sábado, 2 de septiembre de 2017

"Zapatero a tus zapatos". Un cuento para las vacaciones



  La belleza de una obra de arte, frente a la humildad de un zapato para trabajar
Hace ya más de 25 años, en uno de mis viajes a Madrid para pasar el fin de semana y ver alguna obra de teatro, acudí a una de esas salas experimentales de teatro de innovación, creado por gente joven. Al sacar la entrada me entregaron una hoja en la que voluntariamente podía escribir un tema cualquiera  y depositarla en una caja que estaba justo al entrar a la sala. Aquello me hizo dudar, pero puesto que había acudido a ver un teatro innovador y creativo, decidí participar. En la cuartilla escribí simplemente "Zapatero a tus Zapatos". Nos aposentamos en las butacas junto con más de doscientas personas que llenaban el teatro y esperé para ver cuál sería la trama de la obra. Apareció en  el escenario un joven y explicó que la representación de esa tarde no tenía trama, ni título, ni argumento.... Se basaba exclusivamente en la creatividad de los actores y la improvisación. De las cuartillas que se habían entregado a la entrada y depositadas en una caja, se extraería una al azar y en base a las nota allí escrita se desarrollaría la obra. Naturalmente con un argumento improvisado, con la entrada de los actores en la trama  también improvisada me pareció esperpéntico y puse en duda de que esa "obra de teatro" pudiese tener algún tipo de éxito, pero estaba allí sentado y no era cuestión de poner pies en polvorosa, aguantaría estoicamente ese experimento, de hecho había acudido a ese teatro a presenciar algo diferente, pero la verdad nunca pensé que lo fuese hasta tal punto.
Con los cuatro actores en escena (dos chicos y dos chicas), subieron la caja que contenía las papeletas y la colocaron en el centro del escenario, hicieron subir a uno de los espectadores de la primera fila y ante todo el público metió la mano en la caja y sacó una papeleta. ¿Saben lo que decía la papeleta? "Zapatero a tus Zapatos". En ese momento ya tuve muy claro que el fracaso sería sonado. Desaparecieron los actores  y quedó en escena solamente uno de ellos, este dirigiéndose a los  presentes dijo que él era el responsable de una fábrica de calzados, pero también de alpargatas y que iba a relatar una historia de la que podríamos sacar una buena lección, En un lado del escenario se iluminó con una penumbra lo que podía representar una tienda de zapatos un hombre y una mujer hablaban sobre una gran confusión del fabricante al haber introducido en la caja, un zapato de mujer de tacón de aguja y una alpargata de hombre. La cuestión era que la mujer (que representaba el zapato de tacón de señora), deseaba salir inmediatamente de esa caja por sentirse vejada al estar junto a una alpargata. La mujer (el zapato de tacón) le contaba las fiestas a las que asistiría cuando lo comprasen, la envidia que generaría, con argumentos que exaltaba su vanidad, la riqueza, el mundo idílico que iba a abrirse ante sus plantas. El hombre (la alpargata) le hablaba de la humildad, de las personas que sufren por no poder tener ese calzado.  Entre ambos se produjo un acercamiento que acabó con una abrazo de reconciliación y el compromiso, del zapato de mujer, para que en su presencia sean respetados los derechos de los más necesitados, prometiendo abandonar el alarde de vanidad y haciendo de su persona (el zapato de tacón) una obra de arte por las manos del artesano que lo realizó y las otras personas que intervinieron en su elaboración para hacerlo tan sublime. La separación se produjo cuando al llegar un comprador y abrir la caja, la señorita de la tienda llamó a la fábrica para devolver ese pedido que estaba confundido. La separación del zapato de señora de tacón y la alpargata se produjo fundidos entre lágrimas y con todos los espectadores de pie aplaudiendo y, en mi caso, unido también a las lágrimas de esos zapatos a los que se les separaba para siempre.

*Publicado en Valle de Elda Agosto 2017

El Tirapié



                              
      
A muchos zapateros les sonará como un recuerdo muy lejano el uso del tirapié, pero lo que estoy completamente seguro es que la gran mayoría de nuestros jóvenes zapateros, no habrán oído hablar de este utensilio imprescindible para el montado del calzado.
                              

