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viernes, 27 de septiembre de 2019

Visitando los museos. Museo de Bata en Toronto




Este magnífico museo está ubicado en Toronto, Canadá, el Bata Shoe Museum (BSM), allí se muestran miles de zapatos y utensilios relacionados, donde se superan los 13,000 objetos, en un emblemático y galardonado edificio del arquitecto Raymond Moriyama. Consta de cuatro galerías impresionantes donde se muestra la historia del calzado en 4.500 años.
El trabajo de su fundadora Sonja Bata, una apasionada coleccionista, filántropa, viajera mundial y líder empresarial, dedicó su vida al aprendizaje y al descubrimiento permitió reunir una de las mejores colecciones del mundo y crear el museo de calzado más importante de América del Norte. Dentro de un edificio impresionante, construido y diseñado expresamente para este museo recoge también la historia de la moda.
 
   
Los zapatos son una indicación de gusto y estilo personal. Sin embargo, los zapatos también nos pueden decir mucho sobre el desarrollo tecnológico del mundo y pueden marcar cambios en las actitudes y valores de la sociedad. El calzado ilustra formas de vida completas, refleja el clima, las creencias religiosas y el desarrollo de los oficios, y cómo las actitudes hacia el género y el estatus social cambiaron a través de las edades.

En 1979, a partir de la colección que reuniera la Sra. Bata, se creó la Fundación Bata Shoe Museum. A lo largo de los años, la Fundación financió el trabajo de campo para recolectar e investigar calzado en comunidades donde las tradiciones están cambiando rápidamente, especialmente las culturas indígenas y los grupos circumpolares de América del Norte en Canadá, Siberia, Alaska y Groenlandia. Estos estudios de campo han dado como resultado muchas publicaciones académicas para la Fundación, desde The Typology of Native Footwear hasta Spirit of Siberia: Traditional Native Life, Clothing and Footwear.
Sin embargo, el objetivo principal de la Fundación era establecer un centro internacional para la investigación del calzado. El resultado fue el Bata Shoe Museum, con su colección inigualable de más de 13,000 zapatos y objetos relacionados.
El 6 de mayo de 1995, el Museo Bata Shoe abrió sus puertas en 327 Bloor Street West en el centro de Toronto, en un edificio icónico diseñado por Moriyama y Teshima Architects. Como un museo especializado único de clase mundial, se ha convertido en un importante destino para visitantes y residentes por igual. El Museo de Bata también atiende a eventos relacionados con la cultura en general, pero siempre con el denominador común del ambiente en el que se ha inspirado, el calzado.
        

En este museo se concentra toda la esencia del calzado en el mundo y es una claro reclamo para el zapato canadiense que se admira en todo el mundo a través de uno de los museos más importantes relacionados con el zapato.

La Fundación creada atiende a la financiación de sus actividades, sin embargo contempla una serie de socios y patrocinadores en un amplio abanico que va desde instituciones regionales hasta financieras, con una amplia representación de aportaciones de empresas y particulares que desean tener el honor de contribuir a su mantenimiento. También cuenta con una organización de voluntariado que se ocupa de diferentes funciones dentro de la organización.
* Museo del calzado de Elda  www.museocalzado.com

sábado, 3 de agosto de 2019

Sabías qué... La industria de Almansa nació a mediados del siglo XIX y tuvo como referente la gran fábrica de la familia Coloma?


