciosas y detalladas cuentas, dan a conocer estas particularidades y de todas y cada una de las partidas de entradas de fondos, parece que brota la expansión del entusiasta, acrisolado y general sentimiento de los hijos de este pueblo por proporcional a su común Madre, La Virgen de la Salud, una Capilla tan decorosa y digna, como les fuera posible realizarla, cual merece y es debida a tan Santa Señora." .

Trece años después, en 1770, se colocaría la primera piedra de la Capilla del santísimo Cristo del Buen Suceso, con la presencia del alcalde Gerónimo Sempere y el cura de la parroquia Bartolomé Payá.
El retablo del camarín del Cristo y las figuras, se realizaron por el escultor Francisco Mira, que en aquellos años realizaba imaginería para algunas Iglesias del Obispado de Orihuela y entre ellas, la capilla de la Virgen del Remedio de la Iglesia Arciprestal San Juan Bautista de Monóvar.

En la capilla del Cristo había unas preciosas pinturas al oleo de "insuperable belleza", según Amat y Sempere, que podrían pertenecer a la mano de una señora cuyo nombre se desconocía, sin embargo algunos atribuían al nombrado Fray Antonio de Villanueva, si bien y siempre según Lamberto, no era el estilo de este gran pintor. Esta capilla al ser más pequeña que la destinada a la Virgen, también tenía menos ornamentación.

En cuanto a la forma de sufragar los costes de la capilla del Cristo, fueron exactamente igual a la de la Virgen, es decir, por cuestación popular.

Pero la Iglesia destruida de Santa Ana, no era solamente los altares de los Santos Patronos o los de la Virgen del Rosario, San Antonio, Santo Tomás y San Francisco de Paula, que formaban la antesala del camarín de la Virgen de la Salud y que concentraban la mayor parte de obras escultóricas, pictóricas y de orfebrería; la riqueza patrimonial estaba también en el resto del recinto, con retablos en el Altar Mayor o los altares de San Miguel y San Rafael; todo el lugar sagrado era una meritoria obra barroca del siglo XVIII, que contenía obras de arte que venían desde el siglo anterior y que pertenecían al trabajo de muchos artistas de la época, algunos de ellos, como se ha dicho, de talla universal y que realizaron obras de arte para muchos templos que, afortunadamente, conservan en la actualidad.

Para acabar este corto recordatorio de la antigua Iglesia, lo haré de la mano del sacerdote con el que inicié este escrito, José María Amat Gras que, por circunstancias que en otra ocasión comentaremos, conoció y entabló cierto lazo de amistad con un inspector de policía que se llamaba Aurelio Blasco López, destinado a Elda y que lo asesinaron frente al bar Libory de Elda, en plena calle Jardines, por un ladronzuelo al que unos vecinos habían denunciado por robo y al ir a prenderlo sacó una pistola y disparó a "bocajarro"; pero volviendo al tema, Aurelio Blasco vino destinado desde Valencia en los años previos al inicio de la guerra civil y era nada menos que el único hijo varón de Aurelio Blasco Grajales, que fue uno de los masones más representativos de la Comunidad Valenciana, en su despacho de Valencia trabajó en su juventud Vicente Blasco Ibáñez, era abogado republicano, diputado en las Cortes Generales y presidente, desde 1885,  del grupo de librepensadores llamado "El Independiente" y que en su reglamento se adherían a la Unión Española de la Liga Anticlerical de Librepensadores; Aurelio Blasco López, que no se parecía a su padre, era conocido en Elda por una persona tolerante y nadie sabía de sus ancestros (salvo algunas personas), no era hombre de Iglesia pero respetaba, como hombre liberal, las creencias de cada cual. El cura José María, era consciente de que la Iglesia de Elda, que estaba cerrada desde hacía varias semanas, iba a ser destruida o al menos profanada, pero ese cura no podía salir a la calle ya que el alcalde de la época, Manuel Bellot, le recomendó expresamente que no saliese de casa por ningún motivo para no dar pie a que cometiesen otra barbarie. Por cercanías  familiares conoció a Aurelio y algunas veces conversaban sobre aspectos de la vida civil y también religiosa, así que el sacerdote tenía una idea muy clara de cómo era ese hombre.....un día le pidió un favor, puesto que era ajeno a cualquier sospecha de estar vinculado a movimiento alguno relacionado con la Iglesia, le solicitó su compañía para entrar en la Iglesia de Santa Ana y retirar las Formas Consagradas que todavía estaban dentro del Sagrario, ante el temor fundado de que la profanación llegase a realizarse de forma inminente, Aurelio se brindó a acompañarle y un día a las seis de la mañana (antes del amanecer), entraron en la Iglesia, recogieron las Hostias Consagradas y las trasladaron al Hospital para que las monjas las consumieran y las custodiases.


Después de todos los desmanes y tropelías que se realizaron en Elda y que culminaron con la quema de su única joya barroca del siglo XVIII, se salvó lo más importante para los creyentes, con la certeza de que la profanación en el Templo, no llegó a consumarse en lo más Sagrado que allí se guardaba.

* Publicado en la revista "Fiestas Mayores 2013" Septiembre 2013.