El tirapié es una correa (a medida) que se colocaba sobre la rodilla, normalmente la izquierda para los diestros o la derecha para los zurdos, y que sujetaba la horma del zapato para poder clavar con comodidad la planta y realizar el montado, pegado o chinchado, golpeando sobre la parte del muslo más cercana a la rodilla, asentando los montados, clavando los tacones o colocando la suela, entre otros trabajos. Esa correa sobre la que ponía el pie el zapatero de silla tenía forma helicoidal, cerrada por todas sus partes y era muy habitual encontrarla en cualquier domicilio de los antiguos zapateros. Su longitud estaba ligada a la altura del individuo que lo manejaba, o mejor dicho a la altura de la pierna del zapatero. Los había de cuero ( en la mayoría de los casos) pero también se hacía de cualquier otro material, recuerdo haber visto varios tirapiés hechos con cintas de las que se emplean para subir las persianas "americanas".
                                        

El tirapié era una herramienta entrañable. Con ella se paseaba el zapatero desde su domicilio hasta la empresa de donde recibía la tarea, también se utilizaba para sustituir el correazo que algunos padres daban como simbólicos azotes, a los revoltosos niños cuando hacían una travesura.
                                                  

No habrá habido en el ámbito zapatero un utensilio tan nuestro como el tirapié, por ese motivo son muchos los que hemos utilizado este seudónimo para escribir artículos o comentarios en prensa o revistas. También cabe recordar que en el año 1928, concretamente el día 21 de abril, Elda estrenó un nuevo periódico bajo la dirección de Francisco de Asís Crespo y Guarinos que tenía por título "El Tirapié. Periódico incoloro, inodoro e insípido", así rezaba su cabecera y del que se publicarían muy pocos ejemplares.
El nombre de "El Tirapié" es tan eldense como la propia industria del calzado, por eso ha quedado inmortalizado con el nombre de una de las calles del Polígono Industrial Finca Lacy de Elda. 

ûblicado Valle de Elda  11/08/2017

CEPEX. Un instrumento de promoción que dio sus frutos



           
Oficinas de CEPEX ubicadas en el novedoso edificio proyectado por los arquitectos eldenses David y Valero
Se le llamó Feria móvil del calzado, también, Feria entre Ferias, pero lo cierto es que CEPEX nació en 1967 como un instrumento al servicio de la promoción del calzado fuera de nuestras fronteras. En una primera fase cubriría diez países de Europa, Asia y América, con la posibilidad de penetrar en otrs de los llamados del telón de acero, que correspondían a la inexpugnable Repúblicas Socialistas de la Unión Soviética  que al amparo de Rusia formaban un círculo económico, social y político prácticamente infranqueable para el comercio libre.
La presencia de este nuevo ente jurídico llamado CEPEX, consistía en una premeditada acción comercial muy activa que venía a sustituir esa otra llamada RECALEX, creada en 1965,  que difundía, a través de ferias del sector, los muestrarios de empresas adheridas por medio de vendedores profesionales que trabajaban a comisión.

Stand de una muestra de RECALEX en una exposición
En 1967 la industria del calzado consiguió el mayor superávit de la balanza comercial del país, apuntando como principal causante de tan extraordinaria cota alcanzada, la labor desarrollada en el seno de la FICIA y naturalmente con la ayuda de CEPEX como centro de promoción en el exterior del recinto ferial. La noticia de nuestra balanza comercial centraban, como motor y fuera de toda duda, la puesta en marcha de FICIA y el desarrollo tecnológico de las industrias del calzado en nuestro país en el los diez años siguientes a su creación.


      Exposición agrupada de fabricantes que  promocionaban sus zapatos a través de a CEPEX
El mismo año de aparición, 1965, CEPEX presentó sus modelos en la feria de Nueva York consiguiendo dos millones de dólares en ventas. Pero eso no sería más que el principio: en 1971 se expondrían, de la mano de CEPEX, 700 modelos en la feria de Londres con el resultado de 45 mil pares vendidos, en Copenhague con 600 modelos presentados y 34 mil pares de ventas, en Chicago fueron 1500 modelos y 37 mil pares conseguidos. Aunque los fabricantes integrados en CEPEX eran de las zonas zapateras de España, la mayoría estaban ubicadas en la ciudad de Elda. Tal era la solvencia del trabajo de CEPEX que el Banco de Bilbao concedió un crédito a este centro exportador de 150 millones de pesetas para financiar a las empresas que estaban asociadas.
Ante los éxitos obtenidos y el prestigio alcanzado, el comité ejecutivo de FICIA, en 1968, presentó una maqueta del nuevo edifico para ubicar CEPEX que constaría de dos plantas y estaba diseñado por los arquitectos eldenses José Luís Valero y David Rico (ese edificio estaba ocupando la superficie en la que hoy se instala el Museo del Calzado derribando el original edifico construido).
             