Los zapatos en la ciudad de Almansa se confeccionaban en pequeños talleres que darían lugar a las primeras fábricas, abandonando poco a poco el cultivo de cereales, que era la base de la agricultura local.
Al igual que pasó en Elda, en 1858, la inauguración de la vía férrea Madrid-Alicante que pasaba por Albacete y Almansa, en esta última localidad dio lugar al incremento de los talleres, que en 1887 contabilizaban un censo de 150 artesanos zapateros, unido al importante papel de la arriería en la comercialización de los productos artesanales, que alcanzaba entonces los 96 arrieros.
La familia Coloma de Almansa, con el iniciador, Antonio Coloma Gil, que en 1815 era un zapatero artesano, y con su hijo Francisco Coloma, que era propietario de un comercio de curtidos hasta 1890-91 y, en 1894, también aprendería el oficio de zapatero.
Con el fallecimiento de Francisco Coloma, en 1899, se constituyó la sociedad Hijos de Francisco Coloma, formada por sus tres hijos y como gerente, Aniceto Coloma, que fue el verdadero impulsor como empresario con ideas muy innovadoras y gran visión de futuro. En este periodo se realizarán avances técnicos, organizativos y sociales de una gran envergadura que determinarían el posterior desarrollo de la empresa.
En 1904 eran cuatro los centros de producción de calzado con reconocida solvencia: Hijos de Francisco ColomaJuan Arráez GómezSánchez Hermanos y Cía. y Joaquín Alcocel y Cía. La producción de calzado almanseña en ese año fue de 87.000 pares, mientras que en 1906 ascendió a 1.360.000 pares.
                          
A partir de 1907, la empresa Coloma inició un proceso paulatino de mecanización de la mano de la United Shoe Machinary Company, que duraría varios años hasta su total implantación, debido a lo cual, en 1912, se convirtió en la empresa con mayor producción de España con 1.800 pares diarios.
Hasta la I Guerra Mundial, la producción estaba orientada exclusivamente al mercado nacional. Con la venta masiva de zapatos y calzado para el ejército en Francia, la empresa Coloma se convirtió en la primera exportadora de calzado, y su capacidad de producción aumentó un 75% entre 1913 y 1918. En 1926 llegaría a tener 1.150 obreros.
En 1928 existían en Almansa catorce fábricas de calzado que aglutinaban entre todas 1.537 obreros. Una de ellas, Andrés Sendra (fundada en 1913-1914), aún continúa en activo y contaba en aquel año (1928) con 80 trabajadores.
La Guerra Civil Española supondría un freno al desarrollo de la industria en general, afectando a la industria local del calzado. La más perjudicada, sin duda, fue la empresa Calzados Coloma, S.A. (en 1931 se había transformado en sociedad anónima), donde tras el conflicto fratricida, las cosas no pudieron continuar con normalidad y en 1954 cerró sus puertas.
Con el cierre de Calzados Coloma, que contaba en esos momentos con unos 600 trabajadores, se produjo un fuerte movimiento migratorio de trabajadores, especialmente a Elda, donde el trabajo se mantuvo y crecía con importantes empresas, y que a partir de 1960, relanzaría el trabajo como consecuencia de las Ferias del Calzado.  
También la riqueza auspiciada por la FICIA repercutió en la vecina Almansa, donde resurgieron multitud de pequeñas fábricas, que irían ampliando sus instalaciones en el futuro.  

sábado, 6 de abril de 2019

Elda puede revertir su preocupante pérdida de población

Que no quede la menor duda, si nos lo proponemos podremos cambiar los signos negativos que afligen a nuestra ciudad y le presagian un incierto futuro.
La pérdida de población es una consecuencia de la falta de empuje de la industria y los servicios derivados, eso repercute en el empleo, en el coste de la vivienda, en el valor del suelo, en la renta per cápita, obligando a muchos a buscar trabajo fuera de la ciudad. Pero no debemos caer en el desánimo, esos parámetros pueden revertirse, aunque requiere una fuerza especial por la unión de todos los principales actores: Partidos Políticos, Asociaciones Empresariales y de Trabajadores, con el apoyo de los ciudadanos que deben alentar cualquier iniciativa que tienda a mantener el empleo y crecer.
¿Cómo se hace esto? Es evidente que lo más necesario y definitivo sería una diversificación industrial de nuestra primera industria, la del calzado, pero esto no es ni inmediato, ni posible de la mano exclusivamente de la iniciativa privada, necesita un mayor empuje , como ya ocurriera hace años con los Altos Hornos de Sagunto, por poner un ejemplo. La diversificación podrá venir de la mano de la iniciativa privada, pero para ello pasarían décadas. Por lo tanto y para mantener el empleo y la riqueza, debemos afianzarnos a lo único que tenemos, nuestra industria zapatera para la fabricación de zapatos de alta gama de mujer, ahí está nuestro presente y futuro inmediato. Debemos tener muy claro que, para lo bueno y lo malo, Elda sin el calzado no tiene futuro.
Mantener el empleo en el sector pasa por mantener nuestra seña de identidad. Es decir, ante la presión industrial y comercial de otras ciudades zapateras, es necesario que la capitalidad zapatera de ese tipo de calzado de alta gama no se diluya, no se apague o se pierda, ese sería el primer esfuerzo. Para ello hay que mantener en «primera línea de batalla»: el prestigio y la calidad del zapato fabricado aquí.