       
Maqueta del edificio de hormigón construido en el recinto ferial para albergar las instalaciones de CEPEX
CEPEX siguió cosechando éxitos hasta que empezaron a tener problemas con el precio "alto" del calzado español (la Feria de New York de 1974 fue un fracaso en ventas), la anexión del recinto que ocupaba en FICIA, compartiéndolo con INESCOP, mermó protagonismo e imagen corporativa y la propia descomposición de la Institución Ferial con las guerras FICIA - FICE, acabaron también con esta institución que habiendo nacido en el seno y al amparo de la Institución Ferial (FICIA), dio mucha vida comercial al sector zapatero procurando miles de zapatos para las industrias asociadas.

*Publicado Valle de Elda 25/08/2017
   

Elda y Brea de Aragón dos pueblos que comparten industria, cultura y tradición religiosa



He visitado varias veces esa ciudad histórica e industrial situada en la comarca de Aranda, en la provincia de Zaragoza, con una pequeña población que no llega a los 1800 habitantes dedicados en su mayoría a la fabricación de calzados. Con la vecina población de Illueca, con su imponente palacio castillo del Papa Luna, propiedad de los Martínez de Luna condes de Morata, y que se yergue sobre un espolón rocoso, comparten historia, tradición y economía, ya que esta otra población también tiene en el calzado su máximo exponente. En ese palacio que se divisa desde todas partes, nació y transcurrió la infancia quien sería el papa Benedicto XIII, el papa Luna, y allí volvieron sus restos. Tiene una estructura inicial mudéjar perteneciente al siglo XIV y en la actualidad está casi íntegramente dedicado a Hotel Parador de Turismo, esta población supera los tres mil habitantes y, como Brea, "respira" con olor de zapatos en sus calles.
                  
               
                                        El Castillo del Papa Luna en Illueca
Pero en lo que respecta a Brea de Aragón, su tradición zapatera y su historia industrial, parece más arraigada en el plano cultural. Allí estuve en el año 1998, en la inauguración de su museo del calzado. Una superficie de 600 m2 construida expresamente para museo que en dos plantas y entre sus paredes recorren la historia del calzado en la comarca, pero también dedica espacios para la tradición artesana de la población. El museo del calzado presenta una versión virtual de la artesanía, la industria y la tecnología.
               
       Escenificación de un taller del zapatero de silla en el museo del calzado de Brea
En Brea hay diferentes monumentos dedicados al zapatero artesano y a la industria. Pero otro aspecto que me llamó la atención hace unos meses cuando visité la población por última vez, fue el interior de su Iglesia de Santa Ana, dedicada a la madre de María, la abuela materna de Jesús de Nazaret. Santa Ana fue la patrona de la villa durante años, pero más tarde sería la Virgen del Rosario la que dado el gran fervor popular, fue proclamada patrona del pueblo, si bien se celebran actos y fiestas en honor de ambas vírgenes.
En esa población nació y reposan los restos de la que fuera actriz Lola Lemos, hermana del también actor Carlos Lemos, los habitantes de Brea se enorgullecen de su hija predilecta que expresó su deseo de que sus restos descansasen el la población que la vio nacer, y la que le ha dedicado una plaza. Pero Brea no se olvida de sus zapateros y entre las actividades deportivas tradicionales se encuentra el senderismo, llevan once años convocando la "Marcha Senderista Maestro Zapatero", que se celebra en el último fin de semana de mayo, con una numerosa participación de deportistas de la provincia; lo de la denominación de "maestro zapatero" es precisamente una afirmación más de la tradición artesana e industrial arraigada en la población. También está consolidándose su recién incorporada Feria del Calzado, una exposición y venta promovida por el Ayuntamiento que, con la colaboración de los industriales, atrae a gran cantidad de visitantes durante el fin de semana en que se celebra.
                 

                                   Monumento al zapatero de silla en Brea de Aragón
Pero lo que me dio pie a escribir este artículo para la revista Fiestas Mayores, es precisamente el paralelismo entre la industria, la cultura y la tradición religiosa de Elda y Brea. Los zapatos, el museo del calzado, los monumentos a la industria y al zapatero, sus actividades deportivas con el nombre de "maestro zapatero", pero especialmente su magnífica iglesia de Santa Ana de estilo gótico tardío y que data del siglo XVI, que no sufrió como nuestra antigua Iglesia,  la destrucción por la barbarie y por ello mantiene sus obras de arte, sus capillas, sus retablos.
                     Torre Mudéjar en una esquina lateral del Iglesia de Santa Ana de Brea
 Está construida con una nave única dividida en tres tramos con capillas laterales, la torre campanario, de tradición mudéjar, es de planta cuadrada y ejecutada en mampostería irregular con sillares reforzando las esquinas. Su capilla principal está dedicada a la Virgen del Rosario, situada a la izquierda del altar mayor, es otra coincidencia con la antigua Iglesia de Santa Ana de Elda, que también tenía un hermoso altar dedicado a la Virgen del Rosario situado en el ala izquierda de la nave de la antigua Iglesia.

  
                
                                            Interior de la Iglesia de Santa Ana
 
A pesar de la gran diferencia de habitantes entre los municipios de Elda y Brea, compartimos los mismos problemas, sentimos las mismas raíces y trabajamos por mantener la misma cultura zapatera. Un pueblo "hermano" que siempre ha estado unido al nuestro, con el que ha mantenido lazos comerciales e industriales. Un pueblo que, bajo la advocación de Santa Ana, sufre como el nuestro los avatares de la industria de fabricación de calzado y que, en momentos difíciles, confía en sus protectoras, Santa Ana y la Virgen del Rosario. 
                                          Detalle de la capilla de la Virgen del Rosario


 * Publicado en la revista Fiestas Mayores 2017

Elda 1957. El triunfo de las ideas.

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Una imagen de la esquina de "El Guardia" en el año 1957 cuando se alumbró la idea de las Ferias del Calzado en Elda
Tras aquel memorable escrito de Oscar Santos en el semanario Valle de Elda, animando a los eldenses a la creación de una feria del calzado, el año 1957 fue excepcionalmente recordado no sólo por dar el definitivo empuje a la propuesta de Santos, sino por una serie de ideas llevadas a la práctica que pondrían un sello de modernidad y futuro para la ciudad de Elda.
En aquel verano de 1957 Eduardo Navarro, desde Valle de Elda, daría todo su apoyo a la puesta en marcha de una Feria Nacional e Internacional para el calzado y las autoridades del momento, que podrían haber escurrido el bulto para no asumir riesgos, toman el proyecto con ilusión y en un acto celebrado en la "Academia Vera", con motivo de la presentación de trabajos de fin de curso, tanto el alcalde, Joaquin Campos, como el concejal de educación Antonio Porta, salen al paso comprometiendo el esfuerzo del Ayuntamiento para hacer posible esas ideas, esto marcaría un camino que culminó con el éxito que todos conocemos.

En la foto de Basilio publicada en Valle de Elda, en primer término el párroco de la Inmaculada Antonio Poveda; Pablo Zabala, director y propietario de la Academia "Don Pablo"; Antonio Porta, concejal de educación y al fondo a la izquierda Joaquín Campos, alcalde de Elda
Eran años en los que el compromiso por la ciudad daba honor y gloria a muchas personas que desde distintos proyectos trabajaban con entrega para hacer de nuestra ciudad una singularidad en el panorama nacional: Álvaro Carpena triunfaría en Madrid en un concurso nacional de zapatería, no solo diseñando el modelo sino realizando el montado y terminado del mismo con unos zapatos sin costura de magnífica perfección, quedando por encima de otras ciudades representadas como Madrid, Barcelona, Inca, Valencia o Zaragoza, entre otras.
También hace sesenta años se iniciaría la búsqueda de recursos y los contactos con el obispado de Orihuela para levantar y hacer posible el colegio "Sagrada Familia" del que los eldenses estamos muy orgullosos y que tantos alumnos destacados pasaron por sus aulas.
Fue en 1957 cuando Alberto Navarro publicaría en primera página de Valle de Elda, su imaginario logotipo de la Feria del Calzado, animando desde esta tribuna para que las ideas se transformaran en hechos.

Logotipo publicado en Valle de Elda en 1957 por Alberto Navarro
Elda, en 1957, con múltiples problemas de trabajo producidos por una crisis permanente, sin exportación apenas, con mínimas infraestructuras era un pueblo con un futuro mediocre, baste comparar los índices de exportación del primer semestre de ese año, España exportó15.000 pares de zapatos por valor de un millón doscientas mil pesetas, frente a Italia que en el mismo periodo exportaría 5.520.204 pares de zapatos por un valor de casi once mil millones de liras. Pero la ilusión de los eldenses, la entrega sin miedo al fracaso en proyectos difíciles de llevar a cabo o rondando lo inverosímil, copaban la esperanza de nuestro pueblo y ese meritorio entusiasmo les llevaría al triunfo.

* Publicado Valle de Elda 02/09/2017