¿Cómo se hace esto? Es evidente que lo más necesario y definitivo sería una diversificación industrial de nuestra primera industria, la del calzado, pero esto no es ni inmediato, ni posible de la mano exclusivamente de la iniciativa privada, necesita un mayor empuje , como ya ocurriera hace años con los Altos Hornos de Sagunto, por poner un ejemplo. La diversificación podrá venir de la mano de la iniciativa privada, pero para ello pasarían décadas. Por lo tanto y para mantener el empleo y la riqueza, debemos afianzarnos a lo único que tenemos, nuestra industria zapatera para la fabricación de zapatos de alta gama de mujer, ahí está nuestro presente y futuro inmediato. Debemos tener muy claro que, para lo bueno y lo malo, Elda sin el calzado no tiene futuro.Mantener el empleo en el sector pasa por mantener nuestra seña de identidad. Es decir, ante la presión industrial y comercial de otras ciudades zapateras, es necesario que la capitalidad zapatera de ese tipo de calzado de alta gama no se diluya, no se apague o se pierda, ese sería el primer esfuerzo. Para ello hay que mantener en «primera línea de batalla»: el prestigio y la calidad del zapato fabricado aquí.
¿Qué medios utilizamos? No cejar en mostrar al mundo a través de exposiciones y lanzamientos de tendencias, desde Elda, ese tipo de calzado que queremos mantener y potenciar. Las ventas directas que puedan derivarse de una exposición, muestra o feria son relativas. De lo que se trata es de mantener en vilo nuestras constantes de calidad, ellas nos llevan a la búsqueda de nuevos mercados y consolidación de los existente, invertir en imagen es importante y necesario. Naturalmente para ello se necesitan más medios, y no sólo de tipo económico. Sumar a esas exposiciones (dos veces al año), la marca «Zapatos de Elda» para afianzar nuestra procedencia es vital. También la tan deseada «Cátedra del Medio Vinalopó» para conseguir que la Universidad-Empresas conveniadas para potenciar nuestro zapato, aporten medios económicos y de imagen.
Para que todo eso funcione es necesaria la presencia de las asociaciones empresariales del sector Zapatero y Elda perdió hace años su liderazgo y también su voz. Ahora dependemos de una asociación comunitaria ubicada en otra ciudad. Elda debe recobrar su fuerza empresarial y su voz para canalizar iniciativas beneficiosas para esta comarca. Por eso no sería descabellada la creación de una Cámara de Calzado, un foro empresarial que marque pautas y arrope a ese amplio grupo de industriales zapateros de la comarca del Medio Vinalopó.
Estas serían las bases y estas las propuestas para, desde ahí, luchar por mantener el empleo y desarrollar otras acciones que vislumbren un futuro para la ciudad. No tomar medidas, no hacer nada, es languidecer en el tiempo y seguir con más de lo mismo, y eso ya sabemos a dónde nos lleva.
Los eldenses hemos superado todos los escollos del pasado, hemos creado donde no lo había y no sólo para nosotros mismos sino para todo el sector zapatero, es hora de pronunciarse de nuevo.
No debemos dudar de que las inversiones en imagen que afiancen nuestra industria actual, revertirán en unos años en beneficio de la industria del calzado del Medio Vinalopó y de la ciudad de Elda en particular.
*Publicado el 5 de abril de 2019 en el diario INFORMACIÓN